Las enfermedades de la piel, como dermatitis, eccemas, piel atópica, piel sensible, acné, herpes, infecciones por hongos, etc. pueden mejorar sensiblemente siguiendo estas pautas que recopilamos

Enfermedades de la Piel

Nuestra sociedad ha sufrido en el último siglo unos cambios radicales en el estilo de vida que pueden ser los causantes de que cada vez más personas se vean afectadas por enfermedades de la piel cuya solución no suele encontrar una vía fácil.

Los aditivos tóxicos incluidos en todo tipo de productos (transgénicos, tóxicos de la alimentación, tóxicos en el hogar o tóxicos en cosmética e higiene) podrían ser los causantes de este espectacular aumento de afecciones cutáneas. Pero es difícil señalar a un culpable concreto, a una sustancia o  un hábito. Incluso muchas de estas enfermedades se potencian con determinados estados anímicos y, por lo tanto, resulta muy difícil para los profesionales de la medicina buscar soluciones efectivas a largo plazo cuando las causas que lo generan son tan difusas.

Vamos a echar un vistazo a algunas de las enfermedades de la piel más comunes y a algunos remedios naturales que podemos tener en cuenta a la hora de aliviar nuestro estado general.

Dermatitis, eccema, piel atópica

La dermatitis es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la aparición de inflamación y picor de la piel, aunque puede presentar una sintomatología muy diversa: sequedad excesiva, eritema, rojeces en la piel, escamas, ampollas, granitos, etc. Esta enfermedad suele darse en episodios puntuales o prolongarse en el tiempo y, casi siempre, desestabiliza psicológicamente a las personas que la sufren, ya que los síntomas aparecen y desaparecen sin motivo aparente y muchas veces es el propio estado emocional el que los desencadena. Además la persona afectada sufre picores constantes y el más leve cambio  atmosférico o emocional provoca episodios repentinos.

Esta enfermedad de la piel suele relacionarse con intolerancias alimenticias, mal funcionamiento del sistema digestivo, asma, sequedad excesiva de la piel, o sensibilidad extrema a determinadas sustancias.

Te ofrecemos a continuación algunos consejos naturales que puedes llevar a cabo para mejorar tu estado general:

    • Alimentación

      Uno de los primeros auxilios que podemos proporcionar a nuestro organismo es adoptar buenas costumbres alimenticias y proveerlo de nutrientes necesarios para fortalecer el sistema inmune y ayudarle así a mantener un estado de salud general. Para ello, procura evitar alimentos acidificantes como la carne animal, la leche, los productos procesados, las grasas saturadas y los aditivos alimentarios. Por el contrario, incluye en tu dieta grandes cantidades de cereales integrales en grano hervidos a fuego lento (sobre todo arroz, trigo sarraceno o quinua), legumbres (lentejas, azukis,  garbanzos, judías, soja), frutos secos (cuidado con las alergias), semillas (sésamo, chiia, amapola, lino, etc), abundantes verduras que acompañen todos los platos del día y fruta con moderación. Puedes consultar nuestras recetas sanas.

    • Hábitos de vida saludables

      Procura poner en práctica algunos hábitos saludables, como realizar ejercicio moderado todos los días (caminar, yoga), cenar a una hora temprana que permita hacer la digestión antes de ir a dormir, acostarte pronto y tratar de disfrutar de un sueño profundo y reparador. Busca también el tiempo para llevar a cabo actividades gratificantes (la alegría, el amor y las ganas de vivir son extraordinarias herramientas para combatir cualquier enfermedad).

    • Control de las emociones

      Esta enfermedad está muy relacionada con los cambios de humor y el estado emocional. Una buena forma para desintoxicar la mente y permanecer estable es practicar la respiración y la meditación de forma diaria, al menos unos minutos. Busca un lugar tranquilo en el hogar y proponte dedicar a esta excelente disciplina un tiempo todos los días.

    • Cuidado externo de la piel

      Utiliza un complemento en la ducha que elimine el cloro del agua con el que te duchas. Procura elegir siempre que puedas productos naturales para hidratar y nutrir la piel, evitando sustancias químicas tóxicas (imprime este listado para llevarlo cuando compres). Otra práctica útil es no utilizar esponjas ni restregar la piel durante el baño o  la ducha, y utilizar prendas naturales (no sintéticas) que no irriten la piel y que no favorezcan el sudor.  Aprende a elaborar mezclas cosméticas con aceites vegetales y esenciales y descubre cuáles son los mejores aceites vegetales y esenciales para pieles sensibles. También puedes elaborar una crema natural para la dermatitis (en el reportaje hablamos de el eritema del pañal, pero sirve para cualquier tipo de dermatitis).

    • Otras consideraciones

      Tomar el sol de manera moderada y, sobre todo, los baños con agua de mar suelen aliviar enormemente los síntomas de esta enfermedad. Si no vives en la costa, cada vez que tengas ocasión de ir a una playa asegúrate de equiparte con un buen arsenal de botellas llenas de agua de mar para utilizarlas durante el año aplicándola con un difusor sobre el cuerpo todos los días.

    Acné

    El acné es una enfermedad de la piel producida por un exceso en la producción de sebo o grasa que tapona el poro, desencadenando una infección por bacterias y causando la aparición de granitos y ampollas que producen dolor e inflamación.

