Te explicamos de manera fácil y sencilla cómo intervienen los principios activos más importantes de las plantas medicinales y en qué especies se encuentran.

Principios Activos de las Plantas Medicinales

Todas las plantas tienen en su composición diversas sustancias que poseen distintas propiedades. Algunas de ellas actúan como nutrientes, otras son sustancias indiferentes y otras (las más importantes a nivel medicinal) son los principios activos. Primero echaremos un vistazo a lo que significa exactamente “principio activo“, así como la diferencia entre un fármaco y una planta medicinal. Luego, revisaremos algunos de los principios activos más importantes, su efecto en el organismo y algunas plantas donde podemos encontrarlos.

Como solemos decir, informarse es el primer paso para comprometerse de manera definitiva con la salud y la calidad de vida. Te animamos a que no te asustes por los nombres complejos (trataremos de explicártelo de manera sencilla) y a que comprendas algunos de estos conceptos básicos que pueden resultarte de gran ayuda en numerosas ocasiones.

¿Qué son los principios activos?

Los principios activos son elementos que “actúan”, es decir, sustancias con actividad biológica que tienen la capacidad de interactuar con nuestro organismo y sus distintos sistemas. Casi todos los principios activos conocidos han sido ampliamente estudiados y utilizados por la industria farmacéutica. Sin embargo, la principal diferencia entre los fármacos y las plantas medicinales (al margen de la procedencia biológica o sintética de ciertos componentes) es precisamente la sinergia entre esa multitud de sustancias que componen una planta medicinal, muchas de ellas aún desconocidas.

Aunque de momento nos parezca que lo más esencial es el principio activo de una planta, no hemos de olvidar la importancia de esos otros componentes que potencian y regulan la actividad de aquellos o reducen sus riesgos. La naturaleza es sabia y resulta verdaderamente fascinante descubrir cómo todos y cada uno de sus componentes realizan una función sinérgica. Por ejemplo, los flavonoides ayudan a la absorción de la vitamina C, por lo que casi todos los alimentos o plantas que contienen vitamina C, también contienen flavonoides. Y como este ejemplo, millones de ellos. Teniendo en cuenta que no podemos olvidar esas otras sustancias “complementarias”, revisamos ahora algunos de los principios activos presentes en las plantas medicinales.

Puesto que su clasificación es bastante compleja y pueden aparecer de manera aislada o asociada a otras sustancias con cuyas nomenclaturas podrías enloquecer, vamos a revisar de manera general aquellos cuyos nombres nos resultan más familiares para que puedas reconocerlos. Te contamos cuál es su efecto en el organismo y las plantas donde podemos encontrarlos.

Flavonoides

Existen diversos tipos de flavonoides y todos ellos están incluidos en el grupo de los polifenoles. Un tipo de flavonoides son las flavonas, que se presentan en  numerosos alimentos y plantas de color amarillo y anaranjado (flavus significa amarillo). Las flavonas están presentes en la prímula, el espino blanco o la manzanilla. También dentro del grupo de los flavonoides encontramos las antocianinas, responsables del color rojo, azul o violeta de algunos alimentos y plantas como el arándano, malva, zarzamora, vid roja, etc.

De manera general, los flavonoides actúan en el cuerpo humano sobre estas áreas:

    • Sistema circulatorio. Disminuyen la presión sanguínea, son cardiotónicos, mejoran la circulación en general, evitan la formación de trombos y ayudan a reparar los capilares rotos.
    • Depurativos. Son diuréticos y estimulan las funciones del hígado y el riñón. Ayudan a depurar los metales pesados como el plomo y el aluminio y algunas sustancias tóxicas de la alimentación industrial (aditivos, etc)
    • Antioxidantes. Al reducir el efecto de los radicales libres, los flavonoides actúan contra el cáncer y protegen de los rayos UV.
    • Colesterol. Los flavonoides regulan el colesterol y la concentración de triglicéridos
    • Otros. Además, los flavonoides tienen propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antimicrobianas.

Mucílagos

Los mucílagos proporcionan una consistencia gelatinosa, ya que se trata de hidratos de carbono que se hinchan y aumentan de volumen. La industria farmacéutica utiliza frecuentemente los mucílagos para dar consistencia a ciertos fármacos y hacerlos más fácilmente administrables.

Algunas plantas y alimentos ricos en mucílagos son el lino, las semillas de chía, malvavisco, las algas marinas, membrillo, aloe o tila.

Los mucílagos actúan sobre todo como protectores de las mucosas reduciendo la irritación. Se utilizan frecuentemente para:

    • Sistema respiratorio. En el tratamiento de tos, bronquitis, catarros e irritaciones de garganta
    • Alteraciones de la piel. Puesto que calman la irritación, tienen un efecto beneficioso en el tratamiento de las enfermedades de la piel.

