Unas pautas de vida saludable y mantener una cierta actividad mental pueden permitirnos esquivar o retrasar esta terrible enfermedad, ante el fracaso de los fármacos.

Cómo Prevenir el Alzheimer

El 21 de Septiembre es el Día Mundial del Alzheimer.  Y por qué tienen un día mundial?.  Porque nada más y nada menos que 45 millones de personas en el mundo tienen Alzheimer u otras formas de demencia.

Mucho se está investigando en estudios que versan sobre el diagnóstico, las causas, la atención y acompañamiento al enfermo y, sobre todo en la cura y tratamiento, que se lleva el 64% de los estudios (a fin de cuentas de eso viven las grandes farmacéuticas), pero hasta ahora sin éxito.

Pero creemos que la solución está en la prevención., en averiguar qué puede ayudar a retrasar o a frenar la aparición de los síntomas.  Y, sin embargo, solo el 5% de la financiación destinada a demencias contempla esta alternativa.

¿Qué es el alzheimer?

El Alzheimer es una enfermedad neuro-degenarativa, que es progresiva e irreversible.  Es la primera causa de discapacidad y lleva asociados grandes costes sociales y económicos.

El afectado va perdiendo de forma progresiva las funciones cognitivas del cerebro, que incluye la memoria, el lenguaje, la orientación visual y temporal, la atención y la planificación

El Alzheimer afecta, en general,  a personas mayores de 65 años, aunque la edad media del diagnóstico está en los 80 años, si bien es cierto que puede haber un inicio más temprano.

A pesar de los numerosos estudios a los que nos hemos referido, todavía no se han establecido las relaciones entre la enfermedad y factores médicos, genéticos o ambientales.

Primeros Síntomas de Alzheimer

El primer síntoma es olvidar la información recién aprendida.  Pierden la capacidad de memorizar cosas nuevas.  Por ejemplo, no pueden recordar qué han desayunado.  Y su memoria no se aumenta aunque intentemos ayudarles con pistas o situando el hecho en un contexto.

A continuación se van sumando otros síntomas del alzheimer, que suelen ir acompañados de un cambio de carácter, de humor o de personalidad, apareciendo la irritabilidad, la confusión, la apatía, el decaimiento y la falta de iniciativa y de espontaneidad.

  • Dificultades para resolver un problema o para seguir un plano o para ejecutar una receta de cocina
  • Desorientación en el tiempo y el lugar
  • Incapacidad para dibujar y copiar figuras
  • Dificultad para relacionar objetos o personas
  • Problemas con el lenguaje, tanto oral como escrito.
  • Colocan los objetos fuera de su lugar habitual
  • Falta de capacidad para el razonamiento y la toma de decisiones
  • Finalmente, se ven afectadas las funciones más básicas, como la capacidad motora (descontrol sobre los músculos) y la regulación de los órganos internos.

Estos síntomas suelen ir apareciendo de forma gradual, en un plazo estimado de entre 5 y 15 años.

Cómo va evolucionando el Alzheimer

Los expertos hablan de tres FASES, La Fase Inicial, la Fase Moderada y la Fase Grave

Fase I Inicial

Dura unos 3 años y se va viendo un deterioro paulatino de la memoria.  Por ejemplo, olvida que ha desayunado que ha comido, que ha tenido una conversación o una visita, aunque haya tenido lugar media hora antes.  También los factores de tiempo y espacio se van viendo afectados, Empieza una cierta desorientación sobre lo que le rodea y no recuerda bien dónde está, cómo llegar a tiendas habituales o cómo regresar a casa.

Puede no recordar la fecha (día, mes o año en que vive) y la hora o la franja horaria (a veces cree que está amaneciendo y sin embargo está anocheciendo.

Disminuye su concentración y aumenta su nivel de fatiga; empiezan los cambios de humor y los síntomas de apatía, cuando no depresión, falta de interés y deja de tomar la iniciativa.

Empieza a mostrar síntomas de agitación y ansiedad, sobre todo al atardecer o por la noche.

