Te explicamos las claves para seguir una dieta anti-cáncer. Por qué es tan importante la alimentación en el cáncer, qué nutrientes tienen mayor capacidad anticancerígena, qué alimentos debemos incluir la dieta, y el por qué.

Dieta para el Cáncer, Nutrientes y Alimentos Recomendados

Por desgracia, la medicina convencional sigue manteniendo esa visión determinista de la enfermedad, observándola desde un solo punto de vista (el farmacéutico) y obviando factores que forman parte esencial de la complejidad del ser humano. Por supuesto que los avances científicos salvan muchas vidas (especialmente en lo que se refiere a diagnóstico y cirugía), pero es una pena que se desatiendan aspectos tan importantes como la dieta, las emociones o los hábitos de vida cuando hablamos de salud y enfermedad, puesto que una visión más holística podría salvar muchas más vidas aún.

¿Por qué una dieta para el cáncer?

Es bastante extraño encontrar profesionales de la medicina que nos den una respuesta clara y precisa cuando les preguntamos por la dieta. “Comer bien” es una frase muy difusa y poco específica y, por desgracia, a no ser que el interés personal del terapeuta le haya llevado a investigar por su cuenta, lo más normal es encontrar personas tan centradas en su especialización que no tienen interés en contemplar otros aspectos tan decisivos como la nutrición.

Además de otros enemigos que todos conocemos, como el tabaco, la falta de ejercicio o la obesidad, la dieta es uno de los factores de riesgo determinantes a la hora de desarrollar un cáncer. En este reportaje nos vamos a ocupar de dieta anti-cáncer; vamos a echar un vistazo a los alimentos con mayor potencial para frenar el desarrollo tumoral y al por qué. Pero seguir una dieta equilibrada, en este caso una dieta anticancerígena, es un asunto complejo que requiere tiempo, dedicación y mucha información. No se trata solo de los alimentos que escogemos, sino de cuál es su procedencia y cómo los cocinamos.

¿Por qué una dieta para el cáncer? Porque un cáncer no es, ni más ni menos, que una mutación genética de las células que se produce dependiendo de si su entorno es favorable o no lo es. Los alimentos contienen sustancias bioquimicas con capacidad para alterar ese entorno y, por lo tanto, tienen una incidencia directa a la hora de frenar el desarrollo anómalo de las células y poner en marcha los mecanismos de defensa.

Nutrientes para el cáncer

En primer lugar y antes de hablar de los alimentos que conforman una dieta anticáncer, vamos a revisar los nutrientes fundamentales que intervienen en el desarrollo de un tumor y por qué. Nuestra recomendación general es consumir estos nutrientes a través de los alimentos, ya que es realmente extraño sufrir algún tipo de toxicidad cuando provienen de la dieta y, además, los alimentos contienen distintas sustancias que siempre actúan en sinergia. Es decir, su efectividad no depende solo de un compuesto o molécula, sino de la combinación de muchos de ellos (y la gran mayoría están todavía por descubrir).

No obstante, hay personas que eligen seguir una terapia con micronutrientes que incluye dosis mucho más elevadas que las contenidas en los alimentos, por lo que se ingieren en forma de suplementos dietéticos. Para seguir una terapia ortomolecular, debes ponerte en manos profesionales especializadas.

    • Vitamina A, Vitamina C y Vitamina E

      Estas son las tres vitaminas antioxidantes y, por lo tanto, las que mayor poder anticancerígeno tienen. De hecho, existen numerosos profesionales como Linus pauling (Premio Nobel) y su equipo que promulgaban altas dosis en tratamientos anticancerígenos. Está probada la relación que existe entre bajos niveles de estas vitaminas y mayor incidencia de cáncer. Gracias a su acción antioxidante, estas vitaminas protegen a la membrana celular del ataque de los radicales libres, unas moléculas que ejercen un papel fundamental a la hora de desarrollar cáncer. Por otra parte, son grandes estimuladoras del sistema inmunológico y refuerzan los sofisticados mecanismos de defensa con los que el organismo cuenta de manera natural. Si quieres más información sobre estas vitaminas consulta los reportajes: para qué sirve la vitamina C, alimentos ricos en vitamina C, suplementos y dosis de vitamina C, funciones de la vitamina A, alimentos ricos en vitamina A, suplementos y dosis de vitamina A, función de la vitamina E, alimentos ricos en vitamina E, suplementos y dosis

    • Selenio

      Este oligoelemento destaca por su capacidad para estimular la actividad de una enzima llamada glutatión peroxidasa, un componente propio del organismo con gran acción antioxidante. Además, el selenio protege el ADN celular de los efectos causados por agentes cancerígenos (es un gran neutralizador de los metales pesados). Por otra parte, al igual que las vitaminas, estimula la producción de células inmunológicas. Si quieres saber más, consulta las propiedades del selenio (alimentos, suplementos, función, etc) en el reportaje tabla de oligoelementos. Además del selenio, otros minerales como el zinc, el cobre, el molibdeno y el manganeso también poseen propiedades anticancerígenas.