    Estas alteraciones momentáneas de la piel deben tratarse cuidadosamente para que no dejen cicatrices y lesiones permanentes en la piel de las personas que las sufren.

    El acné suele desencadenarse en la pubertad por motivos hormonales, o como consecuencia directa de otra enfermedad, pero en muchos casos su aparición en la edad adulta tiene más que ver con malos hábitos, alimentación deficiente, problemas emocionales o intoxicación de algún órgano interno.

    Te contamos a continuación algunas claves importantes a la hora de mejorar el acné y prevenirlo:

      • Observa tu cuerpo

        Cuando la piel está eliminando al exterior una gran cantidad de productos de deshecho quiere decir que el interior de tu organismo necesita una limpieza en profundidad. Lo primero que debes analizar son tus hábitos de conducta y qué tipo de circunstancia o factor puede estar desencadenando la aparición de esta afección de la piel. Por supuesto, conviene desintoxicar el organismo como primer paso.

      • Alimentación

        Una vez que hemos desintoxicado el cuerpo, es necesario aprender a comer bien siempre, basando la dieta en la ingesta de abundantes legumbres y cereales integrales en grano (arroz integral, trigo sarraceno, quinua, etc). Añade verduras de temporada a cualquier plato del día y procura comer algunas de ellas crudas. Elige siempre que puedas alimentos ricos en fibra porque ello te ayudará a depurar el organismo a través del intestino o depurativos. Reduce o elimina la ingesta de productos refinados,  edulcorantes sintéticos, leche,  carne animal, aditivos y aumenta la cantidad de productos naturales y frescos, así como ricos en ácidos grasos esenciales.

      • Cuidado de la piel

        Utiliza siempre que puedas productos naturales que no te irriten la piel, preferentemente el aceite vegetal de jojoba combinado con aceite esencial de geranio, limón, menta y árbol del té. Echa un vistazo a nuestros consejos, recetas y tratamientos antiacné para elaborar tus propios productos. Quizá también te interese conocer cuáles son los mejores aceites vegetales y esenciales para pieles acnéicas o cómo elaborar una crema natural con cera de abejas.

      • Hábitos saludables

        Hacer ejercicio moderado todos los días para tonificar el organismo es una de las mejores maneras de invertir en nuestra salud. Procura cenar un par de horas antes de acostarte y hazlo a una hora temprana para favorecer la producción de melatonina, ya que ella te ayudará a disfrutar de un sueño profundo y reparador.

    Herpes

    Las enfermedades fúngicas o micóticas están provocadas por el ataque de hongos en la piel que se produce casi siempre en personas con un sistema inmunológico vulnerable. Se trata de una enfermedad contagiosa, por lo que debemos tener precaución a la hora de exponer la zona de la piel afectada ante otra persona.

    Los hongos se desarrollan felizmente en ambientes húmedos y cálidos, por eso las piscinas cerradas y los vestuarios de gimnasios son auténticos paraísos donde proliferan a sus anchas.

    Esta enfermedad de la piel se manifiesta a veces en los pies, mostrando picor, descamación, sequedad excesiva o a través de una mancha marrón que poco a poco va cubriendo la uña. También puede darse en las uñas de las maños, apareciendo generalmente en un lateral en forma de escama rugosa y seca. El cuero cabelludo también es objetivo de los hongos, y en este caso se presenta en forma de capas escamadas que supuran (en este caso y si no se trata a tiempo puede provocar serios problemas capilares irreversibles).

     Estas son algunas medidas que puedes llevar a cabo en caso de infección por hongos:

      • Para prevenirlos, intenta llevar sandalias o chanclas siempre que estés en la piscina, sobre todo si tu sistema inmune no anda muy fuerte. Puesto que los hongos proliferan en circunstancias de calor y humedad, sécate los pies a conciencia siempre que salgas de la ducha y procura elegir un calzado que te permita transpirar y eliminar el exceso de calor y humedad.
      • El aceite esencial de árbol del té es uno de los fungicidas naturales más eficaces que existe, junto con el aceite esencial de tomillo (aunque este último es más fuerte y además hay que usarlo diluido, al contrario que el árbol del té, que se puede aplicar directamente en la piel). Echa unas gotas directamente en la zona afectada varias veces al días hasta que el hongo desaparezca (y te aseguramos que, si lo aplicas con constancia, desparecerá). También puedes usar hidrolato de árbol del té o hidrolato de tomillo (los hidrolatos o aguas florales son muy suaves y se aplican como un tónico en la piel).

     Recuerda que una enfermedad de la piel nos habla del estado general de nuestro organismo. Sean cuales sean las causas directas que la generen, si mantienes unos hábitos de vida saludables (alimentación, práctica de ejercicio moderado, descanso eficiente y cuidado de la piel natural), las probabilidades de que la enfermedad se desarrolle siempre serán inferiores.

    Si te interesan las ventajas de la cosmética natural (que son muchas), te aconsejamos que empieces a elaborar tu propio botiquín natural de belleza conociendo las muchas ventajas de usar aceites esenciales, aceites vegetales y arcilla en la piel. También es importante que sepas llevar a cabo una rutina diaria, semanal y mensual de la piel adecuada.

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