Te proponemos un plan para mantener los michelines a raya y conservar una figura lo más esbelta posible, no solo por estética sino por tu salud

Planta cara a tus Michelines

Seguro que has podido comprobar que, a medida que van pasando los años, y sobre todo después de la menopausia, tu cintura va incrementando su volumen, pasito a pasito, centímetro a centímetro.

Además, también habrás notado que la grasa que se acumula en tu vientre es francamente difícil de erradicar.  Se ha acomodado ahí, está confortable y no hay quien la mueva.

Pero, además de antiestética, esta acumulación de grasa no es nada saludable. Ni para tu corazón, ni para tus huesos, ni, sobre todo, para tu estado de ánimo.

Por eso te proponemos plantar cara a tus michelines.  Declarar la guerra a esos odiosos centímetros de más.  Vamos a ir a por ellos.

Y cómo combatir michelines?

Nuestra propuesta se basa en el uso de hábitos algo más saludables, tirar de alimentos quemagrasas, y poner la guinda con algo de ejercicio.

Allá vamos con nuestros consejos:

1.  Mantén a raya a tu estrés

Porque la tensión hace que el organismo libere más cortisol y con ello engordamos a las células grasas del abdomen, que son las más sensibles a los altibajos emocionales. Además, tú ya sabes que nuestro primer recurso frente a la ansiedad es la nevera, más peligrosa todavía que el cortisol.

Pero, ¿cómo hacerlo?.  En el momento en que te sientas agobiada, puedes salir a caminar, hacer algún ejercicio de yoga, practicar 5 minutos de respiraciones profundas o conscientes o tomarte una infusión.  Puede ser de pasiflora, flor de azahar, Valeriana o Melisa.  Te llenará ese vacío en el estómago y te relajará.  Endúlzala con Stevia.  No obstante, te recomendamos la lectura de nuestro artículo “Cuando el estrés se nos apodera”.

2.  Asegúrate de dormir lo justo

Ni más ni menos.  Dormir menos de 5 horas o más de 8 provoca alteraciones de la insulina, y con ello  tu cuerpo suplica glucosa y te pide a gritos dulces o grasas.  Y ya sabes el resultado: más grasa abdominal, más centímetros…Dormir bien es muy importante.

Y no se te ocurra levantarte por la noche a picar algo.  Por la noche tu organismo está en “modo ahorro energético” y quema muy pocas calorías.

 

3.  Desayuna siempre 

La primera comida del día tiene un efecto anti-kilos.  Un desayuno completo, te dará la energía que necesitas para ponerte en marcha, activará tu metabolismo y empezarás a quemar antes y más rápidamente y te evitará el caer en la tentación del picoteo.

 

4.  Cena ligero

Mientras dormimos segregamos hormona del crecimiento, esa que transforma la grasa en músculo.  Pero si comemos demasiado, perdemos ese efecto y acumulamos más grasas. así que mejor cenar ligero

 

5.  Toma 3 yogures al día

Eso si, yogures desnatados.  Parece ser que el calcio que contienen impide que las células grasas aumenten de tamaño. Eso al menos dicen algunos estudios, que incluir lácteos desnatados en una dieta de adelgazamiento ayuda a perder más de peso, especialmente en la zona del abdomen.

 

6. Añade algas wakame a sopas y ensaladas

Las algas Wakame tienen un interesante efecto “quemagrasa” debido a la fucoxantina, un pigmento que le da el color marrón que, según un estudio realizado en Japón, aumenta hasta un 10% la reducción de grasa abdominal.

 

7.  Reduce las harinas blancas y sustitúyelas por integrales

Es de sobras conocido que los carbohiratos refinados (pan, harina, arroz, pasta) tienen un índice glucémico alto, que encanta a la grasa de tu abdomen y contribuye a acumularla más y más..  Sin embargo, los cereales integrales aportan fibra, indispensable para eliminar los residuos. En concreto deberías consumir entre 20 y 35 gr. diarios de fibra.  Come verdura y fruta y los cereales y pastas en su forma integral.  Deberías tomar también 3 raciones de legumbres a la semana.

 

8.  Solo media caña de cerveza

Las bebidas alcohólicas disparan el peso y la cerveza en concreto tiene un particular empeño en aumentar el diámetro de tu cintura. Elimina el alcohol, pero, si no puedes, toma solo media cañita en lugar de una.

 

9. Olvídate de Refrescos “light”

Porque tienen una altísima concentración de fructosa y su abuso aumenta el nivel de triglicéridos, una grasa difícil de eliminar y que no beneficia en nada a tus arterias.

 

10.  Déjate ayudar por un té verde o por chocolate negro

Tomar dos tazas al día de té verde te ayudará a mantener a raya al colesterol y te ayudarán en la pérdida de grasa del abdomen.  Un truco:  Tómalo  cuando te sientas tentada de comerte  una imprudencia

El chocolate negro, además de saludable para tu corazón (pero solo si lo tomas con cierta moderación, claro), te alegra el alma, lo que  te hará más llevadera una dieta.  Descubre los secretos de este delicioso pecado.

 

11.  Utiliza especias con alto poder quemagrasa

  • Cúrcuma. Ayuda en la digestión de las grasas.  Cuida con ella si tienes piedras en la vesícula
  • Contiene capsaicina que ayuda a quemar las grasas. Combina con pescados.
  • Con efecto termogénico, aumenta el metabolismo basal y quema más aún estando en reposo.

12.  Vamos con el ejercicio.

Monta en bici normal o estática, practica natación o vete a bailar, al menos 3 veces a la semana.  En definitiva, cualquier ejercicio de tipo aeróbico te vendrá bien.  Estas actividades elevan la temperatura corporal lo que provoca una mayor quema de calorías.  Y si, además, lo combinas con abdominales hipopresivos, seguro que reducirás algún centímetro de cintura.

 

Algunos consejos adicionales

  • Si tu problema es un apetito exagerado, toma nota de estos alimentos saciantes y tenlos a mano en tu despensa.
  • Y si quieres empezar con algo de pasión, te recomiendo seguir, durante una semana, la dieta de la sopa quemagrasa. No es una dieta en sí misma, ni un plan de adelgazamiento, pero si la pones en práctica será un buen comienzo para desintoxicar tu organismo,  perder kilos y ganar confianza en que puedes lograrlo.

Venga.  Ponte en marcha hoy mismo.  Mídete la cintura, aunque la idea te aterre,  sigue estos sencillos consejos durante un mes y comprueba el resultado.  Lo bueno es que puedes seguir haciéndolo porque, además, todos ellos forman parte de una vida saludable.