Descubre la relación entre las estaciones del año y la salud integral a través de las actitudes y hábitos más saludables en cada momento del año

Estaciones del Año y Salud Física y Emocional

Numerosas corrientes médicas del mundo, sobre todo las más tradicionales y antigüas, han tenido en cuenta los biorritmos para mantener la salud física, mental, emocional o incluso espiritual. 

En este reportaje te ofrecemos una serie de consejos y consideraciones a tener en cuenta y que relacionan la salud integral con las estaciones del año y la actitud más idónea.

La vida frenética

En los últimos siglos nos hemos dejado seducir por las nuevas tecnologías y la era moderna de la rapidez, la comodidad y el tenerlo todo a cualquier precio y, desgraciadamente, cada vez nos alejamos más de los ritmos naturales y las layes del universo a las que, queramos o no, estamos sometidos, por muy todopoderosos que nos creamos los seres humanos.

Por supuesto que las nuevas tecnologías y los avances sociales son elementos extraordinarios que nos facilitan la vida y la hacen más justa (no para todos, desgraciadamente). Pero a veces hay que hacer un ejercicio de humildad y sensatez y recordar que formamos parte de un todo que no debemos ignorar, por nuestro propio bien.

Aunque aparentemente las nuevas tecnologías y la era moderna nos traen comodidad, la verdad es que nunca el ser humano ha tenido una vida tan compleja, acelerada, enloquecida y estresada. 

Por ello, te invitamos a hacer este ejercicio de humildad y sensatez, y te animamos a tener en cuenta las reglas de estos ciclos vitales para que, en la medida de lo posible, las pongas en práctica para mejorar tu condición de ser vivo 🙂 

Los ritmos naturales

Todo lo que existe en nuestro mundo está sometido a una reglas que no podemos ni debemos ignorar. Animales, plantas y, por supuesto, seres humanos, seguimos unos ritmos naturales que debemos tener en cuenta para optimizar nuestra salud y nuestra alegría viviendo en armonía con el mundo que nos rodea.

En este reportaje vamos a hablar de las estaciones del año, pero hay muchos tipos de ciclos de conviene tener en cuenta:

  • El día y la noche
  • Los ciclos lunares (y de menstruación, que son muy similares)
  • Los ciclos vitales (nacimiento, crecimiento,r producción y vejez)
  • Etc…

La salud y las estaciones

Tanto la Medicina Tradicional China como la Medicina Ayurvédica Indú tienen muy en cuenta estos ciclos y también los elementos, a la hora de restablecer la salud y evitar la enfermedad.

De hecho, estas tradiciones médicas relacionan determinados órganos del cuerpo con las estaciones del año y los elementos dominantes:

  • Primavera: Elemento madera/ Órgano: hígado y vesícula biliar
  • Verano: Elemento fuego/ Órgano: Corazón e intestino delgado
  • Verano tardío: Elemento tierra/ Órgano: Bazo y estómago
  • Otoño: Elemento metal/ Órgano: Pulmones e intestino grueso
  • Invierno: Elemento agua/ Órgano: riñones y vejiga

Puedes tener en cuenta este cuadro a la hora de saber qué órganos son más susceptibles de actuar o predominar en un momento u otro para cuidarlos especialmente en esa época.

Del mismo modo, también puedes tener en cuenta cuál es el elemento dominante para regularlo y equilibrarlo. Por lo general, puesto que un determinado elemento es predomine en una estación, debes tener cuidado de no excederte y regularlo con sus contrarios (por ejemplo, el fuego de verano se equilibra con el frescor; la humedad del invierno se equilibra con el calor y la sequedad, etc).

A este respecto es muy interesante saber cuál es tu dosha. Consulta qué son los doshas: Vata, Pitta y Kapha.

La primavera y la salud

En primavera, como todas sabemos, la naturaleza explota, florece, crece, se manifiesta en todo su esplendor. Bien, esto te puede dar una idea de cual es la mejor forma de seguirle la corriente a la vida y copiar sus patrones. En primavera conviene:

Consumir alimentos con capacidad para crecer como huevos, semillas, germinados, etc. En cuanto a la alimentación, es el momento comer verdaderos nutrientes esenciales, de tomar abundancia de vitaminas, minerales, proteína, etc… en esta época es cuando nuestro cuerpo se va a beneficiar más de esta nutrición; cuando mejor va a absorber esos nutrientes.

