Vemos las causas y algunas soluciones para intentar combatir el sudor psicológico, una alteración, que puede provocar en quienes lo sufren un auténtico suplicio.

Sudor Psicológico. Causas y Soluciones

En verano, con las altas temperaturas, la transpiración empieza a manifestarse de forma a veces francamente evidente, especialmente en las axilas, en la cara o en las ingles, pues es en estos puntos donde se encuentran la mayoría de las glándulas sudoríparas.

¿Es malo el sudor?

El sudor no es algo malo.  Al contrario, una transpiración normal es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para regular la temperatura corporal y mantenerla constante a unos 36º C.

Pero aunque esto es algo normal, puede llegar a resultar muy incómodo para nosotros y molesto para los demás si, además de sentir la humedad de forma continua, desprendemos olor.

El sudor es el fluido normal que secretan las glándulas sudoríparas del cuerpo. La sudoración o transpiración es una función natural del organismo que sirve para regular la temperatura corporal y mantenerla a una temperatura constante de aproximadamente.

 

El sudor no huele mal

El sudor en sí no tiene olor. El mal olor que se suele asociar al sudor es en realidad la acumulación de bacterias sobre la piel de las axilas.

Para evitar  el olor lo mejor es:

  • Mantener una buena higiene diaria
  • Tratar de utilizar siempre tejidos naturales.  Usar ropa de algodón, lino o fibras naturales, debe ser lo habitual frente al sudor, puesto que la fibra sintética no permite una buena transpiración
  • Tener siempre a mano un kit de emergencia con un pack de toallitas húmedas y un pequeño desodorante.
  • Llevar prendas holgadas, de forma que tus axilas podrán respirar.
  • Evitar aquellos alimentos que te hacen sudar. La cafeína, el tabaco, el alcohol, la comida picante* y el exceso de azúcar son algunos de ellos.

*Los alimentos picantes tienen un componente químico que activa los sensores térmicos que se encuentran en la boca. El organismo cree que el cuerpo se está sobrecalentando y empieza a sudar para contrarrestar la supuesta subida de temperatura corporal.

 

Desodorantes y antitranspirantes

La transpiración es un proceso natural y necesario y no podemos ni debemos eliminarla completamente. Los antitranspirantes consiguen mantener controlada la sudoración excesiva aportando, a la vez, un olor fresco y agradable.

Los desodorantes tienen como única función el combatir el olor.

Tanto en desodorantes como en antitranspirantes deben evitar las sales de aluminio y los aditivos químicos.  Usa desodorantes de cosmética natural y ecológica, realizados con aceites esenciales.  Los desodorantes de cristal mineral, por ejemplo, disminuyen la sudoración de forma progresiva y evitan el desarrollo de microorganismos causantes del mal olor.

 

Remedio casero para Prevenir el Sudor y combatir el olor en las Axilas

Ya hemos comentado que el sudor es algo natural.  Pero si consideras que tu sudoración es excesiva, este remedio casero contra la sudoración seguro que va a ayudarte

Lo único que necesitas es limón y bicarbonato de sodio. El limón es un excelente aliado para prevenir la sudoración excesiva.

  • Basta con aplicar jugo de limón sobre las axilas, una vez al día, durante 7 días. Verás cómo mantendrás esta zona seca durante más tiempo.

Si esta transpiración excesiva va acompañada de mal olor, puedes añadir bicarbonato:

  • En un recipiente, echa unas gotas de limón y una cucharada de bicarbonato de sodio. Mezclalo hasta que se forme una pasta que deberás aplicar en tus axilas.
  • Deja actuar esta mezcla durante 10 minutos y, a continuación, lávate bien la zona con agua.

Hay quien recomienda hacerlo al acostarse y otras personas que consideran que va mejor aplicarlo tras la ducha.  Tú eliges.

 

Qué es la Hiperhidrosis

La hiperhidrosis es una sudoración  anormal excesiva que no está necesariamente relacionada con el calor o con la realización de ejercicio.  Puede sudarse tanto que el traspasa la ropa o gotea por las manos, pudiendo llegar a interrumpir las actividades cotidianas o, incluso, con frecuencia, provocar un impacto en el plano social y emocional, al ocasionar ansiedad, angustia, retraimiento social y vergüenza.

Se produce porque el cuerpo es incapaz de regular correctamente la temperatura corporal.  Se trata de un problema que afecta a más del 3% de la población mundial.

Normalmente afecta manos, pies, axilas o cara. La hiperhidrosis puede ser un síntoma de otras patologías, como diabetes, sofocos de la menopausia, problemas en las glándulas tiroideas, nivel bajo de azúcar en la sangre, trastornos de tipo nervioso o infecciones, entre otras.

El problema empeora con el estrés y el nerviosismo.

 

Sudor Psicológico

El sudor puede no ser debido exclusivamente por el calor o a la práctica de ejercicio físico,  sino que puede intervenir otros  importantes factores, como el estrés o el nerviosismo.