    • Ácidos grasos esenciales omega 3

      Los ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6) forman parte estructural de las membranas celulares. El estado de las membranas celulares es determinante no solo en el desarrollo de un cáncer, sino en la salud general del organismo (imagina la condiciones de vida que tendrías si las paredes de tu casa estuvieran rotas). Sin embargo, aunque los dos grupos de omega son esenciales, la alimentación industrial actual ha hecho que la balanza se dencante del lado de los omega 6 y se reduzcan considerablemente los niveles de omega 3. ¿Y qué ocurre con esto? Pues que los omega 6 tienen propiedades pro-inflamatorias, mientras que los omega 3 tienen propiedades anti-inflamatorias, un factor importante a la hora de frenar el desarrollo tumoral. Consulta las propiedades, funciones, alimentos y suplementos en nuestro reportaje Omega 3.

    • Polifenoles

      Los polifenoles (isoflavonas, flavonoides, curcuminoides, resveratrol, etc) son unos compuestos fitoquímicos presentes en algunas plantas y vegetales con una gran capacidad para proteger el ADN celular frente a los radicales libres y los agentes cancerígenos. Los polifenoles están presentes en frutas, frutos y vegetales de color vivo (azulado, morado, violeta…) e inhiben la iniciación y desarrollo de tumores. Algunos alimentos en los que se encuentran son la cúrcuma, las uvas, la mora, la frambuesa, el arándano, la granada, fresas, grosellas…

    • Terpenos

      Al igual que los polifenoles, los terpenos desempeñan una importante labor en la prevención del cáncer y el desarrollo tumoral, por sus propiedades antioxidantes, destacando entre ellos los carotenoides (vegetales de color naranja, rojizo o amarillo) y los limonoides (frutas cítricas).

    • Compuestos azufrados

      Por razones similares a las anteriores (función antioxidante), los compuestos azufrados tienen un papel destacado reduciendo el impacto de sustancias cancerígenas y evitando la formación tumoral. De entre estos, destacan la familia de las crucíferas (brócoli, coles, coliflor, etc) y los tiosulfinatos presentes en el ajo, la cebolla y los puerros.

Dieta para el cáncer

Aunque en distintos artículos venimos hablando de distintas dietas para distintas afecciones, lo que hacemos es, en realidad, enumerar algunos alimentos especialmente adecuados para ciertos sistemas o enfermedades, pero lo que entendemos por una dieta equilibrada es igualmente beneficiosa para el cáncer, para el corazón, para los huesos y para todo el organismo.

En este apartado te vamos a proponer algunos alimentos esenciales cuando hablamos de inhibir el cáncer, pero es imprescindible que todos ellos estén incluidos en una dieta equilibrada. Si quieres saber lo que verdaderamente significa una dieta equilibrada, no te pierdas ninguno de estos reportajes, donde te explicamos todas las claves para que aprendas a elaborar una dieta responsable con conocimiento de causa: cómo elaborar una dieta sana y equilibrada, factores básicos de higiene alimenticia (procedencia y cocción de los alimentos), ejemplos sanos de desayuno, comida y cena y menú semanal saludable (o menú semanal saludable vegetariano).

Una vez que tengas claros esos conceptos, incluye estos alimentos con regularidad (dependiendo de la temporada y del lugar donde resides) y recuerda que una premisa básica es incorporar una gran cantidad y variedad de vegetales, que son los que contienen mayores niveles de los nutrientes anteriormente mencionados). Sin excluir otros, estos son los alimentos más indicados:

Alimentos a evitar

Estos son algunos de los alimentos que, o bien excluimos definitivamente, o bien reducimos considerablemente, pues potencian el desarrollo tumoral y debilitan el sistema inmunitario, acidifican el organismo, son pro-inflamatorios o intoxican el organismo:

    • Carne (mucho menos si no es ecológica: pesticidas, hormonas, fármacos…)
    • Trigo y cualquier otro alimento con gluten, en todos sus formatos y derivados
    • Leche y productos lácteos (especialmente los quesos curados)
    • Grasas saturadas y grasas trans (mantequilla, margarina, fritos…)
    • Hidratos de carbono simples y harinas refinadas (cereales de sobre, cereales refinados, pan y harinas blancas de trigo, bollería, dulces…)
    • Productos procesados con aditivos alimentarios (casi todos los productos industriales los contienen)
    • Productos light con aspartamo
    • Bebidas industriales, bebidas alcohólicas
    • Carne ahumada, embutidos, barbacoas…
    • Cualquier producto procesado que no está en su forma original, enlatado, empaquetado, calentado a altas temperaturas…
    • Aceites refinados y grasas vegetales (saturadas, de coco, de palma…)

Si te resulta muy complicado deshacerte de estos productos o no sabes dónde encontrar productos de calidad, simplemente cambia los hábitos y empieza desde hoy a comprar los alimentos en una tienda de productos ecológicos. Aunque son más caros (es cierto), dejarás de comprar basura (que también cuesta dinero) y reducirás la cantidad de productos que te servirán para consumir durante el mismo tiempo, por lo que, finalmente, ahorrarás dinero… lo decimos con conocimiento de causa. Comprarás menos productos, de más calidad, te durarán el mismo tiempo y finalmente cuando hagas cuentas, descubrirás que has gastado menos dinero. Consulta nuestra reportaje aprende a comprar ecológico.

Finalmente, no olvides que, tanto en el desarrollo como en el tratamiento o la recuperación de una enfermedad, influyen numerosos factores. Cuanto más allanes el terreno a tu organismo, más facilidades le pondrás para reponerse. Y estas facilidades incluyen seguir unos hábitos de vida saludables, hacer ejercicio moderado, desterrar para siempre el estrés y los productos tóxicos que hay en el hogar, dormir bien, construir una vida amorosa y rodearse de personas adecuadas, entre otras cosas.

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