A nivel profesional, es un buen momento para emprender nuevos proyectos, arriesgarnos a desarrollar ideas y ponerlas en marcha, apuntarnos a cursos de formación… en definitiva, cualquier cosa que suponga crecer, expandirnos.

A nivel emocional ocurre lo mismo. Es un buen momento para relacionarnos con los demás, de exponernos ante el mundo, de embellecer nuestro ser por dentro y por fuera y exhibirlo al mundo.

Por supuesto, la primavera es ideal para empezar a salir del refugio del hogar, recibir los primeros rayos cálidos del sol, pasear, practicar deporte, etc. Consulta la relación de los elementos de la naturaleza con la salud. 

El verano y la salud

El verano es el momento en el que los frutos maduran expuestos al sol. Es un momento de amor, alegría, calor, vitalidad extrema… puro fuego! Pura vida!

Por lo tanto, en verano debemos acompañar a este proceso vital:

Comiendo alimentos frescos y ligeros para compensar el exceso de calor y fuego

A nivel profesional es el momento de lanzarse a tope y recoger los frutos sembrados en primavera. Nuestras energías están a flor de piel y hay que aprovechar el momento para conquistar nuestras metas y poner en nuestros proyectos toda la pasión que nos late por dentro.

A nivel emocional, es momento de amar, de compartir, de fusionarse con la vida y con los demás, de viajar, de conocer, de “explotar” vitalmente.

El otoño y la salud

El otoño es el momento en que las hojas caen… esto también es una buena pista. Todo se seca por el exceso de fuego del verano y el viento arrastra lo que ha muerto. Así, el otoño es un momento de limpieza para regenerar.

En alimentación, el otoño es un momento ideal para hacer una dieta hipotóxica, depurativa o incluso ayuno para limpiar del organismo todo aquello que está muerto, podrido, aquello que no necesitamos y que nos enferma. Debemos empezar a comer templado y húmedo, para contrarrestar la sequedad y el frío del otoño.

A nivel profesional, es un buen momento para hacer balance de nuestra situación, limpiar también los elementos profesionales que nos obstaculicen el camino. Con las energías acumuladas del verano, es momento de afrontar el reto y proyectar un camino acertado habiendo barrido todo lo que nos limita.

A nivel emocional y personal ocurre lo mismo. Es un buen momento para empezar a seleccionar nuestras amistades, nuestras salidas, nuestros amores… Solucionar los conflictos personales que haya y hacer limpieza emocional.

Por supuesto, el otoño es idóneo para empezar a preparar nuestro hogar para la llegada del invierno, empezar a recogernos.

El invierno y la salud

El invierno es momento de hibernar, obviamente. Es curioso porque hay muchas personas que se niegan a aceptar esto (igual que la vejez) pretendiendo tener las mismas energías que en verano. Pero hacer eso es ir contra la vida, ir contra las leyes naturales.

En cuanto a la alimentación, en invierno es muy importante hacer acopio de energía y gastar la mínima posible. Hay que comer calentito y es el momento en que podemos permitirlos alimentos más pesados y con mayor cantidad de grasa (de la buena).

A nivel profesional, el invierno es un buen momento para andar con cautela, no arriesgar demasiado, ahorrar… en definitiva, reservar energías para la llegada de la primavera. El invierno no es un momento idóneo para lanzarse a grandes proyectos sino para pensar, desarrollar, analizar, definir.

A nivel personal, el invierno es el momento vital para recogerse, quedarse en casa calentito, descansar, reponer fuerzas. Si por el contrario nos empeñamos en salir, derrochar energías, excedernos en el ámbito social, es posible que no reservemos las energías necesarias para afrontar el nuevo año y andemos luego cansadas y desgastadas en primavera.

El invierno es momento de compartir con un círculo pequeño, en intimidad, poca acción, silencio, introspección. El frío es perfecto para reflexionar, autoanalizarse, cursarse las heridas, descansar, etc.

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