Recopilamos los documentales, libros y estudios científicos más rigurosos e iluminadores sobre los transgénicos (o semillas genéticamente modificadas).

Qué son los Transgénicos

A las grandes empresas productoras de transgénicos no les interesa que el público sepa demasiado bien qué son los transgénicos. Sin embargo, por el bien de nuestra salud y la del planeta, debemos buscar y analizar información rigurosa sobre sus efectos.

Aunque no nos gusta posicionarnos en ningún extremo y siempre tratamos de escuchar las distintas posturas de un conflicto, el documental “El mundo según Monsanto” de la periodista francesa Marie Monique Robin (que ha recibido numerosos premios de prensa y excelentes críticas internacionales) o el libro La verdad sobre los transgénicos, de la ex ministra francesa Corinne Lepage, ofrecen tantos datos y entrevistas tan reveladoras, que hacen que mostremos serias dudas con respecto a la salubridad de las semillas genéticamente modificadas. Es más, conocer estos detalles nos ha provocado una gran indignación y un imperioso deseo de compartir esa información.

Los anuncios de las empresas fabricantes de transgénicos aseguran que su consumo no tiene riesgos para la salud humana, que ayudan a una agricultura más productiva y que, además, son perfectamente compatibles con la biodiversidad. Sin embargo, cada vez son más las personas expertas que, desde la ciencia o desde la política, denuncian la grave falsedad de estas afirmaciones publicitarias. Y cada vez más personas se manifiestan detractoras de estos cultivos genéticamente modificados.

¿Qué son los transgénicos?

Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido modificados genéticamente para resistir a los pesticidas. El glifosato, cuyo nombre comercial es Roundup, es un herbicida no selectivo (es decir, mata a todas las plantas expuestas al mismo) que se utiliza en agricultura para eliminar malas hierbas y es propiedad de la multinacional Monsanto. Con el fin de que se compren y utilicen sus pesticidas y herbicidas, la empresa patentó las semillas transgénicas que resisten la acción de estos agentes químicos. Obviamente, la planta resiste al herbicida, pero eso no quiere decir que lo elimine. Cuando consumimos una planta tratada con glifosato, este permanece en la planta y se introduce en nuestro organismo (que no está tratado genéticamente para resistir herbicidas).

Monsanto

Monsanto es una multinacional americana especializada en productos químicos y biotecnología. Sus acciones pertenecen a bancos y otras grandes corporaciones y sus detractores aseguran que la comercialización de sus productos sin cortapisas burocráticos se debe a las presiones que ejerce sobre los organismos públicos y a la falta y desprestigio sistemático que ejerce sobre estudios independientes que no corroboran sus propias investigaciones. Esta empresa es considerada por mucha gente como un auténtico adversario de la salud de personas, animales y medio ambiente. A sus espaldas cuenta con productos como los siguientes:

Las “Perlas” de Monsanto

    • Agente Naranja: El Agente Naranja es un pesticida enormemente tóxico con el que se fumigaron millones de hectáreas en Vietnam durante la guerra y por el que muchos soldados americanos demandaron a la empresa, al regresar con todo tipo de dolencias (incluyendo cáncer).
    • Aspartamo: El aspartamo es uno de los aditivos químicos que más controversia genera, ya que se lo relaciona con extraños tipos de cáncer cerebral.
    • PBC: Prohibido a principios de los años 80. Se acusa a Monsanto de haber ocultado su peligrosidad, así como de haber derramado esta sustancia en el agua y en la tierra. En 2001, 3500 habitantes de Anniston demandaron conjuntamente a la empresa que fue condenada a indemnizar con 700 millones de dólares a las personas afectadas, así como a descontaminar la zona y crear un hospital. Además, el científico David Carpenter asegura que todo el planeta está ya contaminado por esta sustancia que es bioacumulable a través de la cadena alimenticia (en la cual el ser humano ocupa el último lugar, es decir, ingiere todo lo acumulado anteriormente).
    • Hormona del crecimiento bobino:  Hormona transgénica que hace que la vaca produzca un 20% más de leche. En 1990 el profesor Samuel Epstein recibió de forma anónima unos documentos privados que Monsanto había estado intercambiando con la FDA (la agencia que vela por la seguridad de los alimentos en USA) y que habían sido ocultados al público. En ellos se especificaba que esta hormona hacía crecer los ovarios de las vacas de un 34 a un 44%, además de generar graves  problemas para reproducirse. La hormona produce mastitis constantes en las vacas, lo que hace que con frecuencia haya pus en la leche y que, para curarlas, se les atiborre a antibióticos. Está prohibida en Europa y en Canadá.
    • Glifosato (Roundup): El glifosato es un herbicida con gran capacidad para matar. Según el profesor Robert Belle del CNRS, afecta a la división celular, lo que induce a las primeras etapas que conducen al cáncer.
    • Transgénicos:  De ellos hablamos a continuación.

Estudios científicos sobre los transgénicos

Son muchos los estudios científicos que demuestran el grave impacto que tienen en la salud humana (y en la biodiversidad del planeta) los transgénicos. Sin embargo, la mayor parte de las veces, ni las dudas que albergan los científicos, ni los propios estudios llegan a ver la luz. Con demasiada frecuencia, sus responsables son objeto de amenazas, despidos o difamaciones a los pocos días de haberlos publicado. Estos son solo tres de ellos, a modo de ejemplo.

