Te contamos cómo alimentar adecuadamente a los más peques, paso a paso y según las necesidades, desde que nacen, hasta que salen los dientes y podemos elaborar una dieta adulta.

Dieta Infantil Sana y Saludable Para Diferentes Etapas

Poco a poco vamos saliendo del yugo de las grandes multinacionales y cada vez son más las voces profesionales que se rebelan contra este absurdo matrix consumista para instalarse en el sentido común. ¿Qué debemos dar de comer a nuestros peques para que crezcan sanos? Pues revisando la abundante literatura y la interminable información que encontramos en internet podemos llegar a enloquecer ya que, la mayoría de las veces, las recomendaciones son absolutamente contradictorias dependiendo de quién las haga.

Siguiendo la corriente naturista que nos interesa, vamos a hacerte algunas propuestas que te sirvan como referencia o punto de partida. Eso sí, ten en cuenta que la mejor manera de asegurar una dieta adecuada, sobre todo si existe algún tipo de problema, es acudir a la consulta de un profesional especializado que valore las características personales.

Alimentar con sentido común

Por nuestra parte, vamos a exponer nuestro punto de vista desde el sentido común. Todo el mundo está de acuerdo en cuáles son los nutrientes imprescindibles para mantener un buen desarrollo y fortalecer el sistema inmunológico infantil, sin embargo, cuando llega el momento de recomendar alimentos que contengan esos nutrientes, la cosa empieza a ponerse turbia.

Por ejemplo, nos sorprende mucho encontrar, a estas alturas y teniendo en cuenta los muchos estudios que existen al respecto, páginas de organismos oficiales o profesionales con cierto prestigio recomendando una gran cantidad de lácteos y carnes, bocadillos, trigo a tutiplén, cereales de caja y un largo etc que contradice bastante los principios de una nutrición saludable. Como siempre, nos gusta anteponer el sentido común y la responsabilidad a los intereses comerciales.

Sí, resulta más fácil embutir a nuestros hijos con carne industrial o bocatas de jamón de york “de calidad” (¿hay jamón de york de calidad?) que elaborar platos de comida ecológica y cocinar con alimentos frescos de temporada, pero la experiencia y los datos existentes sobre estudios realizados nos dicen (al menos a nosotras) que ese esfuerzo vale la pena, sobre todo teniendo en cuenta el gran impacto que tiene y tendrá la alimentación en la salud de nuestros peques. A continuación se mostramos algunas sugerencias teniendo en cuenta las distintas etapas infantiles:

El bebé recién nacido

    • Si puedes dar el pecho

      Por mucho que se esfuercen las farmacéuticas y grandes multinacionales en emular la leche materna incorporando a la leche de vaca todo tipo de nutrientes (de los cuales carece de manera natural), la comparación entre una y otra sigue siendo abismal. No existe alimento más adecuado para el organismo del bebé que la leche materna. Es el alimento preparado para proporcionarle todos los nutrientes que necesita en las cantidades apropiadas. Revisa las diferencias en nuestro artículo lactancia materna Vs artificial donde podrás comprobar cómo afecta la una y la otra al organismo de un bebé. Lo ideal es amamantar hasta que empiezan a salir los dientes, señal de que el bebé está preparado para cambiar la dieta. Este cambio debe producirse de manera gradual, incorporando nuevos alimentos poco a poco y combinándolos con la leche materna (en el siguiente punto te explicaremos cómo hacer este cambio).

    • Si no puedes dar el pecho

      Para las mamás que no pueden amamantar o que tienen poca leche, la opción más natural y menos agresiva son las cremas de cereales, mejor que la leche de vaca que contiene antígenos para los cuales su flora bacteriana intestinal no está preparada. La Doctora Olga Cuevas (a quien respetamos profundamente) sugiere como mejor opción la crema de arroz integral. Para hacerla, lava el arroz, tuéstalo en crudo ligeramente y añade agua para cocer a fuego lento durante 2 horas. Cuando falten 10 minutos, añade una cucharada sopera de semillas de sésamo tostadas y molidas en el mortero japonés (son una estupenda fuente de calcio, vitaminas, hierro y otros oligoelementos). Luego, haz un puré con todo. La Dra. Cuevas recomienda añadir una cucharadita de melaza de arroz para incorporar enzimas diastásicas que facilitan la digestión. Al principio, conviene hacer este puré muy acuoso e ir reduciendo la cantidad de agua según vaya creciendo el bebé. A los tres meses, conviene introducir una cuharadita  de legumbre (azukis es una buena opción) en una de las comidas, y otra cucharadita de aceite de oliva virgen extra. En cualquier caso, si no puedes dar leche materna, lo mejor es acudir a una consulta profesional que valore el estado y características del bebé. Eso sí, procura ponerte en manos de una persona especializada y reciclada profesionalmente que no siga anclada en conceptos rancios de nutrición (que curiosamente siempre benefician a las grandes multinacionales).

Cuando salen los dientes

La dentición es señal de que el bebé está preparado para cambiar la dieta. Este cambio debe realizarse poco a poco, reduciendo la cantidad de tomas de leche materna al día y sustituyendo esas tomas por otros alimentos. Una buena opción es dar el pecho en el desayuno y la merienda, y los nuevos alimentos en la comida y la cena.

