Pinturas, detergentes, moquetas, ambientadores y un sinfín de productos que usamos a a diario intoxican nuestro hogar y la salud.En este artículo te mostramos cómo detectar sustancias tóxicas, qué efectos producen, cómo evitarlos y cómo mantener un hogar saludable libre de elementos venenosos.

¿Qué Productos Tóxicos Hay en el Hogar?

Según datos ofrecidos por Greenpeace y extraídos de numerosos estudios, nuestros europeos hogares contienen entre 70 y 120 sustancias tóxicas responsables de generar  todo tipo de enfermedades como alergias, enfermedades de la piel, dermatitis, psoriasis, toxicidad general del organismo, cáncer, deformaciones congénitas, infertilidad, alzheimer, etc. No es habitual que, al padecer cierto tipo de dolencias, las relacionemos con un entorno tóxico impregnado con elementos venenosos que, sin duda, sí tienen un impacto real sobre el organismo. Sin embargo, eso es lo que dicen los estudios y lo que denuncian cada vez más expertos y asociaciones de consumidores.

El vertiginoso desarrollo de la industria química ha generado miles y miles de compuestos artificiales cuyo impacto en la salud de los seres humanos y del planeta se desconoce por completo. De hecho, a lo largo de los últimos cien años han ido apareciendo “sustancias químicas milagrosas” con todo tipo de aplicaciones que han tenido que retirarse del mercado al cabo de los años por ser altamente cancerígenas, como el DDT o los BPCs, todavía presentes en nuestros hogares ( y en el torrente sanguíneo de los bebés que nacen a día de hoy) a pesar de estar prohibidas desde hace años.

Elementos tóxicos en el hogar

Esta es una lista de los productos que más sustancias tóxicas contienen:

    • Pinturas, barnices, pegamentos
    • Alimentos procesados
    • Insecticidas, herbicidas
    • Detergentes, lejía, amoníaco
    • Moquetas, alfombras, tapicerías
    • Elementos de PVC
    • Papeles de pared, vinilos
    • Aparatos electrónicos, electrodomésticos
    • Cosméticos, perfumes, fragancias sintéticas, ambientadores
    • Productos de aseo como gel, champú, dentífrico, etc
    • Muebles (todos contienen barnices y ceras muy tóxicos que se liberan en el aire)
    • Bombillas, fluorescentes, focos
    • Aluminio (papel)
    • Medicamentos
    • Disolventes, desatascadores, desincrustantes, desinfectantes
    • Abrillantadores, pulidores
    • Juguetes

Los productos químicos y las enfermedades

Organizaciones de todo tipo como el Centro Internacional de Investigadores sobre el Cáncer, Enviromental Working Group, el REACH o la OMS, alertan del riesgo de contraer cáncer al utilizar productos con determinados elementos químicos que, según ocurren tragedias o se descubren nuevas evidencias, se van prohibiendo. Pero todos los que simplemente son “sospechosos” de ser cancerígenos, y puesto que nadie ha financiado estudios que lo demuestren, aunque sea una sospecha conocida por todos, se siguen utilizando en la industria impunemente.

Todos estos productos anteriormente mencionados contienen una variedad de sustancias químicas altamente tóxicas “sospechosamente” relacionadas con:

    • Radón (cáncer de pulmón)
    • Benceno (leucemia y neurotóxico)
    • Formaldehido (leucemia y cáncer rinofaringe)
    • Tricloroetileno (cáncer de riñón)
    • Nitrosaminas (cáncer de vejiga)
    • Lindano (varios tipos de cáncer y neurotóxico)
    • Parabenes (cáncer de mama y problemas endocrinos y hormonales)
    • Ftalatos (disfunción hormonal, malformaciones del feto, infertilidad)
    • Bisfenol A (varios tipos de cáncer)
    • Y un larguísimo etc…

Algunos datos alarmantes

Según un estudio realizado por el Enviromental Working Group y la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York, de las 210 sustancias tóxicas buscadas en la sangre de los ciudadanos americanos analizados, encontraron 91 de media. Imagina si hubieran buscado entre las más de las 100.00 que existen en todo tipo de productos que utilizamos casi a diario. De las 91 sustancias encontradas, las siguientes están relacionadas con:

    • 76 con cáncer
    • 94  neurotóxicas
    • 79 defectos de nacimiento o desarrollo
    • 86 desequilibrio hormonal
    • 77 problemas reproductivos.