Corinne Lepage, ministra francesa

La Ministra Francesa Corinne Lepage publicó en 2012 La verdad sobre los transgénicos. Este libro contiene datos precisos y espeluznantes sobre los oscuros procedimientos que se esconden detrás de la regulación legal de lo que consumimos. Corinne Lepage fue Ministra de Medio Ambiente durante la aprobación legal de los transgénicos en Francia.

En el libro, Corinne Lepage nos cuenta las serias dudas que albergaba sobre la seguridad de los transgénicos tras revisar los estudios presentados por la compañía y su odisea para conseguir llevar a cabo un estudio científico independiente, riguroso y extenso en el tiempo, que demostrara los efectos de los transgénicos. Tras llevarlo a cabo con algunos de los mejores investigadores del país durante dos años y en la clandestinidad, confirmó lo que sospechaba. El estudio, apoyado por Greenpeace, se publicó en la revista Food & Chemical en Septiembre de 2012. Monsanto había presentado estudios sobre el impacto de los transgénicos durante tres meses en las ratas. Efectivamente, el estudio independiente constató que durante los tres primeros meses no ocurría nada. Pero a partir del cuarto mes, la aparición de “colosales tumores” en las ratas que habían consumido los OGM (Organismos Genéticamente Modificados) fue tan desbordante que se vieron obligados a retrasar las conclusiones finales del estudio. Posteriormente a su publicación, el principal responsable de este estudio alternativo apoyado por Greenpeace, Seralini, fue difamado en numerosos medios y organizaciones. Eso sí, en Francia está prohibido el cultivo transgénico.

Arpad Pusztai

En 1998, el Ministerio de Agricultura británico solicitó a Arpad Pusztai, del Rowett Research Institut de Escocia, el mejor estudio de nutrición europeo sobre la seguridad de los transgénicos para abrir su paso comercial en el Reino Unido. Arpad Pusztai realizó un estudio con patatas transgénicas en las ratas y sus conclusiones fueron que facilita el desarrollo de tumores y que debilita el sistema inmunológico. El organismo trataba a las patatas como cuerpos extraños. Al concluir su estudio fue entrevistado en la BBC, donde aseguró que le parecía muy injusto tratar a la ciudadanía como cobayas. Al día siguiente fue despedido y su equipo disuelto. Ocho años más tarde, Arpad Pusztai descubrió que el Gabinete de Tony Blair había sufrido fuertes presiones para detener su estudio.

Ignacio Chapela

Ignacio Chapela es un científico de la Universidad de Berkeley (California) encargado de un estudio que demuestra el impacto negativo en la biodiversidad de las semillas transgénicas. Teniendo en cuenta que el maíz es una planta originaria de México, no es difícil hacerse una idea de la riqueza de variedades tradicionales que existen en este país. Pues bien, este estudio publicado en la revista Nature demuestra que estas variedades tan cuidadosamente preservadas durante miles de años están contaminadas por el ADN transgénico. Es más, los indígenas están convencidos de que esta contaminación que Monsanto llama “presencia accidental”, quizá no sea tan accidental, sino más bien deliberada. ¿Por qué? Porque cualquier agricultor que cultive semillas transgénicas debe pagar a Monsanto su patente. Aunque se trate de un cultivo accidental por acción de arrastre del viento. Con una sola planta que tenga en todo el cultivo, debe pagar. Teniendo en cuenta que las semillas transgénicas son mucho más resistentes, no es de extrañar que a algunos agricultores les resulte literalmente imposible cultivar de manera ecológica, aunque quieran. Y los muchos detectives de Monsanto, llamados “policía de los genes”, se encargan de comprobarlo granja a granja. Ignacio Chapela fue públicamente denigrado a través de Internet en distintos medios científicos por personas anónimas con alias o nicks que después se descubrió que pertenecían a la multinacional Monsanto.

Soberanía Alimentaria

Lo más preocupante de todo esto es que quienes somos simples consumidores no tenemos ni idea del impacto real en la salud, ni de las precauciones que se toman al respecto. Es más, en EE.UU. está prohibido etiquetar los productos como transgénicos o no, de forma que el consumidor no puede saber si un producto lo es y el 70% de los productos que se venden en los supermercados americanos contienen transgénicos.

Puesto que las semillas transgénicas son mucho más resistentes que las convencionales, si se llegaran a comercializar todas las semillas de todos los alimentos que Monsanto tiene ya creadas, lo más seguro que es que al cabo de unos años resultase imposible cultivar algo que no fuese transgénico. Lo cual beneficiaría enormemente a la multinacional… y poco a los agricultores y consumidores.

En el otro lado de la balanza, existen personas comprometidas con su profesión que, desde la ciencia, la política o los medios de comunicación, y a pesar del enorme poder de esta multinacional y sus recursos poco ortodoxos contra quien no beneficia sus acciones, se atreven a denunciar los corruptos procedimientos que acompañan la comercialización de sus productos, así como su impacto en la salud humana, de los animales y del medio ambiente.

Te recomendamos encarecidamente que veas o leas:

    • La verdad sobre los transgénicos
    • El mundo según Monsanto
    • Nuestro veneno cotidiano
    • Supermercados no, gracias

Si este tema te interesa, te recomendamos que leas nuestros artículos: los peligros de la cosmética industrial, el peligro de los aditivos alimentarios,  o tóxicos en el hogar. No desesperes… la buena noticia es que hay solución para todo: aprende a comprar ecológico, las ventajas de la cosmética natural, productos de limpieza naturales o cómo preservar la salud con una dieta equilibrada!

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