Descubre cuáles son las importantes diferencias entre la leche materna y la leche artificial

Lactancia Materna Vs. Artificial

Por mucho que se esfuercen las farmacéuticas en imitar la leche materna añadiendo todo tipo de nutrientes adicionales, las diferencias entre la leche humana y la leche artificial siguen siendo abismales…

La lactancia materna

A día de hoy, y dudando mucho que las cosas cambien en el futuro, la leche materna sigue siendo el único alimento capaz de cubrir al 100% las necesidades fisiológicas del bebé. Tanto es así, que dependiendo de la evolución del lactante, la naturaleza ha provisto distintos tipos de leche según avanza en edad; desde el calostro de los primeros días hasta la leche madura, cuyos nutrientes varían dependiendo de los requisitos de cada momento.

Enseguida comprobaremos las diferencias entre la leche materna y la leche artificial, pero de momento, basta decir que la leche humana contiene todos los nutrientes, anticuerpos y sustancias necesarias para que el bebé vaya adquiriendo sus propios mecanismos de defensa.

Lo ideal es ofrecer el pecho desde los primeros meses de vida hasta que aparezcan los dientes, señal de que el bebé está preparado para tomar alimentos sólidos. No obstante, muchas mujeres siguen amamantando a sus hijos, o complementando la dieta, hasta los 2 años o incluso más.

Nosotras somos muy partidarias de echar mano de la intuición (algo que se desarrolla considerablemente cuando se trata de la maternidad), y escuchar nuestra voz interna, así como los instintos primarios del bebé. Es decir, que tanto a la hora de decidir cuándo es momento de destetar hasta la regularidad o implantación o no de horarios en la comida, depende mucho de cada una de nosotras.

También es importante señalar que la dieta de la madre es un factor esencial a la hora de proporcionar a los lactantes leche de calidad y en cantidad suficiente. Para disponer de alguna referencia, puedes consultar nuestros artículos sobre la nutrición durante el embarazo, cómo elaborar una dieta sana y equilibrada, consejos básicos de higiene alimenticia, o menú semanal saludable. A no ser que se sufra algún tipo de patología (en cuyo caso debe valorarlo un o una profesional), no hace falta volverse loca probando mil remedios, sino simplemente seguir una dieta equilibrada en la que abunden alimentos frescos de temporada, vegetales y verduras, cereales y legumbres, moderación en la proteína animal y a ser posible, todo ello de procedencia ecológica.

La leche artifical

Puesto que la leche de vaca difiere bastante de la leche humana, la industria ha pretendido acercarse lo más posible a esos requisitos esenciales modificando la composición de las llamadas “leches infantiles” para compensar sus deficiencias.

Por ejemplo, la leche materna tiene menos cantidad de proteínas y caseína que la leche de vaca. A la leche artificial le suelen añadir ácidos grasos esenciales y otros nutrientes como vitaminas y minerales… pero no hemos de olvidar que el organismo es una “maquina” muy compleja en la que todo afecta a todo y que, al tratarse de modificaciones artificiales, todavía quedan coleando un sinfín de elementos químicos (algunos de ellos desconocidos) necesarios para que le bebé pueda desarrollarse correctamente y contar con todas las defensas que necesita.

El Dr. Signalet resalta, muy acertadamente en su libro “Alimentación, la tercera medicina” la importancia cualitativa y no cuantitativa de la estructura molecular. Es decir, que más allá de cuantificar los nutrientes, es esencial preservar la cualidad e interacción de los mismos. Asimismo, asegura que el mayor inconveniente, como siempre cuando se trata de la controvertida leche de vaca, reside en que el organismo de un bebé no está preparado para digerir proteínas bovinas sino humanas.

Quizá por ello, cuando estas macromoléculas bovinas atraviesan el tubo digestivo del lactante, aparecen signos clínicos de intolerancia a la leche de vaca y desarrollan anticuerpos. Una forma de advertir las intolerancias es a través de cólicos, vómitos, eccemas o problemas respiratorios.

Leche materna vs. leche artificial

A continuación, enumeramos las diferencias primordiales entre la leche materna y la leche artificial, más allá de todas esas cuestiones cualitativas de las que hablábamos:

    • Proteínas

      La leche humana presenta una relación de aminoácidos esenciales muy específica, precisamente la que el bebé requiere, ya que se trata de una composición genética idéntica (como especie), a diferencia de lo que ocurre con las vacas. La leche de vaca contiene tres veces más cantidad de proteína.

    • Azúcares o hidratos de carbono

      La leche materna tiene el doble de lactosa que la leche de vaca. Este azúcar es indispensable para el desarrollo del sistema nervioso central del lactante y favorece el desarrollo de lactobacilus beneficiosos en el intestino, que a su vez, favorecen el tránsito intestinal y la protección contra gérmenes patógenos.

    • Lípidos o grasas

      La leche humana es más rica en grasas, especialmente ácidos grasos esenciales, que la leche de vaca. Concretamente, es muy abundante en ácidos grasos poliinsaturados como el ácido linoléico y alfa-linolénico, muy especialmente el ácido gamma-linolénico (exclusivo de la leche humana).

    • Vitaminas

      Las necesidades de vitaminas en el bebé están cubiertas con la leche materna (aunque depende mucho de la alimentación de la madre). Sin embargo, las cantidades requeridas difieren notablemente en la leche de vaca. Por ejemplo, la leche de vaca contiene una cantidad excesiva de vitamina D y ácido fólico. Sin embargo, contiene una proporción muy reducida de vitaminas A, E y C.

    • Minerales

      Lo mismo ocurre con los minerales y oligoelementos; las cantidades están descompensadas. La leche de vaca contiene cantidades excesivas (en relación a la madre) de sodio, calcio, fósforo, magnesio y manganeso. Es decir, las cantidades incluidas en la leche materna son las necesarias y funcionan en sinergia (una sinergia apropiada a nuestra especie). Por otra parte, aunque la leche de vaca contiene una cantidad similar de hierro, la absorción es diez veces menor y deja residuos en el intestino. Por su parte, también la absorción del calcio de la leche de vaca resulta deficiente.

    • Otros

      La leche materna contiene una cantidad considerable de todo tipo de células defensoras y anticuerpos que refuerzan las defensas endógenas del bebé. Por otra parte, las hormonas secretadas por la madre distan mucho del tipo de hormonas secretadas por la vaca, lo cual, aunque no es determinante, no beneficia en nada al bebé.

Por todas estas razones, pensamos que la alternativa de amamantar a un bebé es esencial y necesaria para proporcionarle los nutrientes exactos que necesita. Puede que, en muchos casos, existan factores que dificulten la lactancia materna. En ese caso, conviene sopesar seriamente los pros y los contras y quizá sea necesario introducir pequeños cambios en los hábitos de vida. ¿Quién sabe? Quizá el hecho de cambiar horarios laborales, incluso cambiar de trabajo o cambiar hábitos enquistados suponga, finalmente, algo beneficioso también para nosotras. Quizá desde el primer momento, nuestros bebés sean auténticos maestros mostrándonos el camino.

Si quieres más información, puedes consultar nuestro artículo los cambios en el embarazo.