Estudios independientes, profesionales y grupos no relacionados con la industria cosmética ni farmacéutica aseguran que el sol no es el causante del aumento de melanomas, sino que las propias cremas solares contienen ingredientes que causan daños en el ADN y favorecen el desarrollo de las células cancerígenas.

Sol, Cáncer y el Peligro de las Cremas Solares

En la radio, en la prensa, en la televisión, en los comunicados oficiales médicos, hasta la saciedad nos han bombardeado con los supuestos peligros del sol, los protectores solares y la reducción de la capa de ozono.

Pero es que, de manera paralela, hay organismos y profesionales independientes que nos dicen que no, que no es verdad, que en verdad va paralelo el aumento de cáncer de piel con el auge del uso de cremas y protectores solares llenitas de filtros solares químicos (algunos, sospechosos de producir cáncer y otras muchas alteraciones de la salud).

Somos conscientes de que, en la actualidad, hay un exceso de información y que hay tanta publicación rigurosa como despreciable; tanto interés económico en un sentido, como en el otro. Aún así, somos partidarias de observar todos los ángulos y que cada cual saque sus propias conclusiones.

La versión de que el sol es una especie de demonio y que tomarlo sin una crema de protección solar es un verdadero sacrilegio… esa versión ya la conocemos de sobra. Echemos un vistazo a una versión alternativa.

El incremento de casos de cáncer de piel

Los casos de cáncer de piel se han incrementado notablemente en los últimos años, sí, pero … ¿es realmente por el asunto de la capa de ozono? Del ozono hablaremos más tarde pero… ¿es posible que el cáncer de piel haya aumentado en la misma proporción que todos los cánceres? Es decir, es posible que sea nuestro industrializado estilo de vida el que esté provocando un aumento espectacular de cánceres de todo tipo, entre ellos el de piel?

Toda afirmación, mientras ofrezca una visión sesgada o parcial, puede ser fácilmente utilizada para manipular, algo bastante habitual en nuestra economizada sociedad. Cuando se usan solo los argumentos que convienen y se ocultan los contraproducentes, entonces una verdad a medias puede fácilmente convertirse en una monumental mentira.

Vivimos rodeados de sustancias químicas nacidas en el último siglo con nulo conocimiento sobre su impacto en la salud a largo plazo, en la alimentación, en la cosmética, en la contaminación medioambiental, tóxicos en todos tipo de productos para el hogar y muebles, microondas, contaminación del agua, electromagnética y un larguísimo etc. A pesar de los enormes avances en cirugía y diagnóstico, el cáncer parece una aterradora epidemia que crece y crece… ¿es posible que, con tanta sustancia química sintética, nuestro sistema inmunológico se haya vuelto loco, haciendo que sustancias tan inofensivas como el polen nos generen terribles ataques de asma, o padres de la vida como el sol nos creen enfermedades en la piel?

Ahora la gran pregunta… si son esas sustancias y esa contaminación lo que hace que nuestro sistema inmunológico enloquezca… ¿es lo más idóneo tratar esas anomalías y ponerles remedio con más y más químicos? ¿Tiene sentido tratar los extraños efectos que ahora nos provoca el sol con cremas o protectores solares llenos de sustancias químicas y filtros sintéticos? ¿No sería mucho más sensato, simplemente, ponerse a la sombra? ¿Por qué ningún medio de comunicación habla de la importancia de ponerse a la sombra? ¿Por qué no nos meten hasta en la sopa la costumbre de ponernos ropa para bañarnos en el mar o en la piscina? ¿Por qué no escriben reportajes sobre el sacrilegio de dejar a los niños y niñas 12 horas bajo el sol? La respuesta está clara: porque eso es gratis y no enriquece a ninguna multinacional.

El asunto de la capa de ozono

La pura verdad es que la relación entre capa de ozono, rayos ultravioleta y cáncer de piel suscita numerosas confrontaciones, pues cada uno dice una cosa. Los hay tremendamente catastrofistas (especialmente la postura oficial, siempre sospechosamente coincidente con el interés de las grandes multinacionales) y los hay (también con sus argumentos, pruebas y estudios) que aseguran que el agujero lleva ahí mucho más tiempo del que nos hacen creer los fabricantes de cremas, que los rayos ultravioleta que se filtran por el agujero no son para tanto y, en definitiva, que el agujero de ozono no tiene nada que ver con el cáncer de piel. Incluso los hay que apuntan a la coincidente y ascendente línea que une el aumento de cáncer de piel con la aparición en el mercado de las cremas solares.

Lo que sí está claro es que no hay ni un solo estudio científico que demuestre que la reducción de la capa de ozono es la responsable de los melanomas. Y, desde luego, el aumento de cánceres malignos de piel no es, ni de lejos, equiparable a los cambios producidos en la capa de ozono.Teniendo esto en cuenta… ¿Por qué hasta esta era nuestra industrializada y marcada por el interés económico, el sol era firma aliado de la salud y, de la noche a la mañana,  se lo ha demonizado hasta convertirlo en un enemigo terrible?

Y aún suponiendo que sí, que efectivamente aunque no haya estudios sea el agujero de la capa de ozono lo que haya aumentado los melanomas… ¿Por qué las campañas no se centran, simplemente, en evitar tomar el sol?

Resulta bastante sospechoso.

¿Son las cremas solares las causantes del cáncer de piel?

