Descubre cuáles son los alimentos y las pautas para seguir una dieta beneficiosa para el corazón. También te hablamos de algunos suplementos con micronutrientes y de los hábitos adecuados para proporcionarnos una buena salud cardiovascular.

Dieta para el Corazón

Por suerte, no todos y todas las profesionales de la medicina poseen una visión tan determinista de la salud (ni tan benefactora de las grandes farmacéuticas) ni recurren única y exclusivamente al vademécum de fármacos para solucionar cualquier cosa. Afortunadamente, cada vez más profesionales independientes y comprometidos, también contemplan la dieta y los hábitos de vida a la hora de tratar y prevenir enfermedades.

En lo que se refiere al corazón, la dieta y unos hábitos de vida saludables tienen un impacto definitivo, no solo a la hora de seguir un tratamiento, sino sobre todo a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares. Echemos un vistazo a las reglas básicas de alimentación cuando se trata de cuidar ese precioso órgano que nos da la vida: el corazón. Luego echaremos un vistazo a algunos suplementos de micronutrientes y también a los hábitos que contribuyen a su buen funcionamiento.

Dieta para el corazón

A continuación te explicamos las bases para elaborar una dieta que beneficie el buen funcionamiento del corazón (y de todo el organismo). No olvides introducir los alimentos más recomendados:

    • Vegetales. Toda dieta equilibrada debe contener un gran porcentaje de vegetales y verduras, ya que no aportan grasas saturadas ni causan acidosis y además son una de las fuentes más importantes de vitaminas y minerales. Lo mejor es introducir varios vegetales o verduras en todas las comidas del día (especialmente cuando vamos a consumir carne o proteína animal, conviene tomar una ensalada de vegetales crudos). Algunos de los vegetales más recomendados para el corazón son la cebolla, el ajo, el brócoli y el apio.
    • Cereales y legumbres. Los hidratos de carbono y la fibra contenidas en los cereales y las legumbres son buenos aliados del corazón. Recuerda que, cuando se trata de una dieta para el buen funcionamiento cardiovascular, los hidratos de carbono deben constituir al menos el 60% del total de nutrientes. De hecho, combinar 2 partes de cereal x 1 de legumbre (proteína vegetal) es una buena manera de obtener todos los aminoácidos esenciales en sustitución de la carne (proteína animal). Los más recomendados son el arroz integral, el sarraceno, los azukis, las lentejas y los garbanzos (la controvertida soja mejor con moderación).
    • Frutas. La fruta, aunque contiene gran cantidad de vitaminas y minerales, debe consumirse con mayor moderación que otro tipo de vegetales debido a su alto contenido en azúcares simples que pueden elevar la glucosa en sangre. Algunas de las frutas más aconsejadas para la salud del corazón son la uva, el plátano, el mango y el pomelo.
    • Frutos secos y semillas. Los frutos secos y las semillas son excelentes fuentes de ácidos grasos esenciales, un factor clave en la salud cardiovascular. Algunos de los más recomendados para el corazón son las nueces, las almendras, las semillas de sésamo, las semillas de lino, de calabaza, de girasol o de chía.
    • Aceite de oliva. El aceite de oliva es la fuente principal en una dieta saludable de ácidos grasos monoinsaturados. De hecho, las poblaciones que han seguido la dieta mediterránea presentan un porcentaje bastante menor de enfermedades cardiovasculares. Según numerosos estudios, el aceite de oliva virgen extra es un elemento clave en la salud cardiovascular.
    • Pescado azul. Si no sigues una dieta vegetariana y quieres introducir proteína animal, es preferible para la salud del corazón que elijas pescado antes que carne. El pescado contiene menos grasas saturadas y una mayor riqueza de ácidos grasos esenciales, especialmente Omega 3. Algunos de los más recomendados son el salmón, el atún y las sardinas.

Alimentos desaconsejados para el corazón

Estos son algunos de los alimentos que debemos desterrar de la dieta cuando se trata de beneficiar el funcionamiento del corazón:

    • Sal. Como sabrás, la sal de mesa común (y todas las demás) posee un gran contenido de sodio, un macromineral que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir hipertensión. Para ayudar al corazón, conviene reducir el consumo de sal y elegir un tipo de sal sin refinar.
    • Grasas saturadas. Aunque las grasas saturadas son necesarias para el buen funcionamiento del organismo, en nuestra sociedad existe un importante exceso de consumo de este tipo de grasas que pone al corazón y las arterias en grave peligro. Algunas de las fuentes más importantes de grasas saturadas son la carne animal, la mantequilla, la leche  y los productos lácteos (especialmente el queso curado). Si vas a consumir carne, procura que sea de procedencia ecológica, elige siempre la partes magras y cocínala a la plancha y a fuego lento. Consulta estas bases de higiene alimenticia.
    • Grasas trans. las grasas trans son un tipo de grasa que no existe en la naturaleza, sino que se producen como resultado de transformaciones industriales. Estas grasas son las más perjudiciales de todas y no solo afectan al corazón sino a todo el organismo, ya que tienen un alto potencial cancerígeno. Las grasas trans se encuentran principalmente en la margarina, la bollería industrial y numerosos productos que encontramos en el supermercado llenos de aditivos. Cuando leas las etiquetas, comprueba que no ponga grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas.
    • Alcohol. El alcohol aumenta el riesgo de arteriosclerosis y de hipertensión, por lo tanto, es importante evitarlo del todo. El vino es el único tipo de bebida alcohólica que ha mostrado algunas evidencias de protección cardiovascular gracias a su alto contenido de antioxidantes (polifenoles). Sin embargo, las conclusiones no son claras y siempre se refieren a un consumo muy moderado.
    • Otros. Otros elementos que no ayudan en nada a la salud del corazón son los fritos, los productos procesados, los dulces y los embutidos. De modo general, la obesidad es uno de los factores de riesgo a la hora de sufrir enfermedades del corazón.

Suplementos para el corazón

Además de seguir una dieta para el corazón y practicar algunos hábitos que veremos más abajo, también podemos ponernos en manos de un o una profesional cualificada que elabore un tratamiento ortomolecular con suplementos dietéticos acorde a nuestras necesidades personales. A modo informativo, estos son algunos micronutrientes que favorecen el buen funcionamiento del corazón:

Otros factores para mantener la salud del corazón

Seguir unos hábitos de vida saludables es mucho más importante de lo que puede parecer a primera vista. Sí, tomar un pastilla es un acto mucho más cómodo, pero lo cierto es que el impacto que tiene en nuestra salud el modo en que vivimos es definitivo. Cuesta más, es necesario comprometerse del todo, pero sin duda se trata de un compromiso que sí o sí nos proporciona la salida más adecuada y menos agresiva:

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