Pensar a lo grande es la única forma de cumplir, de verdad, aquello que has venido a hacer.

Pensar a lo Grande para atraer la Abundancia

Solemos relacionar la palabra abundancia con el dinero, pero la abundancia es una cualidad que podemos encontrar en muchos y diversos ámbitos: abundancia de sabiduría, abundancia de amor, abundancia de serenidad interior y también, por qué no, abundancia de dinero para poder disfrutar de la vida sin angustias económicas.

Las malas interpretaciones de los textos religiosos pueden llevarnos a una idea equivocada sobre la abundancia (tanto en el ámbito católico, como incluso en las filosofías orientales) en la que pensar a lo grande es contrario al desarrollo personal o espiritual. Personalmente, creo que no hay nada más alejado de la realidad, siempre y cuando sepamos colocar las cosas en su sitio.

En este reportaje te hablamos de lo maravilloso de la abundancia y de cómo atraerla pensando a lo grande.

Abundancia y espiritualidad

A veces, desear la abundancia parece incluso un “pecado“, pues solemos relacionar la pobreza con desarrollo espiritual copiando algunos arquetipos religiosos. Sin embargo, nos olvidamos de que solo son arquetipos y de que la simbología es un asunto muy complejo bastante susceptible de ser malinterpretado. De hecho, al hablar de desarrollo personal, la propia palabra “desarrollo” implica abundancia.

Las manifestaciones de la naturaleza y del universo son abundantes. La abundancia es necesaria para la vida y los sentimientos de culpabilidad bastante contrarios a ella. De una forma u otra, todos los textos espirituales nos hablan de espejos, de “lo mismo para mí que para el resto”. Si deseamos la abundancia en el mundo y para otras personas hemos de concluir que, para ser coherentes, también hemos de desearla para nosotras y ello no tiene nada de malo o pecaminoso.

La abundancia debe ser aceptada, en cualquier caso, como algo positivo. ¿Por qué no desear y buscar la abundancia de todo lo bueno?

El lado negativo de la abundancia

En realidad, no es la abundancia lo que tiene un lado negativo, sino el apego a ella. El Bhagavad Gita dice “No acumularás karma si te lanzas a la batalla habiendo conseguido que te importe lo mismo el éxito que el fracaso”, lo que quiere decir que salir a la batalla (en un sentido figurado)  es lícito y necesario, siempre y cuando lo hagamos sin esperar nada, sin apegarnos al éxito o al fracaso.

Esta sabia sugerencia podemos llevarla al ámbito de la abundancia. Buscar la prosperidad en nuestra vida es un derecho y una obligación, pues el simple hecho de desear o buscar lo mejor es un acto de amor para nosotras y para el mundo. El problema surge cuando nos aferramos solo al éxito, cuando solo sabemos vivir bajo los amables brazos de la abundancia.

La vida es inseparable del cambio y el movimiento, por ello es importante tener en cuenta que las circunstancias varían y hemos de saber adaptarnos. Pero desear lo bueno, desear la abundancia y llamarla con nuestros actos, es una filosofía deseable en cualquier caso. Es decir, ocurra lo que ocurra, no perder jamás de vista la ilusión, la esperanza y la convicción de que, aunque la vida nos lleve por diferentes derroteros, merecemos la abundancia en todas sus formas y tenemos la obligación de buscarla, aceptando que el camino no siempre será fácil.

¿Qué quiere decir pensar a lo grande?

Pensar a lo grande no quiere decir que tengamos que llevar nuestros sueños hasta tal extremo que el precio resulte demasiado caro, lanzándonos a buscar un objetivo sin tener en cuenta otros aspectos importantes de la vida. Por ejemplo, no tiene sentido crear la gran empresa con la que hemos soñado si ello significa destrozar nuestra vida social o familiar. O al contrario, entregar tanto a nuestra vida familiar que descuidemos nuestras propias inquietudes personales. La abundancia ha de ser coherente, equitativa y brillar en todas las direcciones.

Pensar a lo grande significa, simplemente, no poner límites. Al menos, no de antemano (la vida ya nos pone suficientes retos de manera natural). Significa caminar sin delimitar el horizonte. Muchas veces tenemos una idea demasiado definida de quiénes somos (lo que en las filosofías orientales se llama ego), de nuestros límites, nuestras virtudes y defectos. Liberarse del ego significa desprenderse de la imagen que tenemos de nosotras mismas y tener la valentía de imaginarnos como si fuésemos capaces de cualquier cosa.

La naturaleza y la vida se mantienen gracias a un perfecto equilibrio de fuerzas y elementos, todo tiene su función y los seres humanos formamos parte de ese juego. Puede ser a pequeña o gran escala, pero todos y cada uno de los seres de este mundo hemos nacido con una serie de dones que, personalmente, creo tenemos la obligación de desarrollar. También creo que la única forma de desarrollarlos plenamente es escuchando nuestra voz interior y dejándonos guiar por ella. Pero para poder hacerlo, hemos de pensar a lo grande, es decir, sin cortapisas ni ideas preconcebidas.

¿Cómo escuchar la voz interior?

A estas alturas y después de mucho equivocarme, ya sé que mi voz interior me habla a través de las tripas, no de la mente.

La mente nos dice muchas cosas: “si hago esto soy una mala persona”, “esto sería lo correcto” “me encantaría hacer tal cosa pero no sirvo para ello”, “esto es lo que más me conviene” o “esto es lo que le conviene a los demás”, y un larguísimo etc. La mente consciente es maravillosa y nos sirve para muchas cosas, el problema es que esos pensamientos vienen determinados por nuestra visión personal, por nuestras experiencias y por nuestra forma de entender la vida, completamente subjetiva.

