Descubre qué es la terapia o medicina ortomolecular y cuáles son sus preceptos, alternativas y conclusiones

Qué es la Terapia Ortomolecular

De manera generalista y para que todo el mundo lo entienda, la terapia ortomolecular utiliza suplementos dietéticos que intervienen en el organismo a nivel celular y modifican el estado de salud.

Ortomolecular proviene del griego “orthós” que significa correcto, y la palabra molecular que hace referencia a las mismas. De esta manera la nutrición o terapia ortomolecular utiliza distintas concentraciones de sustancias naturalmente presentes en el organismo (nutrientes como vitaminas, minerales, enzimas, aminoácidos, etc) para intervenir en la bioquímica del organismo con la finalidad de restaurar la salud y tratar enfermedades.

¿De dónde sale la terapia ortomolecular?

El pionero en investigar la estructura molecular y su implicación en el desarrollo de patologías fue Linus Pauling, premio Nobel de química gracias a sus relevantes descubrimientos en la “medicina de las moléculas”. Pauling mostró un interés especial en la psiquiatría molecular. La gran protagonista de muchos de sus trabajos fue la Vitamina C, que administró en numerosos tratamientos en dosis mucho mayores de las recomendadas (dosis elevadísimas) en todo tipo de enfermedades (sobre todo cáncer) con notables éxitos.

Más tarde fueron llegando otros profesionales como Kousmine, Hoffer, Signalet o el español Felipe Hernández (director técnico de los laboratorios Nutergia) ampliando su trabajo y demostrando a través de sus respectivas investigaciones el gran impacto de la carencia de nutrientes a la hora de desarrollar distintas patologías y su corrección a través de un tratamiento personalizado con dosis terapéuticas de micronutrientes.

Preceptos de la terapia ortomolecular

    • Visión Holística

      La terapia o nutrición ortomolecular acepta una visión holística del ser humano y critica la especialización de la medicina convencional por ignorar aspectos que afectan de manera general al organismo.

    • Preventiva y terapéutica

      La terapia ortomolecular pretende restablecer la salud a través de la dieta y el tratamiento con dosis personalizadas de nutrientes naturalmente presentes en el organismo con fines preventivos o terapéuticos.

    • Adiós al fatalismo de los genes

      Opina que la herencia genética solo muestra una tendencia, pero que es responsabilidad de cada cual utilizar las herramientas necesarias para impedir que esas tendencias se lleven a cabo, propiciando unas condiciones óptimas de salud.

    • Tratamiento personalizado

      Puesto que cada persona tiene una herencia genética diferente, una predisposición ante la salud y la enfermedad diferente, unas condiciones medioambientales diferentes y unos hábitos diferentes, es imprescindible elaborar tratamientos completamente personalizados. Por eso solemos insistir en la importancia de que sea una persona profesional especializada quien se encargue de realizar un estudio y proponer un tratamiento cuando se trata de tomar suplementos alimenticios. Por más que no estén considerados como medicamentos (más por interés económico que otra cosa), lo cierto es que tienen perfecta capacidad para influir en la bioquímica del organismo.

Cantidades diarias recomendadas

Las entidades encargadas de dirigirnos la vida (más que nada) y establecer los límites entre lo que es correcto o incorrecto, han establecido cantidades diarias recomendadas de nutrientes que, bajo el punto de vista de la nutrición ortomolecular son absolutamente banales alegando que, como hemos visto, cada persona es un mundo y sus circunstancias personales pueden variar considerablemente.

Evidentemente estaría muy bien que hubiera un consenso para poder tener alguna referencia unánime, siempre y cuando esos y esas especialistas fueran profesionales independientes que dieran su opinión de manera objetiva en lugar de servir, como suele ser el caso, a los intereses comerciales.

    • Dosis insuficientes

      Según la opinión de diferentes profesionales ortomoleculares, existen suficientes referencias científicas que revelan que el nivel idóneo de nutrientes para mantener la salud y prevenir o tratar las patologías es bastante más elevado que las cantidades diarias recomendadas por instituciones como la OMS. Alegan que estas cantidades hacen referencia exclusivamente a cubrir las necesidades mínimas para no caer en la deficiencia, pero no nos hablan de dosis óptimas y personalizadas para cada individuo. Por ejemplo, la cantidad diaria recomendada de vitamina E es de 10mg, cuando existen investigaciones que revelan que son necesarios cerca de los 70mg para ofrecer protección cardiovascular. Por otra parte, existen sustancias como distintos minerales y oligoelementos presentes en el organismo que desarrollan su función y para los cuales todavía no existen cantidades recomendadas porque no son tenidos en cuenta. Y así un largo etc.

