Depresión endógena o depresión exógena: dependiendo del origen de la depresión, podemos optar por un tipo de terapias u otras. Conocer la depresión es el primer paso para superarla.

Tipos de Depresión: Endógena y Exógena

A la hora de afrontar cualquier tipo de enfermedad, en este caso la depresión, unos de los pasos más importantes es adquirir toda la información posible. Cuanto más sepamos acerca de la depresión, antes seremos capaces de afrontarla y superarla. Por supuesto, hemos de ponernos en manos especializadas, pero también es importante comprender qué es la depresión y autoresponsabilizarnos.

En este reportaje te hablamos de los diferentes tipos de depresión: endógena y exógena.

Tipos de depresión

Las depresiones suelen tener causas multifactoriales, es decir, su origen casi siempre es diverso e incluye una variedad de factores. Sin embargo, clasificar las depresiones es una forma de facilitar el diagnóstico y el tratamiento.

En realidad existen tres tipos de depresiones atendiendo a su origen:

    • Depresión endógena o exógena: Dependiendo de si su se origina por causas biológicas o factores externos.
    • Depresión neurótica o psicótica: Dependiendo de si la persona tiene personalidad neurótica o psicótica.
    • Depresión primaria o secundaria: Dependiendo de si se trata de una depresión primaria y original o si proviene de otras causas (por ejemplo, una depresión originada por una enfermedad, accidente, etc).
En este reportaje nos vamos a ocupar de la primera clasificación (endógena y exógena), pues esta sola nos puede orientar bien sobre el origen y el tratamiento de la depresión.

Depresión endógena 

La depresión endógena tiene un origen orgánico. ¿Qué quiere decir esto? Pues que se origina por un desequilibrio químico en el cerebro.

En las depresiones endógenas suele influir la herencia genética (hay familias más propensas a sufrir depresiones que otras). No obstante, la herencia genética simplemente “predispone” a sufrir ciertos trastornos, pero nunca es determinante. Es decir, si le ofrecemos al organismo todo lo que necesita y mantenemos un estilo de vida lo más saludable posible (alimentación biológica sobre todo), la herencia genética puede quedarse en eso, en una tendencia a la depresión que puede ser controlada.

Las depresiones endógenas aparecen sin que haya una causa aparente que las pueda justificar. Incluso aunque la persona deprimida se refiera a ciertos sucesos, normalmente no parecen lo suficientemente graves como para desencadenar una depresión.

En muchos casos la depresión parece injustificada, lo cual hace que tanto el paciente como su familia no entiendan qué pasa y se desesperen. En este tipo de depresiones es muy importante valorar el riesgo de suicidio.

Este tipo de depresión puede darse de dos formas:

UNIPOLAR

La depresión endógena unipolar se manifiesta solo a través de un estado, normalmente depresivo:

    • Apatía y tristeza
    • Pérdida de peso
    • Pérdida de interés por todo
    • Sentimiento de culpa y de inutilidad
    • Ralentización en el pensamiento y poca capacidad de concentración
    • Ganas de no hacer nada o dormir muchas horas
Normalmente la unipolaridad se manifiesta en el estado depresivo, pero en raras ocasiones también puede manifestarse unilateralmente en un estado maníaco (exceso de actividad y euforia):

    • Euforia o entusiasmo exagerado y poco realista
    • Hiperactividad mental
    • Logorrea (hablar sin parar)
    • Falta de sueño
    • Ideas de grandeza, proyectos extravagantes o demasiado impulsivos
BIPOLAR

La depresión endógena bipolar se caracteriza por una alternancia de los dos estados. Primero, el paciente manifiesta una actitud hiperactiva, con ataques de euforia, pensamientos y acciones atropelladas y caóticas, sentimientos de grandeza y optimismo poco realista y acto seguido cae en un estado depresivo que se manifiesta por todo lo contrario.

TRATAMIENTO

En cualquier caso, nuestro consejo es que siempre se siga un tratamiento lo más holístico posible e integrativo, es decir, una combinación de terapias. En este caso particular (la depresión endógena), los fármacos llamados “inhibidores selectivos de recaptación de serotonina” son muy efectivos.

Pero nuestro consejo es que, además, se siga una dieta específica para la depresión, psicoterapia o coaching y, en general, un tratamiento integral de la depresión.

Depresión exógena

Una depresión exógena es aquella que se produce como consecuencia de un hecho traumático (muerte de un ser querido, divorcio o separación, despido o cualquier otra situación vital traumática).

Sentir dolor o tristeza ante acontecimientos de esta índole es normal, pero una depresión puede devenir cuando pasado cierto tiempo la tristeza o el dolor permanecen. En este caso, aunque la depresión tiene un origen externo objetivo, acaba provocando también un desequilibrio en la fisiología del cerebro.

En este sentido hemos de tener precaución, pues sentir dolor y tristeza forma parte de la vida y es natural, pero debemos permanecer alerta para detectar si, efectivamente, ese trauma ha podido desequilibrar el funcionamiento neurológico.

En este tipo de casos, es especialmente efectiva la psicoterapia, hablar de los problemas y buscar soluciones. Si la depresión, aunque sea exógena, ha producido desequilibrios fisiológicos, dependiendo de la gravedad podría ser recomendable tomar fármacos inhibidores de la recaptación de serotonina (prescrito por profesionales) junto con otras terapias naturales. Consulta nuestro reportaje fármacos antidepresivos y fitoterapia para la depresión.

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