Sin embargo, pienso que hay algo de “divino” en nuestra mente inconsciente, nuestra voz interior, o como quieras llamarlo. Estoy convencida de que, dentro de todos nosotros hay una especie de “guía universal” o manual de instrucción sobre la existencia, al que no se accede a través de los pensamientos, sino del corazón (o las tripas, como me gusta decir a mí). Algunos se encomiendan a dios, otros a la meditación, otros a su propia sabiduría e intuición… creo que, en último término, es lo mismo con distintos nombres… cada persona tiene su propio sistema para acceder a esa “guía”.

En mi caso, la escucho en las tripas. Cuando las tripas me gritan los anhelos más profundos y verdaderos, intento prestar atención (diga lo que diga la mente). Desde luego no siempre resulta una tarea fácil. Normalmente hay que echarle una buena dosis de valentía.

Ejemplos de la voz interior

La voz interior habla con pequeños detalles en los que no reparamos porque andamos demasiado pendientes del diálogo interno. La voz interior se manifiesta, casi siempre, a través de las cosas que hacemos inconscientemente, no de lo que decimos o analizamos con la razón. Descubre qué diferencias o incoherencias hay entre lo que dices o defiendes y las cosas que haces (sobre todo las que haces con el corazón).

Si desde pequeña cantas en la ducha, a la mínima oportunidad deleitas a los demás abriendo tu pico de oro y aunque te parece inviable siempre deseaste ser una estrella del rock… inténtalo! Si tu mente te dice que tu pareja es la más idónea y que lo idóneo es vivir en pareja pero constantemente buscas la soledad y desarrollarte personalmente… hazlo con todas las de la ley! O al revés, si tu mente (o tu entorno) te dice que debes ser independiente y emplear tus talentos en mil ocupaciones pero sueles invertir la mayor parte de tu tiempo en la vida familiar… hazlo sin reproches!

Si los libros de meditación y tus compañeros de yoga te dicen que debes desprenderte de todo para poder sentir la dicha, pero por dentro te mueres de la pena… no lo hagas. O todo lo contrario. En fin, lo que importa no es la información o “doctrina” que viene de fuera, sino los deseos más profundos que albergamos en las entrañas.

La abundancia se encuentra cuando alineamos todo, es decir, cuando lo que hacemos es consecuente con lo que sentimos, pensamos y decimos. Una vez que somos capaces de escucharla, no hace falta echar la vida por la borda de la noche a la mañana; simplemente, dar algún paso en esa dirección con valentía, sin prejuicios, inocentemente… quien sabe?

Pensar a lo grande para atraer la abundancia

Mi propuesta es la siguiente: no pongas límites a nada. Todos deseamos la felicidad y la abundancia, no tengas miedo de buscarla ni dudas sobre merecerla. Estas son algunas ideas para pensar a lo grande y atraer la abundancia:

    • Imagina que no sabes cómo eres o mejor, que puedes ser como te de la gana. Imagina que lo que crees que son tus virtudes y tus defectos son mentira, un cuento que te has contado. Imagina que no existen, que no tienes límites.
    • Deja de lado la falsa moralina y atrévete a explorar. Todos tenemos luces y sombras. Aceptar ambas y no identificarse ni con unas ni con otras forma parte del desarrollo personal. Quiero decir que lo que tú consideras egoísta, inapropiado o improbable es solo una percepción subjetiva. Quién sabe si el mundo necesita que hagas esa cosa inapropiada o cumplas ese sueño improbable.
    • No tengas miedo de soñar, soñar y soñar más aún. Hay una gran diferencia entre ser feliz solo cuando los sueños se cumplen y ser feliz simplemente soñando. Y con soñar quiero decir actuar a la vez. Piensa en la frase de Luther King “he tenido un sueño”. Las personas que alguna vez han soñado con algo “poco realista” son las que han hecho evolucionar el mundo.
    • Destierra para siempre los sentimientos de culpa. La generosidad es un concepto universal, como la abundancia o la belleza. Sé generosa contigo y con los demás. Busca lo mejor para ti y para los demás. Acepta la riqueza en ti y en los demás. Desea tu propia belleza y también la de los demás.

Cuanto más, mejor para todos

En definitiva, no se trata de obsesionarse con la abundancia, sino de abrir las puertas y permitir que entre en nuestras vidas. Porque muchas veces, si la abundancia no llega, no es porque no exista para nosotras, sino porque no nos damos permiso para recibirla. Según mi propia experiencia, la ley del espejo es un maravilloso camino de doble dirección:

    • Cuanto mejor me siento, más a gusto estoy con los demás
    • Cuanto mejor me trato, mejor trato a los demás
    • Cuantas más flores tengo en mi jardín, más ramos puedo regalar
    • Cuanto más guapa me veo, más belleza encuentro por todas partes
    • Cuanta más abundancia hay en mi vida, más abundancia se genera

Por supuesto, hay personas que acaparan y acaparan en su propio beneficio sin pensar en las consecuencias para el resto. Pienso que en realidad esas personas jamás han experimentado la verdadera abundancia ni se han dado permiso para sentirla y creer en ella. Por eso acaparan con miedo a que se escape en algún momento.

Cuando no soñamos a lo grande, el mundo se pierde la mejor versión de nosotras mismas.

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