Los mejores alimentos para introducir en este momento son: cebolla, zanahoria, calabacín , calabaza, puerro, bŕecol… ¿Cómo añadirlos? Cuece primero el cereal y la legumbre. Cuando falten 15 min, añade los vegetales. Esta es una propuesta para cuando salen los dientes:

    • Desayuno. Leche materna o crema de cereales (arroz integral, sarraceno, mijo) con una cucharadita de melaza de arroz
    • Comida: Puré de cereal, legumbre (una cucharadita) y vegetales con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra y otra de semillas de sésamo.
    • Merienda. Leche materna o crema de cereales
    • Cena. Crema de vegetales

Cuando salen las muelas

En este momento es importante tener en cuenta algunas cuestiones. La primera es que las cremas deben ser más espesas y menos batidas para que el peque aprenda a masticar (algo de extrema importancia para el correcto metabolismo de los alimentos).

Por otra parte, ya podemos introducir proteína animal (la mejor opción, pescado blanco hervido) y algunas frutas como manzana o pera. Esta es una propuesta:

    • Desayuno: crema de cereales con manzana. Cuece los cereales y cuando queden 10 minutos, añade la manzana para que se haga un poco. Luego haz puré con todo.
    • Comida: o bien cereal+legumbre (1 cucharada) + vegetales, o bien pescado blanco + vegetales. Cualquiera de las dos opciones será hervida, sin sal, con una cucharada de aceite de oliva virgen extra.
    • Merienda: compota de manzana y pera (sin azúcar)
    • Cena: puré de vegetales

A partir del año

A partir del año y, dependiendo de sus dientes y su desarrollo en general, se puede introducir el pescado azul (que es más graso, aunque se trata de grasas saludables) y el gluten a través del trigo y derivados (aunque es preferible reducir al máximo el consumo de trigo, ahora y siempre, por ser un cereal modificado genéticamente a lo largo de los siglos y por las alergias e intolerancias que produce).

A partir del año y medio también se puede introducir en la dieta el huevo, como todo, mejor ecológico.

Poco a poco, la dieta infantil se ha de enriquecer hasta convertirse en una dieta de adulto. Si quieres saber cómo elaborar un menú saludable, consulta nuestros artículos: cómo elaborar una dieta sana y equilibrada, consejos fundamentales para comer bien, ejemplo de menú semanal saludable o ejemplo de menú semanal saludable vegetariano.

Nosotras somos partidarias de no forzar a los peques a comer, sino dejar que se despierte su instinto. Si no comen debemos averiguar el por qué en lugar de forzarlos inútilmente sin conocer las causas.

Te mostramos algunas consideraciones importantes para que las tengas en cuenta durante toda su infancia:

    • Sal y azúcar. La sal y el azúcar, cuanto menos, mejor. Una buena alternativa a la sal son algunos productos fermentados como la salsa de soja o el miso. Con respecto al azúcar, consulta cuáles son los mejores edulcorantes naturales. Si educas a tus hijos e hijas para comer lo natural posible desde la infancia, conseguirás que les resulte más fácil mantener esos hábitos para siempre.
    • Leche. A pesar del manido argumento sobre el calcio, lo cierto es que el calcio de la leche es muy poco eficiente, por no hablar de todos los problemas que puede desatar el consumo abundante y regular de leche de vaca. Consulta nuestro reportaje sobre la controversia de la leche y, con respecto al calcio, prueba a darles por la mañana semillas de sésamo tostadas (una de las fuentes más ricas de calcio eficiente). O mejor aún, elabora gomasio y úsalo en todos tus platos… les encantará (incluso a cucharadas).
    • Productos ecológicos. Quizá todavía no hayas investigado lo suficiente como para haber descubierto la importancia de consumir ecológico (o quizá sí, esperemos que así sea). Si todavía no has dado el paso, recuerda que Nicolás Olea ha revelado a través de sus numerosos estudios científicos la gran cantidad de pesticidas y metales pesados que se hayan presentes en los cuerpos de bebés recién nacidos, y que han llegado a ellos a través de la placenta de la madre. Imagina lo que hacen esas sustancias introducidas directamente en su cuerpo a través de la alimentación. Aprende a comprar ecológico y líbrate de una vez por todas de los pesticidas.
    • Productos frescos. Procura elegir siempre productos frescos de temporada que crezcan en la zona donde residís. Estos alimentos están adaptados al clima y la estación, igual que vuestro organismo. Evita los productos procesados de cualquier tipo llenos de aditivos alimentarios.
    • El trigo. En lugar de dar bocadillos o sandwiches, como recomiendan tantas publicaciones, elige tortitas de arroz, un cereal mucho menos modificado genéticamente y mucho más seguro ante alergias e intolerancias.
    • Probióticos y prebióticos. Introduce de manera regular alimentos probióticos y prebióticos para fortalecer la flora intestinal toda la familia.
    • Proteínas. Recuerda que, aunque los niños y niñas necesitan abundancia de proteínas con todos los aminoácidos esenciales, en nuestra sociedad existe un exceso y no una carencia de ellas. Reduce el consumo de carne y sustitúyela algunos días por pescado (magnífica fuente de Omega 3) o por cereal+legumbre+semillas+frutos secos.

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