    • Niveles óptimos

      Sin embargo, opinan que un tratamiento para conservar la salud, evitar en envejecimiento prematuro o tratar una patología, requiere niveles óptimos que deben ser cubiertos a través de la dieta y de suplementación con dosis terapéuticas. Dosis mínimas que solo cubren las necesidades esenciales pueden conducir a una deficiencia que, tarde o temprano, se traducirá en una enfermedad.

Por qué no es suficiente con la dieta

Felipe Hernández señala en su libro Antienvejecimiento con Nutrición Ortomolecular diversos factores derivados del desarrollo industrial que implican una reducción de nutrientes de calidad en los alimentos y, por lo tanto, requieren una suplementación adicional de los mismos.

    • Agotamiento del suelo. Señala que un estudio americano calculaba un 68% de empobrecimiento de minerales en la tierra en los años 60.
    • Procesos industriales. La conservación, el transporte, el almacenamiento, la congelación, el refinamiento, los transgénicos, los aditivos alimentarios, los tipos de cocción (microondas, horno, temperaturas elevadas, etc)… reducen considerablemente la calidad de los alimentos y su consecuente eliminación de nutrientes esenciales.
    • Tóxicos por todas partes. La gran exposición que tenemos actualmente a todo tipo de tóxicos en el hogar y en las calles (cosmética industrial, productos de limpieza, contaminación electromagnética, polución, etc…) hacen necesario un aporte extra de elementos antioxidantes que reduzcan su impacto y ayuden al organismo a combatir la oxidación y los radicales libres.
    • El estrés. El estrés es otra de esas lindezas que nos deja nuestra industrializada sociedad y que también contribuye notablemente a la oxidación y requiere un aporte de ciertos nutrientes más elevado.

Interesante sí, pero no la panacea

Según nuestro criterio, y puesto que la nutrición ortomolecular o nutrición celular activa no conlleva riesgos (al menos no existen datos suficientemente concluyentes sobre contraindicaciones o efectos negativos, sobre todo cuando se toma con precaución y de la mano de especialistas), esta terapia resulta muy interesante. Evidentemente tiene más sentido buscar la recuperación de la salud a través de elementos que ya están presentes de manera natural en el organismo que a través de fármacos químicos que son ajenos a él.

Pero nos gustaría dejar claro que, al igual que ocurre con todo, depende de las circunstancias y requiere prudencia. Cualquier persona tiene derecho a recurrir al tratamiento que le inspire más confianza, sea cual sea, y que determinadas circunstancias hacen necesario el uso de este tipo de terapias o de fármacos. Pero cuando decíamos que muchas veces los estudios y profesionales encargados representan más bien a los intereses económicos que a los de la humanidad, hablamos de todos, no solo de la sección industrial, sino también de las terapias alternativas o del mundo ecológico, porque intereses comerciales hay en todas partes.

El sentido común nos dice que si a alguien le resulta imposible seguir una dieta sana y sus hábitos de vida dejan bastante que desear, mejor tomar suplementos que nada. Pero también nos dice que la naturaleza es la única que, desde el principio de los tiempos, no tiene interés económico alguno. Puede ser que la tierra se haya empobrecido pero si nos tomamos la molestia de investigar y hacernos responsables de nuestra salud de una vez por todas, descubriremos que hay opciones como consumir productos ecológicos (incluso podemos cultivarlos) llenos de vida y nutrientes y que su composición, con toda seguridad, es la más adecuada y equilibrada. Ente otras cosas porque todavía existen millones de sustancias que desconocemos y que trabajan en sinergia unas con otras.

No hay método más fiable para asegurarnos salud que tomar consciencia de ella. Por supuesto es más cómodo tomarse una pastilla, pero hacerse responsable al ciento por ciento conlleva una gratificación que no se puede comparar con nada.

Nuestro consejo es que investigues en primer lugar y, en segundo, que poco a poco vayas poniendo en práctica esos conocimientos para convertirlos en sabiduría. Y siempre con sentido común. Tomar suplementos o fármacos cuando la situación lo requiera, y comprometerse de manera activa con unos hábitos de vida saludables el resto del tiempo.

Si se te ha despertado el gusanillo y quieres conocer más acerca de los nutrientes y acerca de tu salud, puedes consultar estos reportajes que te recomendamos:

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