Saponinas

Las saponinas son glucósidos con propiedades parecidas a las del jabón (de ahí su nombre). Actúan ejerciendo una acción irritante sobre las mucosas gástricas e intestinales que mejoran el estado de los bronquios.

Algunas plantas con saponinas son saponaria, castaño de indicas, hiedra, ginseng, vara de oro, escrofularia, violeta, margarita… Incluso aunque ciertas plantas no contengan grandes cantidades, su acción puede ser bastante evidente.

    • Acción expectorante. Las saponinas tienen una acción expectorante muy beneficiosa en caso de tos crónica, bronquitis, asma, catarros, etc.
    • Acción depurativa. Las saponinas tienen la capacidad de limpiar la sangre y se utilizan frecuentemente en medicina natural para realizar curas y detoxificaciones del organismo.
    • Acción antiinflamatoria. Por su acción antiinflamatoria, también están indicadas en caso de edema, reuma o afecciones de la piel.
    • Otros. Otras acciones de las saponinas son como tonificantes venosos y reguladores del colesterol

Taninos

La principal característica de los taninos es que interactúan con las proteínas de colágeno presentes en la piel haciéndola más resistente al calor y al ataque de microorganismos, protegiendo las mucosas. Tienen un componente astringente y un sabor amargo y aunque algunos de ellos pueden ser muy beneficiosos, algunos otros pueden llegar a resultar tóxicos y antinutritivos, es decir, en altas cantidades reducen la asimilación de algunos nutrientes.

Algunas plantas con taninos son el té verde, corteza de roble, arándanos, hojas de gayuba, manzana, zarzamora, granada, vino tinto y en general las frutas verdes.

Los taninos ejercen estas funciones sobre el cuerpo humano:

    • Trastornos del aparato digestivo. Los taninos ayudan a controlar la diarrea, los cólicos y las flatulencias
    • Inflamaciones. Los taninos ayudan a cicatrizar las heridas y a mejorar las hemorroides y las enfermedades de la piel
    • Acción vasoconstrictora. Tienen una acción astringente y vasoconstrictora que favorece la coagulación de la sangre
    • Acción antioxidante. Los taninos también ejercen una labor importante frenando la acción de los radicales libres

Compuestos azufrados

El azufre es uno de los elementos con mayor capacidad para desintoxicar el organismo. Los compuestos azufrados (o sulfurados) son fácilmente reconocibles en los alimentos gracias a su color blanco (ajo, cebolla, puerro, rábano, espárrago…). También encontramos compuestos azufrados en las crucíferas como el brócoli, coles de bruselas y todo tipo de coles o en la mostaza.

Estos son algunos de los efectos del azufre en el organismo humano:

    • Desintoxicante. La propiedad más destaca del azufre en el cuerpo humano es su capacidad para desintoxicar el organismo de sustancias tóxicas derivadas de una mala alimentación, acidosis, hábitos poco saludables, productos procesados, etc.
    • Articulaciones. El azufre es un componente del colágeno, necesario para la buena salud de huesos y articulaciones. Además, ayuda a mantener lubricadas las articulaciones y a reparar el cartílago dañado. Ensayos clínicos han demostrado su efectividad en el tratamiento de la osteoartritis y la artritis reumatoide.
    • Otros. Los compuestos azufrados también tienen una notable acción antibiótica, intervienen en la regulación del sistema nervioso, intervienen en algunos procesos metabólicos del hígado y ayudan a mantener la salud de la piel, cabello, uñas y dientes.

Alcaloides

Los alcaloides son uno de los principios activos más importantes en la medicina. Se trata de compuestos de nitrógeno, hidrógeno, carbono y oxígeno con propiedades alcalinas o básicas y que tienen la capacidad de combinarse con sustancias ácidas para crear sales. A excepción de los hongos (que tienen poca cantidad) los alcaloides están ampliamente presentes en el reino vegetal.

Los alcaloides conforman un grupo muy variado y heterogéneo en cuanto a su composición y acción en el organismo. Destacan por su notable efecto biológico en el cuerpo humano y en la mente y normalmente se los asocia con drogas psicotrópicas (morfina, colchicina, atropina…). La humanidad los ha utilizado desde el principio de los tiempos con fines religiosos y la industria farmacéutica los utiliza frecuentemente por su alta actividad farmacológica.