Si es capaz de mantener una conversación y mantiene sus habilidades motoras y su percepción

Fase II, Moderada

Dura entre 2 y 10 años, aunque lo más habitual es que sean 3 años.

Toda su memoria empieza a fallar, no solo la memoria reciente, aparecen problemas en el lenguaje (afasia), en la realización de tareas o movimientos (apraxia) y en la identificación o reconocimiento de personas o cosas con los sentidos (agnosia).

Al afectado le cuesta expresarse y hacerse entender, le cuesta vestirse, utilizar los cubiertos, etc.  Pierde la capacidad para reconocer a las personas con las que vive, aunque esta pérdida no es total, pues reconoce ambientes familiares y datos sobre sí mismo, como nombre, edad, dónde nació, etc., datos que va perdiendo poco a poco.

Pierde su capacidad de pensamiento abstracto y de realizar cálculos de cualquier tipo y alterna la lucidez con la confusión mental.

Descuida su higiene personal y aparecen rasgos psicóticos: oye ruidos, cree que le persiguen, pregunta por personas que ya murieron, etc.  Depende cada vez más de un cuidador y pierde las aficiones, su vida social o sus actividades de ocio, volviéndose cada vez más apático y somnoliento.

Los actos repetitivos son continuos, llegando a veces a lo obsesivo:  pasear por toda la casa, ordenar la ropa o los papeles varias veces al día,

Fase III, Grave

Dura entre 8 y 12 años. 

Se ven afectadas todas las facultades intelectuales, aumenta la rigidez muscular y pueden aparecer temblores y crisis de epilepsia.  Ya no reconoce a sus familiares e incluso puede no reconocerse en un espejo.

Pierden sus capacidades habituales, como lavarse, vestirse, caminar o comer e incluso pueden perder la respuesta al dolor.  Va produciéndose una incontinencia urinaria y fecal y la persona termina encamada y con alimentación asistida.

 

Cómo anticiparse y prevenir el Alzheimer

El Alzheimer empieza a producir daños en el cerebro unos 15 ó 20 años antes de que sean visibles los primeros síntomas.  Por eso, parece imprescindible anticiparse y buscar los medios para reducir las posibilidades de que esta enfermedad aparezca.

Hay estudios que afirman que si logramos retrasar 5 años la aparición de síntomas, el número de personas en la fase clínica (demencia) podría reducirse más del 35%.

Antes de los años 50 se creía firmemente que la arterioesclerosis y el colesterol solo estaban relacionadas con el envejecimiento y eran inevitables.  Sin embargo,  estudios posteriores consiguieron demostrar que eran la hipertensión , la diabetes y el sobrepeso los auténticos factores de riesgo y que el ejercicio moderado, la dieta y dejar de fumar los factores clave para su prevención.  Con ello, se redujo la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en un 70%,

Lo mismo empieza a suceder con el Alzheimer.  Estudios relativamente recientes prueban que existen oportunidades para alcanzar una prevención primaria de las demencias.  Una serie de prácticas que pueden disminuir las causas que pueden llevarnos a ellas.

Se está comprobando que lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro y, por eso, adoptar unos hábitos de vida saludables podrían prevenir la tercera parte de las demencias.

Y cuando hablamos de vida saludable nos referimos concretamente a

  • Una alimentación saludable. Es imprescindible aprender a comer bien.
  • Práctica de ejercicio físico adecuado a la edad.
  • Mantener siempre una actividad cognitiva para estimular nuestras neuronas y disminuir el riesgo de sufrir Alzheimer. Ya sean pasatiempos, idiomas o formación en cualquier otra actividad, como fotografía, tocar un instrumento musical…. El abanico de posibilidades es amplísimo
  • Cultivar las relaciones sociales y desarrollar una vida social activa, manteniendo los contactos de forma periódica.  Es habitual, pero hay que evitarla, la tendencia al aislamiento a medida que una persona se va haciendo mayor, especialmente si tiene problemas de movilidad.