Para muchas personas, la navidad es un momento doloroso que requiere un enfoque diferente de la situación y una actitud poco convencional ante las fiestas navideñas

Cuando la Navidad es Dolorosa

Hay personas que disfrutan mucho con la navidad. Personas que se emocionan con las luces de la ciudad, la compra de regalos, las postales, re-encontrarse con viejos amigos o familiares.

Pero hay otras personas que sufren terriblemente con la navidad. Se supone que en estas fechas se prodiga la bondad, la generosidad, la empatía, la compasión… pero lo normal es ver a la gente atropellándose en los centros comerciales, haciendo largas colas para comprar, ciegos ante las personas que sufren, y son muchas.

Este reportaje es para todas esas personas que sufren en navidad, por distintos motivos. Personas para las que la Nochebuena, la Nochevieja o los Reyes son terriblemente dolorosos.

Por qué duele tanto la Navidad

Personalmente, siempre me ha molestado mucho que me digan cuándo debo pasarlo bien o mal, cuándo debo ser buena o mala persona, cuándo debo ser generosa o no. A mí me gusta pasármelo bien cuando siento que quiero pasarlo bien, estar triste cuando me apetece estarlo,  celebrar cuando siento la necesidad de celebrar, procurar ser mejor persona cada día de mi vida, todos los días del año y perdonarme cuando no soy capaz de serlo.

Pero cuando todos lo hacen (esa es la dictadura de la sociedad), es duro llevarle la contraria al mundo. Hay veces en que te sientes con las fuerzas de disimular, igual que los demás o simplemente aceptar que las cosas son como son y esperar que pase rápido. Pero otras veces la vida te lo pone realmente difícil.

Para muchas personas, las luces de navidad en las calles son preciosas, pero opinan ese dinero podría ayudar a muchas personas (demasiados niños) que no tienen nada que comer, ni un futuro a la vista.

Para muchas personas, el hecho de saber que, en Nochebuena, todo el mundo se reúne con sus aparentemente perfectas familias, no hace más que recordarle que quizá la suya no lo es, o no está completa desde hace unos años y nunca lo volverá a estar, o la tienen demasiado lejos.

Para muchas personas, los anuncios y los escaparates navideños no hacen más recordarles que quizá ellos no pueden colmar de regalos a sus hijos (a lo mejor ni siquiera uno solo, o ni siquiera una comida especial).

Para muchas personas, leer mensajes de solidaridad resulta insultante cuando no les queda otra que dormir en la calle, mientras ve pasar a cientos de personas cargadas con bolsas de regalo.

Qué hacer cuando la Navidad Duele

Si eres de esa clase de personas que no sintoniza demasiado bien con la navidad, o estás pasando un momento doloroso que la navidad podría empeorar, hay algunos salvavidas de los que echar mano:

No celebrarla

Si, es difícil, porque todo el mundo lo hace y salir de la manada no resulta nada fácil. Seguramente tendrás que dar muchas explicaciones pero, de hecho, ni siquiera tienes por qué darlas. Simplemente, no celebres la Nochebuena, ni la Navidad, ni la Nochevieja ni Reyes… te parecerá una utopía, pero de verdad es posible si te lo propones.

Irte a otro lugar si puedes

Si te lo puedes permitir, una buena opción es escaparte, con o sin alguien, y vivir unas navidades alternativas que no estén ligadas a recuerdos o situaciones dolorosas, que te permitan celebrar la vida con autenticidad, no porque sea navidad, sino porque sí.

Usa la navidad para practicar la atención consciente

Los momentos difíciles o dolorosos nos proporcionan mucha información sobre quiénes somos y lo que nos hace felices o no. Por lo tanto, puedes usar estos días de navidad para practicar la atención consciente, es decir, prestar atención a cómo te sientes en cada momento. Eso te dará la información para saber qué cambios tienes que realizar en tu vida, qué cosas debes aceptar o, incluso, ser capaz de disfrutar de pequeños momentos cuando la vida o la navidad resultan dolorosas.

Practica la generosidad

Aunque todos sabemos que la supuesta generosidad de la navidad es un artificio publicitario y que son pocas las personas que realmente la practican, puedes hacer el ejercicio de practicarla precisamente cuando más necesitan que la practiquen contigo. La vida es un espejo y un ejercicio muy útil para atraer aquello que queremos es practicarlo primero nosotros y nosotras.

Haz postales caseras de navidad, llama a personas que hace tiempo no llamas, agradece, presta atención a los momentos que nos brinda el día a día para ser amables y, de este modo, atraerás el mismo tipo de suerte.

Cuando no queda otro remedio que aceptar

Hay un dicho muy sabio que dice “Dios, dame fuerza para cambiar las cosas que puedo cambiar, serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, y sabiduría para diferenciar ambas situaciones”.

Hay veces que la vida se pone realmente difícil. Nadie escapa a los momentos dolorosos de la vida porque, por mucho que nos quieran convencer en las películas americanas de la vida puede ser un camino de rosas si te lo propones, no es cierto. A veces la vida es una camino de rosas y a veces la vida es un camino de espinas.

Vivir la navidad, la nochebuena, la nochevieja o el año nuevo cuando se está atravesando un momento doloroso, o cuantos e ha perdido a alguien, o cuando se está enfermo, o se vive en la pobreza… no es fácil.

Cuando la vida se pone así de dura, no nos queda otro remedio que aceptar la situación y tener paciencia hasta que las cosas sean diferentes o hasta que las heridas se curen. Incluso nos da la oportunidad de aprender a vivir en el dolor, sin sufrir, o tratando de disfrutar de los momentos mágicos que aún así suceden. A veces, cuando decidimos aceptar, sentimos una especie de liberación, de “soltar” la carga.

A veces resulta menos doloroso aceptar el dolor, dejar que se quede, sentirlo, explorarlo, que pasarnos el día tratando de no sentirnos así, o luchando para que las cosas sean de otra manera.

A veces la vida nos da un palo detrás de otro hasta que aprendemos la lección y esta lección puede ser muy diversa: saber quiénes somos, lo que queremos, despertar la valentía, la humildad… y tantas otras cosas. Los días navideños son una buena oportunidad para autoconocernos.

Facilitarnos el camino

Si la navidad te resulta un momento difícil, primero, acepta que estás viviendo esta situación y, después, procura poner en tu camino aquello que necesites para sentirte un poco mejor o para sufrir menos. Y ese tipo de cuestiones pueden variar desde no celebrarla, no acercarte a las personas a las que te ves obligado a acercarte (o al contrario, acercarte a personas que anhelas ver), marcharte a otro lugar, quedarte en soledad en casa haciendo manualidades o escuchando música, o viendo videos o películas.

Sabrás cuáles son las cosas que debes hacer para facilitarte el camino porque te las pedirá el corazón. No es algo que debas pensar, sino algo que debes sentir. En las emociones está la clave de todo lo que necesitamos.

Si estás viviendo momentos duros, recibe desde la distancia nuestro afecto. Sí, internet es algo frío y no estamos viéndonos cara a cara, ni podemos darte un abrazo. Pero el poder de la mente es infinito, así que, vamos a imaginar que sí es posible enviar energía a distancia, incluso a través de internet y que, al abrir tu corazón,  puedes recibir el cariño y el calor de personas que, aunque no te conocen, sienten tu dolor y te apoyan.

 

 

Artículos Relacionados