Puesto que se trata de un grupo cuya composición química y acción en el organismo es extremadamente variada, resulta complicado ofrecer pautas generales. Existen algunas plantas con alcaloides alucinógenos (mescalina), otros venenosos (brucina), en raíces (belladona), en cortezas (quina), en hojas (tabaco, té, coca), en semillas (cacao, café)…

Dependiendo de su estructura y origen se utilizan con distintos fines:

    • Analgésicos. Contra dolores muy fuertes (morfina)
    • Psicotrópicos. Alucinógenos (cannabis), narcóticos (dormidera, cocaína) o estimulantes (mate, cacao, café, tabaco)
    • Sistema circulatorio. Algunos reducen la presión arterial (rauwolfia vomitoria), mientras que otros tienen propiedades hipertensivas (retama negra)
    • Sistema respiratorio. Otros alcaloides se utilizan para despejar las vías respiratorias y dilatar los bronquios (retama negra), aunque altas dosis puedes provocar parada respiratoria.

Cumarinas

Las cumarinas son unos compuestos aromáticos que, aunque son levemente tóxicas para el hígado de los humanos, ofrecen otras posibilidades medicinales muy interesantes. El haba de Tonka, la canela de Cassia, el gordolobo, o el trébol del olor son especies de gran riqueza en cumarina, aunque en menor medida también la contienen la canela común o la manzanilla.

Las cumarinas se utilizan con distintos fines medicinales:

    • Anticoagulante. El dicumarol constituye un eficaz anticoagulante y esta es una de las propiedades más destacadas que utiliza la industria farmacéutica (por ejemplo warfarín) como tratamiento para evitar la trombosis
    • Edema. Otro de los usos frecuentes de las cumarinas es como anti-edematosos, ya que tienen propiedades que reducen el albumen extracelular.
    • Otros. Otros usos en medicina son: antiinflamamtorio, analgésico, antitumoral, osteoporosis, asma…

Principios amargos

Aunque bajo el nombre “principios amargos” se agrupa una serie de sustancias de diversa composición química, todas ellas tienen en común el sabor amargo. Existen tres tipos de sustancias amargas:

    • Amara tónica. En esta categoría se incluyen las sustancias amargas puras. Se utilizan de manera general para tonificar el sistema digestivo, el apetito y la secreción de jugos gástricos. Ejemplos son la alcachofa, lechuga, escarola, centaura menor, genciana…
    • Amara aromática. En esta categoría se incluyen las sustancias amargas que van acompañadas de un componte aromático o esencia. Tienen una acción muy similar a los amargos puros en el organismo humano, pero los efectos se ven potenciados por la acción de los aceites esenciales que los acompañan (por ejemplo, algunos aceites esenciales actúan también sobre las funciones hepáticas y de vesícula o tienen propiedades antisépticas que refuerzan el trabajo digestivo o intestinal). Como ejemplos, la artemisa, ajenjo, angélica, cardo santo…
    • Amara acria. Como su nombre indica combina dos sabores, el amargo y el picante. Este tipo de sustancias son particularmente eficaces actuando sobre el sistema circulatorio y algunos ejemplos son el jengibre y la pimienta.

Aceites esenciales

Los aceites esenciales son sustancias volátiles muy concentradas (de hecho, muchos autores los señalan como “alma de las plantas” o esencia). Algunas especies contienen incluso cientos de componentes químicos diferentes que actúan en sinergia con una gran actividad biológica.

Puesto que la variedad y la heterogeneidad de aceites esenciales y sus efectos es tan variada y amplia, resulta muy difícil establecer generalidades para todos ellos. Dependiendo de las propiedades de la planta, cada aceite esencial tiene capacidad para actuar en distintos sistemas del organismo.

Si quieres saber más sobre aceites esenciales, te recomendamos que leas alguno de estos artículos: aromaterapia, qué son los aceites esenciales, precauciónes y dosificación de los aceites esenciales, los mejores aceites esenciales para cosmética natural o aceites esenciales para el botiquín natural.

Heterósidos

Los heterósidos son, junto con los alcaloides, uno de los compuestos más importantes en cuanto a su actividad farmacológica. Para entenderlo de manera sencilla, estos compuestos están formados por una parte de azúcar y otra de no- azúcar. Esta parte de no-azúcar (llamada genina) es la que normalmente tiene mayor efecto farmacológico y dependiendo de su naturaleza se clasifica en distintos tipos: salicílicos (estas aspirinas vegetales están presentes en el sauce, el abedul, la ulmaria, las rosáceas o incluso en la vainilla y son antiinflamatorios, provocan sudor, bajan la fiebre y tienen acción antirreumática y diurética), hidroquinónicos (su principal acción se debe a la hidroquinona, funcionan principalmente como antisépticos de las vías urinarias y genitales y se encuentran en el madroño, la gayuba y el arándano), cardiotónicos (llamados así por su acción tonificante sobre el corazón, ya que reducen el ritmo cardíaco y aumentan la contracción. Su uso debe realizarse siempre bajo prescripción médica, ya que puede resultar tóxico. Algunas de las especies donde los encontramos son la adelfa, la digital, convalaria, evónimo…), saponósidos, etc…

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