En este artículo te proponemos algunas sugerencias que podrías poner en práctica para mantener la calma y ser eficiente sin dejar que el estrés y la ansiedad se apoderen de tu vida.

Cuando el Estrés se nos Apodera

A veces la vida parece ponernos por delante una carrera de resistencia, queramos o no participar en ella, en la que nos plantea, no un obstáculo, sino uno detrás de otro y acabamos entrando en un bucle de estrés que parece no tener salida. Otras veces no es la vida, sino nosotr@s mism@s l@s que nos metemos en un berenjenal de actitudes dañinas sin darnos cuenta, de modo que se acaba convirtiendo en un modo de vida malsano del que resulta difícil salir.

En ambos casos es necesario detenerse un momento y aplicar consciencia a a nuestros actos, revisar la situación, y determinar qué cosas son importantes, y cuáles no lo son en absoluto. Porque si no paramos, puede que al final sea una enfermedad, un ataque de pánico, o una depresión, lo que nos obligue a parar, sí o sí.

Si esta situación te resulta familiar, y no sabes cómo salir del estrés, te ofrecemos 5 sugerencias para que comiences a dar los primeros pasos hacia la puerta de salida.

Sugerencia 1: ¡Para!

Parar no quiere decir desatender todo lo que tienes entre manos y mandarlo al garete (aunque a veces da buen resultado). Lo que nosotras te sugerimos es que, con cierta urgencia y responsabilidad, elijas unos días para alejarte de todo. Seguro que el mundo no se acaba. Unos días en los que te permitas alejarte de tu casa, de tu entorno, de tu familia, de tus amigos, y de todo, para poder observar la situación en perspectiva, en soledad, y en silencio, sin ruido de fondo.

Podrías ir a la playa, a la montaña, a un pueblo perdido de la mano de dios… las opciones son muchas, pero preferiblemente elige un lugar rico en vitamina N (Naturaleza). Tienes la opción de buscar excusas, o la fuerza para decir sí, quiero una vida más feliz. Bien, pues este podría ser el primer paso.

Pero no te hablamos de unas vacaciones para pasarlo bien, sino para que no ocurra nada, para que dispongas del espacio y el silencio suficiente como para escucharte a ti mism@. Para ello es necesario que estés en soledad, y en silencio; que no hagas nada. Es muy complicado, es cierto, pero no hay mejor regalo que te puedas hacer en momentos de crisis, que dedicarte, exclusivamente, a la contemplación. Si sabes hacer meditación, hazla. Si sabes hacer yoga, hazlo. Si no sabes, no hagas nada, y si no hacer nada te resulta imposible, lee un libro, da paseos, date el capricho de recibir un masaje, vete a un concierto, ten una conversación intrascendente con alguien desconocido… Pero sobre todo, procura no pensar en los problemas que te rodean, ni en cómo solucionarlos. De momento, para y relájate. Porque cuando hay mucho ruido en la mente, resulta muy complicado ver las cosas con claridad y tomar las decisiones apropiadas.

Sugerencia 2: Reserva un espacio para los asuntos vitales

Por muy importantes que ahora te parezcan esos problemas que te afligen y que te han llevado al ataque de estrés, lo más seguro es que dentro de unos años mires hacia atrás y ni siquiera los recuerdes, o los hayas relegado al cajón de lo anecdótico. Incluso lo que ahora te parece gravísimo. Puede que ahora esos asuntos de tu trabajo te resulten de vital importancia, pero imagina por un momento que al mes que viene te despiden, o te despides, y que en unos meses estás trabajando en otra empresa. ¿Para qué habrán servido esos días de angustia? Sería como si te hubieran estafado, cambiándote unos preciosos días de tu vida que podrías haber empleado en disfrutar de experiencias enriquecedoras por billetes falsos, o sea, para nada. Solo que no te ha estafado nadie, sino tú mism@.

Luego hablaremos, no obstante, del tiempo necesario para solucionar los problemas, pero de momento, anota en tu agenda y reserva un espacio para esas cosas que sí son importantes, ahora y siempre:

Sugerencia 3: Reserva un espacio para solucionar problemas

Bien, ante la idea de la estafa, podrías alegar que desentenderse de las responsabilidades laborales o sociales no es ético. Vale, solo sugerimos que relativices los problemas, que los mires en perspectiva teniendo en cuenta qué es vital, y qué no lo es.