En periodos de estrés o cuando estamos sometidos a altos niveles de ansiedad, miedo o tensiones emocionales y otras alteraciones del sistema nervioso pueden aumentar la producción de sudor. El estrés puede llegar a ser uno de los mayores desencadenantes de una sudoración excesiva.

Cuando aparecen los nervios y la ansiedad, aumenta la temperatura corporal y el organismo la regula a través del sudor. En este caso el componente psicosomático tiene un gran papel, pudiendo llegar  a crearse un círculo vicioso.

En estas situaciones de nerviosismo o estrés, además de las glándulas sudoríparas ecrinas se activan las apocrinas, que liberan una cantidad pequeña de sudor con una composición diferente, rica en proteínas y lípidos. Cuando el sudor apocrino es metabolizado por bacterias se desprende un olor corporal indeseado y ello empeora la situación.

 

Ansiedad, fobia social, timidez excesiva o falta de autoestima son otros de los detonantes de la hipersudoración, un problema bastante común en las personas que sufren de trastorno de pánico y quienes padecen ansiedad generalizada, con niveles muy altos.

Si ante el menor estímulo de estrés la persona comienza a sudar es porque el cuerpo se ha acostumbrado a estar estresado y tiene activo su sistema nervioso simpático, que es el que provoca la sudoración en axilas, palma de manos, planta de pies o rostro.

 

 Factores desencadenantes

La vida cotidiana está llena de supuestos en los que los nervios pueden pasar malas jugadas. Hablar en  público, reuniones empresariales, enfrentarse a situaciones desagradables,  exceso de trabajo, o, incluso, las propias relaciones sociales son factores que pueden ocasionar situaciones de estrés, que son difíciles de sortear.

El problema puede aparecer también por ansiedad o fobia ante una determinada situación o cuando la persona empieza a pensar que las sensaciones experimentadas se le van de las manos. También como resultado de un conjunto de pensamientos negativos que han conformado una situación caótica para el sujeto.

Aunque no es excesivamente conocido, existe un alto porcentaje de población con un exceso de sudoración provocada por este tipo de factores desencadenantes.

 

El miedo a sudar

El propio miedo a sudar en situaciones de nervios y estrés puede ser, por sí solo, el factor desencadenante que condiciona y hace estar alerta, aumentando así el estrés hasta el punto de llegar a sufrir hiperhidrosis.

 

Cómo solucionar el miedo a sudar

En busca de soluciones, la más básica, y quizá también la más difícil de cumplir es procurar ser consciente de que frente a situaciones que provocan ansiedad hay que intentar relativizar, tomar con calma los acontecimientos que van surgiendo y acudir siempre a la paciencia y buen humor.  Hay que desdramatizar y dirigir la atención hacia la causa del sudor, suprimiendo las conductas anticipatorias.

Cuando el exceso de sudoración preocupa, es necesario intentar restarle importancia y no obsesionarse con los posibles efectos.  Intentar no pensar en ello y centrar la atención en otras cuestiones invita a relajarse y fomenta el sosiego, evitando así entrar en un círculo vicioso.  Hay que ser consciente de que en estos casos la tranquilidad es fundamental para disminuir la sudoración.

Es recomendable aprender a manejar el estrés personal con técnicas de relajación. Técnicas como la meditación a tu aire o mediante  meditaciones guiadas, el yoga  y el Mindfulness te ayudarán considerablemente.

Una herramienta rápida para afrontar el problema sería utilizar la respiración profunda:

  • Ante un estímulo estresante la respiración se hace rápida, acelerada y poco profunda, lo que aumenta la sudoración. Respirar lenta y profundamente transmite a nuestro cerebro el mensaje de que no hay de qué preocuparse y por lo tanto, tampoco hay razón para sudar
  • Se trata de inhalar profundamente por la nariz, desde el abdomen, y exhalar lentamente por la boca, intentando a la vez relajar los músculos, hasta que las palpitaciones del corazón disminuyan.
  • Respirar de forma controlada incrementa además nuestro nivel de oxigenación, mejora los procesos cerebrales y nos ayuda a resolver con éxito los retos.
  • A largo plazo, la práctica regular de ejercicios de respiración aumenta también la capacidad pulmonar y circulatoria.

Como alternativa puedes realizar un ejercicio de respiración alterna.

Ahora bien, cuando el problema condiciona nuestra vida, si las pautas indicadas anteriormente no dan el resultado apetecido, parece necesario acudir a terapia. Si logramos conocer cuál es el problema psicológico que ha ocasionado la ansiedad podremos abordar los síntomas de la sudoración excesiva.  Si logramos eliminar los pensamientos negativos que surgen en momentos de tensión, los niveles de ansiedad disminuyen y con ella, la hiperhidrosis también se reduce.