Leche sin lactosa: ni más saludable, ni más ligera, ni adelgaza, ni facilita la digestión… ¡salvo que seas intolerante a la lactosa!

Leche Sin Lactosa para Todos.   Un sinsentido

La leche sin lactosa: ¿salud o moda?

Basta con mirar las estanterías de los supermercados para darte cuenta de que las empresas lácteas han encontrado un estupendo filón en las leches sin lactosa.  Todas las marcas han lanzado al mercado sus productos “SIN LACTOSA”.   Pero como el número de personas con intolerancia a la lactosa es francamente reducido, han intentado incrementar la cantidad de consumidores de este producto, bastante más caro que la leche “normal”,  con agresivas campañas de marketing.

Sería bueno preguntarse, en primer lugar,

¿Por qué deben tomar leche sin lactosa quienes son intolerantes?

Ya sabemos que la intolerancia a la lactosa significa que el organismo afectado no produce lactasa en cantidad suficiente para separar los dos azúcares (glucosa y galactosa) y que éstos puedan ser absorbidos a través del intestino delgado.  En caso de no disponer de lactasa suficiente, la lactosa se acumula en el intestino, donde es fermentado por algunas bacterias de la flora intestinal, y ello provoca una serie de molestias como dolor, inflamación, gases o diarrea, que son los síntomas de la intolerancia.

Para evitar estos problemas, aparecieron en el mercado la “Leche Sin Lactosa”.  La leche sin lactosa es leche normal a la que se ha añadido la enzima lactasa procedente de levaduras y hongos, para que pueda ser bien digerida por el intestino delgado. Echa un vistazo a este artículo donde respondemos a las preguntas que puedas hacerte sobre la intolerancia a la lactosa

Debe quedar bien claro que no se trata de una leche a la que se le haya extraído la lactosa, como cabría suponer por su nombre, sino de leche a la que se ha incorporado lactasa siendo realmente útil para todos aquellos que tienen déficit en la producción de lactasa y presentan, por tanto, una intolerancia.  Pero solo para ellos.

No parece tener sentido que la tomen quienes no tienen estos problemas de intolerancia a la lactosa, puesto que producen lactasa en cantidad suficiente para digerir la leche.

 

¿Por qué no tienen que tomar leche sin lactosa quienes  no son intolerantes?

La realidad inicial es que la leche sin lactosa iba dirigida exclusivamente a un mercado bastante limitado, los intolerantes a la lactosa.

Sin embargo, las campañas de marketing a las que nos referíamos en el primer punto se dirigen no a este sector del mercado, sino  a toda la población con mensajes claros y directos que han llamado la atención sobre sus supuestos beneficios:  Que si es más saludable, que si facilita la digestión,  que si proporciona ligereza,  que si adelgaza porque le han “quitado” los azúcares…   De hecho, en la caja de la leche de Mercadona pone, en letras muy grandes: ¡Fácil digestión! Y en la parte más inferior del envase, en letras más pequeñas: apto para intolerantes a la lactosa.”

Bien.  Pues todo esto no solo es falso, sino que desorientan sobre los beneficios de la lactosa y el posible riesgo de eliminar su consumo si no somos intolerantes.

 

¿Tiene algún beneficio tomar lactosa?

La lactosa es el principal azúcar (o carbohidrato) de origen natural que hay en la leche y los productos lácteos. La lactosa está formada por dos azúcares simples que el cuerpo utiliza directamente como fuente de energía, especialmente  útil para niños, adolescentes o personas que realizan actividades físicas.

Como hemos explicado en nuestro artículo sobre la intolerancia a la lactosa, La enzima lactasa descompone la lactosa en glucosa y galactosa.  Y  aunque la glucosa se puede encontrar en varios tipos de alimentos, la galactosa solamente podemos obtenerla de la lactosa.

La galactosa desempeña varias funciones biológicas y participa en los procesos inmunitarios y neuronales.  Además, según los últimos estudios, la lactosa podría influir en la absorción del calcio y otros minerales, como cobre y zinc, sobre todo durante la etapa de lactancia.

Por otra parte, si a causa de la falta de enzima lactasa no se digiere en el intestino delgado, la flora intestinal puede utilizar la lactosa como nutriente (prebiótico). Finalmente, la lactosa favorece el crecimiento de bifidobacterias en el intestino y puede contribuir a frenar el deterioro de ciertas funciones inmunitarias.

 

¿Y cuál es el riesgo de eliminar su consumo?

Existen estudios que indican que la disminución en el consumo de lácteos lleva aparejado un descenso en la producción de la encima lactasa, ya que induce al organismo a anular la necesidad de producirla, pudiendo provocar una intolerancia que en caso contrario no se hubiera producido. Es lo que se denomina intolerancia progresiva, puesto que una vez que ha aparecido, ésta es creciente y permanente y los síntomas van en aumento.

En cualquier caso, no se recomienda la exclusión total de lactosa en la dieta, ya que se ha comprobado que ésta mejora la absorción del calcio, tan necesario para el metabolismo óseo.

A la vista de las campañas publicitarias en favor de la leche sin lactosa y del incremento del consumo de este producto, la prestigiosa revista científica International Dairy Journal decidió publicarn un volumen especial haciendo referencia al importante papel de la lactosa.  Este volumen contiene nueve artículos redactados por los principales investigadores internacionales en este campo y lleva el título de “Aspectos nutricionales y saludables de la lactosa y sus derivados”.

Si a ello añadimos que algunos estudios publicados explican claramente que muchas personas se creen intolerantes a la lactosa sin serlo realmente, se entenderá por qué  la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) indica que no está permitido el uso de health claims en los productos “sin lactosa”… ni incluso en el caso de los intolerantes a la misma.

En conclusión:

Si usted es intolerante a la lactosa, diagnosticado, la leche sin lactosa es su producto indicado, aunque teniendo en cuenta que pueden consumir productos con baja concentración de lactosa, que incluso podría  favorecer la absorción del calcio.  En este sentido, también existen en el mercado productos de leche y derivados lácteos con bajo contenido en lactosa (0,1 a 1,8 g/100 ml)

Por el contrario, si no es intolerante a la lactosa, no tiene razón alguna para consumir este tipo de productos y menos todavía en el caso de niños y adolescentes.  Por tanto, la leche normal (más económica, además) resultará  más beneficiosa que las supuestas ventajas saludables de la leche con lactosa.

Es importante que efectivamente exista un diagnóstico, ya que algunas personas que sufren de molestias gastrointestinales creen erróneamente que éstas sean debidas a un problema de intolerancia a la lactosa, sin pruebas médicas que lo avalen y cometen el error de eliminar la leche y sus derivados de la dieta.

Finalmente, nos parece interesante remarcar que no hay que confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche. La alergia se da a una proteína concreta llamada caseína. Los productos sin lactosa no pueden ser consumidos por alérgicos a esta proteína láctea.  En este caso, puedes sustituir la leche de vaca por otro tipo de bebida, como la leche de arroz, la leche vegetal más digestiva, o la leche de coco, una leche energética ideal para deportistas.

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