Una buena exfoliación con productos naturales proporcionará a nuestra piel nutrientes saludables y eliminará las células muertas e impurezas que le dan un tono apagado. Aprende cómo, cada cuanto y con qué exfoliar la piel

Exfoliar la Piel con Remedios Caseros

El peligro de la cosmética industrial reside en que la mayor parte de los productos de cosmética e higiene contienen sustancias químicas tóxicas que, en algunos casos, resultan ser tóxicas para el organismo humano según numerosos estudios científicos de universidades de todo el mundo. Algo sobre lo que cada vez más medios de comunicación se hacen eco.

La buena noticia es que la naturaleza nos proporciona una extensa lista de ingredientes naturales beneficiosos para la piel que no sólo no resultan tóxicos sino que, bien utilizados, nos proporcionan todos los nutrientes que la piel necesita para mantenerse en un estado óptimo y estimular sus propias defensas naturales.

En este artículo vamos a repasar algunos de los ingredientes más utilizados en cosmética natural que nos servirán para realizar la exfoliación de las capas más superficiales de la epidermis. Dependiendo del tipo de piel que tengamos, elegiremos unos u otros, ya que cada cual actúa de una manera y según el que utilicemos conseguiremos exfoliaciones más o menos profundas.

¿Por qué es necesario exfoliar la piel?

La epidermis, que es la capa más superficial de la piel, está compuesta de multitud de estratos de células que van surgiendo a la superficie según se van regenerando y muriendo.

La exfoliación sirve para eliminar esas capas más superficiales que ya han muerto y que, aunque nos sirven como barrera protectora, impiden una mayor regeneración de las células de las capas inferiores. Al exfoliar la piel y eliminar las células muertas, las capas más profundas fuerzan la regeneración celular para suplir a las que hemos eliminado.

¿Cada cuánto tiempo se exfolia la piel?

En realidad las capas muertas van cayendo y son sustituidas de forma natural, así que no hay un tiempo preciso e idóneo para determinar la frecuencia. En realidad, no hay mejor consejo que escuchar cuando nos habla nuestro cuerpo. Hay pieles muy sensibles que no resisten la exfoliación y se resienten. En ese caso es mejor dejarlo en manos de la propia inercia de la piel. Hay otras pieles, las pieles grasas por ejemplo, que son muy resistentes y tienden a ensuciarse con facilidad. Este tipo de piel no solo resiste bien la exfoliación sino que la agradece.

Las pieles secas suponen un punto intermedio entre las dos. Por lo tanto, prestar atención a la reacción de la piel durante la exfoliación y en los días posteriores, es el mejor termómetro para decidir la frecuencia. Como regla general, no se debe exfoliar la piel (ni del cuerpo ni del rostro) más de una vez al mes. Pero, como siempre, te aconsejamos que antes de seguir pautas concretas, emplees tu sentido común y tu intuición para saber qué es lo que mejor te sienta a ti en particular.

Productos naturales para la exfoliación

A continuación vamos a echar un vistazo a los productos naturales más empleados para exfoliar la piel. Te aconsejamos que alternes entre ellos para experimentar su efecto concreto en tu piel y decidir cuál es el que mejor se adapta a tus necesidades.

Arcilla verde

La exfoliación con arcilla verde está especialmente indicada en pieles sensibles, puesto que se trata de una exfoliación muy leve que a penas elimina la capa más superficial sin dañar el tejido en absoluto.

En realidad se puede utilizar cualquier tipo de arcilla. Como ya comentamos en otros artículos, todos los tipos de arcilla tienen características muy similares. En este caso te aconsejamos la arcilla verde por su particular capacidad para absorber las sustancias tóxicas, pero aunque esta capacidad sea algo superior en la arcilla verde, si lo que tienes a mano es la arcilla blanca, no dudes en usarla, pues todas ellas tienen una gran capacidad de absorción.

Para usar la arcilla verde como exfoliante, tendrás que diluirla en un poco de aceite vegetal (el aceite de oliva virgen extra es suficiente, aunque otra buena opción es el aceite vegetal de caléndula, especialmente si tienes la piel sensible. Una vez que lo hayas diluido ligeramente (que la textura sea bastante espesa) aplícalo sobre la zona del cuerpo que quieras exfoliar realizando pequeños círculos. Luego aclara la piel con agua abundante, tonifica con un hidrolato natural y aplica tu cosmético casero con aceites vegetales y esenciales o tu crema natural con cera de abejas para hidratar y nutrir la piel.

