El ajo es una de las plantas más utilizados por la medicina naturista por sus propiedades antibióticas, anticoagulantes, antihipertensivas y anticolesterol, y dependiendo de su estado crudo o cocido, tiene diferentes efectos. En este artículo revisamos las principales características terapéuticas del ajo.

Propiedades Curativas del Ajo

El ajo es una planta originaria de Asia Central y cultivada por la humanidad desde hace más de 7000 años. Se trata de uno de los mejores saborizantes naturales de abundante uso culinario, especialmente en la cocina mediterránea, cuyas propiedades  curativas lo convierten en uno de los elementos estrella de la dieta.

El ajo es antibiótico, reduce los niveles de colesterol LDL, actúa contra virus y bacterias intestinales, previene el cáncer y sobre todo, es un gran aliado del corazón.

Propiedades nutricionales del ajo

    • Vitaminas y minerales. Además de contener agua, proteínas y carbohidratos abundantes en fibra, el ajo posee una gran riqueza de vitaminas (B1, B2, B6, B12, ácido fólico, E, C y A) y minerales (hierro, calcio, zinc, magnesio, etc).
    • Adenosina. La adenosina es un compuesto químico que contienen todas las plantas de la familia del ajo, como las cebollas, puerros, etc, que es responsable de impedir la agregación plaquetaria y fluidificar la sangre.
    • Ajoeno. Es otro de los compuestos químicos presentes en el ajo con capacidad anticoagulante y que, además, reduce los niveles de colesterol LDL.
    • Alicina. Este componente es el principio activo estrella del ajo. Se produce con la acción de la enzima alinasa sobre uno de sus aminoácidos, y tiene un gran efecto antibiótico, aumenta las defensas, previene las úlceras de estómago, favorece el sistema cardiovascular en distintos aspectos, actúa contra la bronquitis, y sobre todo, está considerado un importante elemento anticancerígeno.

Propiedades curativas del ajo

Gracias a sus numerosos compuestos químicos naturales, el ajo posee cualidades curativas extraordinarias, comparado con otros alimentos, que han sido ampliamente demostradas por ensayos clínicos:

    • Protege el sistema cardiovascular
    • Es un poderoso hipotensor (baja la presión arterial en hipertensión)
    • Reduce los niveles de colesterol LDL
    • Es un potente antibiótico
    • Regula los niveles de azúcar en sangre (diabetes))
    • Aumenta la actividad del sistema inmunológico (linfocitos y macrófagos)
    • Mejora los cuadros de bronquitis y catarro (es expectorante)
    • Previene las úlceras y el cáncer de estómago
    • La alicina actúa contra las nitrosaminas (poderosos cancerígenos presentes en numerosos productos para el hogar, alimentación y cosmética por la unión de distintos compuestos químicos)
    • Actúa contra los parásitos intestinales
    • Es diurético y depurativo
    • Es un gran desinfectante (ataca virus y bacterias)
    • Purifica la sangre y la hace más fluida (varices, flebitis)
    • Dilata las paredes venosas (es vasodilatador)
    • Alivia el dolor
    • Previene la arteriosclerosis
    • Es un poderoso antiinflamatorio
    • Descongestiona
    • Es estimulante
    • Reduce los callos y las verrugas cuando se aplica en rodajitas a modo de crema.

¿Ajo crudo o cocinado?

La alicina, el principio activo más poderoso del ajo, y al que se le atribuyen numerosas propiedades terapéuticas, se produce como resultado de la acción de la enzima alinasa con uno de los aminoácidos naturales del ajo. Esta sustancia solo se produce cuando comemos el ajo crudo.

Sin embargo, otros compuestos como el ajoeno o la adenosina, que también tiene capacidad curativa, se mantienen aunque el ajo se cocine.

La mejor manera de beneficiarnos de todas las propiedades curativas del ajo es consumirlo crudo y machacado (o masticado), aunque existen estudios que señalan que si lo picamos, lo dejamos reposar media hora y luego lo cocinamos, la alicina no se destruye por completo.

Un ajo crudo al día en ayunas… ¿Y el olor?

Numerosos terapeutas recomiendan comer un ajo picado crudo por la mañana, con el estómago vacío (aunque hay que tener un estómago a prueba de bombas) porque, según parece, es la mejor forma de beneficiarnos de sus muchas propiedades curativas, sobre todo a nivel antibiótico y anticancerígeno.

El problema al llevar a cabo esta práctica es mal sabor y olor que después se queda en la boca. Estas son algunas formas de aliviar el problema:

    • Utiliza siempre ajos frescos, son los que menos olor te dejarán en el aliento.
    • Antes de comerlos, puedes picarlos con unas hojas de perejil, ya que la clorofila reducirá el mal sabor y olor.
    • Tras haberlos ingerido, mastica unas hojas frescas de salvia.
    • Mastica semillas de cardamomo, un gran refrescante del aliento
    • Otra opción es trocearlo en dos o tres partes y tragarlo como si fueran pastillas. Es algo más difícil de digerir que picado, pero si tienes un estómago saludable no habrá problema, y es una forma eficaz de no sentir el sabor con tanta intensidad.

Remedios caseros a base de ajo

    • Un diente de ajo crudo para bajar la tensión, el colesterol y el azúcar en sangre, picado y tragado directamente.
    • Jarabe de ajo para el catarro o bronquitis macerando 50g de ajo triturado en medio litro de agua (añadirla después de hervir) durante 12 horas y añadiendo después una cucharada sopera de miel. Tomar una cucharadita tres veces al día.
    • Maceración del ajo en vinagre o aceite de oliva virgen extra para obtener todos los beneficios y propiedades del ajo crudo en los platos del día (ensaladas, verduras, etc).
    • Ajo crudo abierto sobre una picadura de mosquito para calmarla, desinflamar y desinfectar.
    • Una rodajita de ajo crudo frotada sobre los callos para eliminarlos (con paciencia, todos los días, hasta que desaparezca).

Toxicidad y precauciones

No se conocen, hasta la fecha efectos secundarios ni sobredosis por consumir cantidades elevadas de ajo. El ajo es uno de esos alimentos de los que no debemos preocuparnos a la hora de consumirlo en cantidades elevadas, ya sea de forma natural o en cápsulas, ya que se trata de un vegetal completamente inofensivo que además nos puede proporcionar grandes beneficios a la salud. Simplemente debemos tener en cuenta las siguientes advertencias:

    • Una gran cantidad de ajo puede irritar las paredes intestinales, sobre todo si se consume crudo y con el estómago vacío.
    • Al tener propiedades anticoagulantes, si tenemos una hemorragia, el ajo puede aumentarla.
    • Las mujeres con menstruaciones abundantes no deberían tomar ajo en los días de sangrado.
    • Las personas que vayas a someterse a una intervención quirúrgica no deberían tomar ajo en los días previos a la intervención, ya que puede ocasionar aumento de hemorragia.
    • No se han constatado los efectos del ajo en el sistema digestivo de los bebés, pero sí se sabe que sus sulfóxidos pasan, durante la lactancia, a la leche y le confieren un sabor desagradable.

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