De todas formas, una buena idea frente al estrés es dedicar una parte del día, una hora, o lo que consideres oportuno, a regocijarte en tus problemas, o mejor aún, a buscar soluciones efectivas. Es un buen método para no terminar deteriorando todos los instantes de tu vida con las sombras que te persiguen. Mejor ponles un escenario y abre la función a una hora determinada, para que durante ese rato, sean protagonistas indiscutibles. Y luego, guárdalos en el camerino, cierra el teatro y vive apasionadamente cada acontecimiento que ocurra en tu vida, como no existiera nada más.

Vivir el presente es una de las herramientas más poderosas que existen para ser feliz. Pero vivir el presente significa poner toda nuestra atención en lo que ocurre ahora, en lugar de ponerla en los pensamientos que me llevan aquí y allá, en las cosas que tengo que hacer, o en los problemas que me afligen. Cuando hagas la comida, pon toda tu atención en hacer un plato exquisito, cómelo conscientemente, y luego lava los platos; cuando te enfades, pon toda tu atención en el enfado y luego suéltalo; cuando vivas un instante romántico, vívelo, sin esperar que dure eternamente; cuando juegues con tus hijos, haz tonterías, sumérgete en su mundo y luego regresa al tuyo.

Ya abrirás mañana el telón del los problemas otra vez.

Sugerencia 4: Practica yoga o meditación

El yoga y la meditación son herramientas extraordinarias que, literalmente, te ayudan a cambiar los patrones destructivos y refuerzan las áreas cerebrales encargadas de la felicidad. No lo decimos nosotras, lo dicen muchos estudios científicos.

Practicar el yoga y la meditación te ayudará a relajarte, a ver los problemas con perspectiva, a relativizarlos, a vivir intensamente el aquí y el ahora.

Hacer yoga y meditar tiene el mismo efecto que escapar unos días a la playa o la montaña, como antes te sugeríamos. La finalidad es la misma: acallar la mente, escuchar el vacío y dejar que lleguen, de manera natural, soluciones creativas a nuestros problemas.

Ten en cuenta que estas ideas creativas no llegan porque las busquemos. Es más, cuanto más las buscamos, menos aparecen. Si dejamos de ejercer resistencia a los problemas, acaban desvaneciéndose. Eso no quiere decir que no hagamos nada. Quiere decir que solo podemos cambiar lo que está en nuestras manos cambiar y luego debemos dejar que la vida haga su trabajo. También quiere decir que si nos pasamos el día rumiando nuestros problemas, cada vez se hacen más reales, más presentes. En cambio, si dedicamos un espacio a solucionarlos, a hacer lo que consideremos oportuno y luego nos olvidamos de ellos, tenemos muchas más posibilidades de convertirlos en algo pequeño. Eso sugiere, al menos, la física cuántica. Que somos, exactamente, lo que pensamos. Que atraemos aquello en cuya frecuencia vibramos nosotros. Si solo vibramos en la onda de los problemas, solo atraeremos más problemas. Pero si vibramos en la felicidad, atraeremos felicidad.

Sugerencia 5: Aprende a renunciar

Muchas veces nos obsesionamos con algo y lo perseguimos hasta la extenuación, sin escuchar las señales de la vida que, claramente, nos está indicando que nuestra felicidad no está por ese camino. Por ejemplo:

    • Haciendo malabares para mantener viva una relación que murió, por mucho que nos cueste admitirlo.
    • Dedicando nuestro tiempo a un oficio que, por mucho prestigio o estátus que nos de, nos hace infelices, por mucho que nos cueste admitirlo.
    • Tratando de cambiar una situación que no está en nuestras manos cambiar, por mucho que nos cueste admitirlo.
    • Pretendiendo ser alguien que nunca hemos sido, que no queremos ser, o que otros quieren que seamos, por mucho que nos cueste admitirlo.
    • Pretendiendo cambiar a alguien que no quiere cambiar, y que nos hiere, por mucho que nos cueste admitirlo.
    • Abarcando más cosas de las que somos capaces de abarcar, por mucho que nos cueste admitirlo.
¿Nunca has sentido un alivio infinito al soltar las riendas? ¿Al admitir que no puedes, no debes, o no quieres? Cuando por fin esa solución creativa llega a nuestro corazón, y somos capaces de escucharlo con claridad, el sufrimiento cesa, de repente, así de fácil. ¿Qué tal si aprendes a renunciar? Renunciar, sí, a todas esas cosas que te hacen infeliz. Hoy mismo tienes la oportunidad de renunciar al estrés, al dolor y al sufrimiento, simplemente soltando todas esas cosas que te alejan del bienestar, del amor, de la coherencia, poniendo todo de tu parte por alcanzar las metas que laten en tu corazón y liberando todas aquellas que no dependen de ti.

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