Para elaborar personalmente un tratamiento ecológico y natural, debemos conocer bien nuestro tipo de piel. Sólo así la cosmética natural nos puede aportar los mejores ingredientes. Descubre en qué tienes que fijarte para saber tu tipo de piel.

Tipos de Piel

Puesto que los productos naturales que te proponemos habitualmente, como los aceites vegetales, aceites esenciales y arcillas (entre otros), son sustancias muy versátiles con propiedades específicas, es importante saber para qué tipos de piel sirven y, así, conseguir una mayor eficacia a la hora de elaborar tus propios cosméticos naturales.

La mayoría de las veces tenemos zonas en el rostro y en el cuerpo con texturas y características diferentes: zonas más secas y agrietadas y zonas más grasientas con el poro más abierto. Suele hablarse de pieles mixtas, pero si seguimos ese criterio todas las pieles son, en realidad, mixtas.

Para seleccionar los mejores productos de cosmética natural para la piel, vamos a tener un cuenta unas pautas básicas que definan el estado general y las propiedades de nuestra piel particular y así poder elegir sustancias que equilibren y mejoren ese estado de manera global, sin tener en cuenta esas pequeñas zonas que, por la razón que sea, presentan un aspecto diferente.

Teniendo en cuenta la consistencia y las particularidades del poro, todas las pieles, de manera general, se pueden englobar en dos categorías: pieles secas y pieles grasas. Las pieles sensibles son un asunto que nada tiene que ver con la consistencia y, sean sensibles o no, también pertenecen a uno de estos dos grandes grupos. Más delante hablaremos de ellas.

Pieles secas

Deberíamos referirnos a las pieles secas como pieles finas, en realidad, ya que este tipo de pieles pueden mantenerse hidratadas y en perfecto estado. Lo importante es saber si pertenecemos a este grupo, tengamos o no la piel hidratada.

Para ello, vamos a tener en cuenta las características que definen a las pieles secas:

    • La piel seca es un tipo de piel con una consistencia muy fina. Al pellizcar la piel del rostro con las manos descubrimos que hay poca cantidad de piel entre los dedos y poca cantidad de sebo en el interior.
    • A la piel seca le cuesta retener la humedad y tiende a la sequedad agrietándose o perdiendo el brillo rápidamente con cualquier manifestación climatológica (frío, calor, sol, viento).
    • Las pieles secas tienen por lo general el poro muy cerrado en la parte central de la cara. En cambio, pueden presentar poros más abiertos y sucios en la zona de la nariz o la barbilla. Por tanto, la mejilla es un buen lugar para determinar si se trata de una piel seca observando si presenta poros muy cerrados en la parte central de la cara.
    • Este tipo de piel tiende a generar arrugas con rapidez, ya que al tener una inferior capacidad para retener la humedad, las capas profundas se ven privadas de este elemento fundamental para regenerarse eficazmente. Además, el sebo es uno de los factores que hacen que la piel se mantenga firme y resistente al paso del tiempo, y estas pieles tienen menos cantidad de sebo en las capas profundas que las pieles grasas.
    • Son pieles que, en circunstancias de higiene óptimas, no tienden a la suciedad en el poro. Al tener el poro cerrado, si mantenemos un estilo de vida saludable en la alimentación, el ejercicio y los cuidados específicos diarios, la suciedad del exterior no penetra con facilidad dentro del poro, y por lo tanto son pieles que suelen mantenerse limpias.
    • Al tener menos cantidad de sebo y una consistencia ligera, tienen cierto aspecto de transparencia que deja entrever, en muchos casos, las ramificaciones venosas más superficiales.

Si tienes la piel seca y te interesan las ventajas de la cosmética natural, visita nuestros artículos: mascarilla casera para pieles secas o los mejores aceites vegetales y esenciales para pieles secas y para pieles maduras.

Pieles grasas

Las pieles grasas presentan características totalmente opuestas a las pieles finas. Al igual que antes, no te preocupes si no presentas de manera exacta todas las definiciones que te daremos a continuación, ya que determinadas zonas pueden ofrecer un aspecto diferente. De manera general, las pieles grasas se presentan de esta forma.