El Grupo de Trabajo Ambiental (EWG según sus siglas en inglés) realizó una guía de protectores solares en 2012 para verificar la supuesta eficacia de las cremas de protección solar y los efectos de las sustancias tóxicas que los componen. El resultado fue el siguiente: solo el 25% de las cremas solares protegen de los rayos ultravioletas sin los tóxicos que, en verdad, podrían acelerar el desarrollo de células cancerígenas.

Cada vez son más los profesionales de reconocido prestigio que se atreven a decir en voz alta que, en realidad, podrían ser los ingredientes tóxicos incluidos en las cremas los que potencian o favorecen la aparición del cáncer y los que provocan daños en el ADN, cuando se usan en la piel (y de ahí pasan al torrente sanguíneo) mientras se encuentra en exposición al sol. Es decir, que los berengenales metabólicos que se producen en nuestro cuerpo cuando nos untamos la crema y nos ponemos al sol, no tienen desperdicio.

Estas son las sustancias más peligrosas, según este estudio, y las que se deben evitar a la hora de comprar cremas solares, especialmente teniendo en cuenta que son las que se encuentran en la mayoría de las cremas solares convencionales:

    • Palmitato de Retinol (es una de las formas de Vitamina A que, según la CNN, puede aumentar el riesgo de cáncer cuando se aplica en la piel expuesta al sol. Está presente en el 41% de las cremas solares.
    • Oxibenzona: Otro de esos elementos estrella en las cremas y candidato a ganar el premio al más tóxico. Está presente en el 56% de las cremas solares y se lo relaciona con endometriosis y todo tipo de disfunciones endocrinas.
    • Otros: Homosalato, 4-Metil-bencilideno Alcanfor (4MBC), Octil-Metoxicinamato y Octil-Dimetil-PABA

Los rayos ultravioletas

Estas son algunas cuestiones que conviene saber sobre los rayos ultravioleta y las cremas solares:

    • Los rayos ultravioleta son los rayos UVB y UVA. Ambos son susceptibles de provocar daños cuando se reciben en exceso.
    • Los rayos UVB son los que necesitamos para sintetizar vitamina D y son los responsables de que la piel se enrojezca (y nos avise así de que es hora de dejar de tomar el sol).
    • Las cremas solares inhiben los rayos UVB con filtros solares por lo que, con crema solar, no podemos obtener vitamina D.
    • Antiguamente, las cremas solares solo protegían de los rayos UVB porque se creía que eran los que provocaban los daños, pero ahora parece ser que son ambos.
    • Cuando nos ponemos una crema con filtro UVB, la piel no se enrojece y con ello podemos pasar horas y horas al sol sin enterarnos, recibiendo rayos UVA a tutiplen…
    • Ahora las autoridades sanitarias aconsejan usar cremas de doble filtro (UVB y UVA), con doble ración de ingredientes químicos que, paradójicamente, solo son seguros cuando no se toma el sol.

El sol… ¿provoca cáncer o nos protege de él?

Escuchamos hasta la saciedad que tomar el sol produce cáncer, pero lo que no escuchamos con tanta frecuencia son las numerosísimas referencias, estudios y publicaciones que demuestran todo lo contrario:

    • La vitamina D es una reconocida anticancerígena (la deficiencia de vitamina D es un factor de cáncer)
    • Un estudio publicado en European Journal of Cancer muestra mejores tasas de supervivencia en pacientes expuestos al sol con mayor frecuencia antes del melanoma.
    • El melanoma es más frecuente en personas que trabajan en interiores que en personas que trabajan al sol, al aire libre.
    • El melanoma se da con mayor frecuencia en lugares del cuerpo nunca expuestos al sol (zonas genitales, plantas de los pies, etc).
    • El melanoma es más frecuente en países con menos radiación solar y se da más en los países de piel clara (que suelen usar cremas) que en los países de piel oscura.

Sentido común, el mejor protector

Evidentemente, todos estos argumentos no deben ser utilizados para tomar el sol como lagartos horas y horas sin ninguna precaución. Como conclusión, nuestra postura es que es absurdo tratar al sol como si fuese un enemigo, siendo como es el motor de la vida en nuestro planeta, para todas las especies.

Pero, como todo en la vida, tiene su cara y su cruz.

El sol es una fuente de curación y la exposición regular y moderada a los rayos solares (helioterapia) es uno de los tratamientos de salud integral más utilizados en la historia de la humanidad. Pero estas costumbres absurdas de pegarse en día entero en la playa o la piscina, sin ningún control, con la piel abrasada y sin conocimiento… eso, obviamente, no es recomendable ni saludable en ningún sentido.

Nuestro sentido común (que es el menos común de todos, no obstante) nos dice que el asunto de las cremas solares tiene demasiadas “espinas”, no solo en lo que se refiere a la manipulación de la información sino, muy especialmente, al asunto de los ingredientes tóxicos y si efecto en la salud. Además existen planteamientos más razonables:

    • Tomar el sol de forma regular y breve
    • Tomar el sol en la mañana o el atardecer
    • Ponerse ropa para cubrir la piel si se entrojece
    • Ponerse a la sombra
    • Y la más drástica de todas en casos extremos: no tomar el sol directamente!! De hecho, aunque estemos a la sombra, sin recibir directamente los rayos solares, también podemos beneficiarnos de las muchas bendiciones del astro rey.
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