Entre las propiedades de la arcilla para la piel, destaca su poderoso efecto depurativo, regenerador y cicatrizante, de manera que al usar una arcilla como exfoliante, estaremos ayudando a nuestras células a regenerarse con mayor rapidez. Si quieres saber otros usos de la arcilla, puedes consultar usos de la arcilla verde o usos de la arcilla blanca para saber cómo aplicarlas combinadas con otros productos en todo tipo de tratamientos naturales.

Harina de avena

La harina de avena también está indicada en casos de piel sensible, ya que es un ingrediente muy suavizante y antiinflamatorio. Para conseguir avena en polvo tendrás que moler algunos copos de avena que puedes conseguir en cualquier tienda de productos naturales.

Para esta receta, así como para cualquiera, te recomendamos que siempre compres los productos en una cooperativa, mercadillo o tienda de productos ecológicos. ¡Aprende a comprar ecológico! De esta manera te asegurarás de no utilizar pesticidas nada saludables para la piel ni para el organismo en general.

Para realizar una exfoliación con harina de avena, mezcla el polvo de avena con un poco de agua (o mejor aún, agua de mar) hasta conseguir una textura bastante espesa y aplícala por la zona del cuerpo o rostro que quieras tratar. Realiza pequeños círculos con suavidad para conseguir que la exfoliación sea más efectiva. Luego aclara con agua abundante, tonifica con un hidrolato indicado para tu tipo de piel e hidrata con un producto natural. La avena te dejará una agradable sensación de limpieza en al piel y la nutrirá con oligoelementos muy beneficiosos.

Sal del Himalaya

Esta exfoliación la recomendamos especialmente para pieles grasas y resistentes, o pieles muy sucias y envejecidas, ya que se trata de una exfoliación bastante fuerte que arrastra una gran cantidad de células muertas.

Te proponemos usar sal del Himalaya porque es ligeramente más rica en minerales que otros tipos de sal, pero en realidad también la sal marina contiene componentes muy beneficiosos para la piel. La sal contribuye a nutrir las capas profundas de la piel gracias a su aporte de multitud de minerales, además de su poderoso efecto desinfectante y cicatrizante.

Para realizar esta exfoliación mezcla un puñadito de sal con un puñadito de aceite vegetal: de oliva si no tienes otro, de aguacate para pieles secas, de germen de trigo para pieles maduras, de jojoba para pieles grasas o de neem para pieles acnéicas) y aplícalo sobre la zona que quieras exfoliar, realizando círculos con suavidad y cariño para no dañar la piel. Luego, como te decíamos antes, tonifica con un hidrolato. Si tines la piel seca o envejecida te recomendamos de lavanda o jazmín y si tienes la piel grasa o acnéica, te recomendamos de tomillo, manzanilla o neroli. Por último aplica una mezcla de aceites para hidratar la piel (consulta cuáles son los más indicados para pieles secas, maduras, grasas o acnéicas).

Esta es una de las exfoliaciones más eficaces y, si no tienes problema de sensibilidad extrema, te aconsejamos que la pruebes.

Semillas de amapola

Las semillas de amapola son ricas en ácidos grasos muy beneficiosos para el organismo y en minerales y otros oligoelementos. Sus propiedades son muy conocidas en el ámbito culinario, pero también podemos darle un uso cosmético como exfoliante fuerte.

Las semillas de amapola son pequeñas esferas que, mezcladas con un aceite vegetal, exfolian la piel en profundidad. Al igual que la sal, este ingrediente sólo deben utilizarlo las personas que no tengan una excesiva sensibilidad en la piel, ya que su acción en la exfoliación puede resultar demasiado agresiva.

Para utilizar semillas de amapola como exfoliante, tomaremos un pequeño puñadito de ellas y las mezclaremos con un aceite vegetal como te explicábamos antes. Luego lo extenderemos por la piel de la zona cuyo crecimiento celular queramos estimular y realizaremos pequeños círculos suavemente para dejar que las semillas arrastren las células muertas. Tras haber realizado la exfoliación, retiraremos aclarando con agua abundante y luego tonificaremos e hidrataremos..

Si tienes la piel sensible te aconsejamos que te limites a la exfoliación con arcilla verde, ya que es antiinflamatoria, regenerativa y es muy suave. Si, por el contrario, tienes una piel resistente que soporta bien la exfoliación, ve probando poco a poco todos los ingredientes, ya que cada uno aporta diferentes propiedades y todos ofrecen resultados particulares en cada tipo de piel.

Enseguida comprobarás que los elementos naturales son una magnífica opción que, además de exfoliar, hidratar en profundidad y estimular el crecimiento celular, también nos benefician con sus magníficas propiedades nutricionales.

Además de la exfoliación, también puedes consultar cuáles son los mejores cuidados diarios, semanales y mensuales para conseguir una piel impecable.

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