Algunos consejos para eliminar elementos tóxicos del hogar

    • Ventilar la vivienda todos los días durante, al menos, una hora, aunque sea invierno, abriendo varias ventanas para que se establezca corriente.
    • Evitar el exceso de humedad, ya que favorece la expansión de agentes tóxicos.
    • Utilizar la aspiradora en alfombras y moquetas (aunque la mejor opción es no tener moquetas ni alfombras).
    • Los productos de limpieza y bricolaje (si son industriales) mejor tenerlos en el balcón o jardín, fuera de la casa y lejos del alcance de los niños.
    • Sustituir los productos de limpieza del hogar industriales por productos naturales ecológicos, que resultan más económicos y mucho más saludables.
    • Utilizar la calefacción y el aire acondicionado lo menos posible.
    • Sustituir los productos de higiene y cosmética industrial por productos naturales. Visita nuestra sección de cosmética natural.
    • Una casa llena de plantas es una casa limpia. Las plantas absorben gran cantidad de sustancias tóxicas devolviéndonos a cambio un ambiente limpio y fresco. Consulta cuáles son las mejores plantas para purificar el hogar.
    • Utilizar aceites esenciales en sustitución de los ambientadores industriales.
    • No colocar los muebles pegados a la pared, para permitir la libre circulación de aire.
    • Desenchufar todos los aparatos electrónicos cuando no se utilicen.

Control legal de las sustancias tóxicas

Todos sabemos que hay una fuerza motora que dirige nuestra sociedad y política: la economía. El control legal de las sustancias tóxicas está absolutamente supeditado a los intereses comerciales de las grandes multinacionales, ya que, de otra forma no se podría explicar que:

    • Los estudios de seguridad de los productos están financiados por los propios fabricantes, no por científicos independientes.
    • La ley dice que un fabricante no es responsable de los daños ocasionados por su producto siempre y cuando no “sepa” de la existencia de esos efectos. Te puedes hacer una idea de lo rigurosos que son, entonces, sus estudios.
    • Los estudios se realizan en animales, no en personas, durante períodos de tiempo muy cortos, y con una sola sustancia, no con todas a la vez. Nadie mide el impacto de todas las sustancias interactuando juntas en multitud de productos que utilizamos todos los días de nuestra vida y que son bioacumulables.
    • Hasta que no ocurre un catástrofe en masa no se declara cancerígena una sustancia, y es entonces cuando se prohíbe. Pero existen miles de ellas “sospechosas” de serlo, cuya venta se sigue permitiendo, ya que, por supuesto, ningún fabricante está interesado en financiar estudios que lo demuestren.
    • Hay algunas sustancias prohibidas en algunos productos como las nitrosaminas (entre muchas otras) que no se declaran en las etiquetas, pero que incluyen distintos componentes que, juntos, las crean, como en el caso de las cremas de la firma Deliplus retiradas de Mercadona por contener bronopol y trietanolamina que juntos, crean nitrosaminas. Ahí la trampa legal… y todos la conocen, menos el consumidor.

Nadie relaciona las distintas enfermedades generadas por este tipo de sustancias puesto que nadie es capaz de medir el impacto en la salud de todas ellas circulando en el ambiente, en las calles, en nuestro hogar, todos los días.

Mantener una actitud positiva

Conocer esta realidad no resulta grato a nadie, pero por enterrar la cabeza en la tierra no vamos a dejar de sufrir las consecuencias. Existe mucha gente reacia a cambiar las costumbres alegando que “de algo hay que morir”. Esta actitud no nos beneficia a nosotros ni al precioso mundo en el que vivimos, y es necesario, ahora más que nunca, mantener una actitud positiva y responsable que conduzca a un cambio lento pero efectivo en la conciencia de todos los ciudadanos. Sí, es cierto que estas sustancias nos rodean por todas partes, pero la solución no es ignorarlo, sino tomar medidas y reducir, en la medida de lo posible, la exposición a ellas.

Nosotras, como ciudadanas políticas, no tenemos demasiado poder, ya que esta llamada democracia no nos permite tomar demasiadas decisiones en ningún sentido. Pero como consumidoras, sí tenemos un poder importante. Cuando elegimos comprar o no comprar un producto, estamos obligando al sistema a reconducir sus estrategias de mercado. Cuando consumimos productos naturales, caseros, artesanales o ecológicos, estamos fomentando un consumo responsable, sostenible y sobre todo, beneficioso para nuestra salud y la de nuestra familia, y nos estamos asegurando de dejar un mundo digno en el que nuestros propios hijos y nietos puedan vivir.

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