    • Se trata de pieles con una consistencia muy gruesa. Al pellizcar una parte del rostro, especialmente las mejillas, notamos que la piel grasa tiene una textura recia, mullida y firme. Estas pieles contienen buenos niveles de sebo en la hipodermis que es el responsable de esta textura.
    • Las pieles grasas tienden a mantenerse hidratadas e incluso cuando hay exceso de sebo, expulsan al exterior las cantidades sobrantes en forma de grasa o sudor. Por lo tanto, se trata de pieles que se mantienen brillantes (a veces en exceso) y que son proclives a la sudoración fácil.
    • En la piel grasa, el poro suele mostrarse abierto y se ve con facilidad incluso en la zona de las mejillas.
    • Puesto que tienen el poro muy abierto y además tienden a expulsar al exterior la grasa sobrante, se trata de pieles con tendencia a la suciedad. Los poros se ensucian con rapidez y por lo tanto son muy sensibles a la contaminación ambiental y a los hábitos de vida poco saludables (alimentación, ejercicio y cuidado diario). Estas son las razones por las que el acné suele aparecer con mayor frecuencia en este tipo de pieles.
    • La piel grasa cuenta con mayor ventaja cuando se trata del paso del tiempo, ya que el sebo y su buen nivel de hidratación hacen que el tejido se mantenga más firme que en las pieles secas y por lo tanto desarrolla menos arrugas.

Si te preocupan los peligros de la cosmética industrial y quieres saber cómo tratar de manera natural una piel grasa o acnéica, visita nuestros artículos: los mejores aceites vegetales y esenciales para pieles grasas y para pieles acnéicas, mascarilla casera astringente y causas del acné y hábitos saludables.

Pieles sensibles

Hace unos años apenas se oía hablar de las pieles sensibles, pero gracias a las muchas sustancias químicas y tóxicas que nos rodean por todas partes (sustancias tóxicas en los productos de higiene y cosmética, sustancias tóxicas en el hogar, contaminación electromagnética, plásticos, etc), cada vez son más las personas que desarrollan alergias e intolerancias a todo tipo de sustancias, sean naturales o no lo sean.

Hay que tener en cuenta que la consistencia y las características particulares de una piel no tienen nada que ver con esto. Tanto las personas con pieles secas como grasas pueden desarrollar una sensibilidad inusual ante el contacto con ciertas sustancias.

Por lo tanto, una piel sensible puede ser fina o gruesa y hemos de tener en cuenta estas características a la hora de elegir correctamente las sustancias con las que elaborar nuestros productos de higiene diaria. Pero lo más importante cuando se tiene la piel sensible, es el especial cuidado que hay que tener a la hora de experimentar y probar nuevos tratamientos. Una buena forma antes de probar un aceite vegetal o esencial, es aplicar un poco en el antebrazo y esperar unas horas para comprobar si existe una reacción adversa.

Las pieles sensibles deben limitarse a los productos más seguros y menos alergénicos. El aceite vegetal de caléndula, o los aceites esenciales de lavanda y manzanilla están especialmente recomendados para este tipo de piel. Si tienes la piel sensible, sin duda, te aconsejamos que sustituyas cualquier crema industrial por una mezcla de aceites vegetales y esenciales (descubre cuáles son los mejores aceites vegetales y esenciales para pieles sensibles) y que una vez a la semana, al menos, apliques la mejor mascarilla casera para calmar las pieles sensibles.

Pero como ya sabrás, somos partidarias de instar a la gente a que experimente porque aunque existan reglas generales, cada persona es un mundo y sus reacciones pueden ser muy diferentes a las de otra persona. Y puesto que las técnicas de cosmética natural son tan apasionantes, te invitamos a que no te rindas si no das con un producto eficaz a la primera y sigas buscando hasta que encuentres aquel que mejore tu estado general, especialmente si sufres algún tipo de enfermedad de la piel.

Algunos productos que debes conocer si finalmente te decides a experimentar, además de la aromaterapia, son: los hidrolatos o aguas florales (excelentes tónicos naturales para la piel), las mejores frutas y verduras para la piel o los distintos tipos de arcilla.

 

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