Te proponemos un método para dejar de fumar, paso a paso… quizá algo diferente del que suelen proponer otros tratamientos. Ojalá te sirva!

Cómo Dejar de Fumar

Pensamos que la mayor parte de consejos y trucos para dejar de fumar que suelen aparecer en folletos y publicaciones son, cuanto menos, poco efectivos, seguramente escritos y pensados por personas que no han fumado jamás.

Quizá el procedimiento que te proponemos nosotras te parezcan algo diferente a lo que se suele recomendar, sin embargo nos consideramos “expertas dejadoras de fumar” (ahora, felizmente exfumadoras) y, aunque en principio te parezca que el hecho de haberlo dejado y vuelto muchas veces es una especie de fracaso, la verdad es que cada fracaso es una oportunidad para saber lo que no hay que hacer y esa experiencia y aprendizaje tiene un valor incalculable.

Humildemente, te proponemos cómo dejar de fumar en base a nuestra propia experiencia.

Paso 1: No dejes de fumar aún

¡No te asustes! Queremos que dejes de fumar pero nuestra opinión es que resulta menos efectivo si se hace en un impulso repentino que si el proceso se lleva a cabo con premeditación, con intención, con compromiso y con un plan de ejecución.

Te proponemos que dejes de fumar como si fuese un ritual, algo maravilloso que vas a hacer por ti, para quererte y, como cualquier cosa que valga la pena, requiere tiempo, compromiso y una buena dosis de mimo.

Nuestra propuesta es que, antes de nada te serenes, te hagas a la idea de que el plan va a llevar un tiempo y te regocijes en la idea que el plan ya se ha puesto en marcha, aunque no sea inmediato.

Paso 2: Reflexiona e investiga

Te parecerá sorprendente que hayamos sido fumadoras, teniendo en cuenta la filosofía de nuestra página web (¡Nada de Tóxicos!) siendo como es el tabaco uno de los productos más tóxicos que hay en el mundo. Quienes no hayan fumado jamás no pueden entenderlo; los pobres fumadores sí: ES UNA DROGA, sin más.

Nuestra propuesta es que, antes siquiera de plantearte dejar de fumar o poner una fecha, ocupes una parte de tu tiempo en analizar qué es el tabaco y por qué fumas. No porque sea fundamental para dejar de fumar durante un tiempo, sino porque nos parece esencial para dejar de fumar para siempre.

Dejar de fumar requiere un gran compromiso. Todas hemos escuchado la feliz historia de fulanito que un día se levantó y dejó de fumar sin más y ya no volvió a coger un cigarrillo en su vida. No decimos que esto no sea verdad, pero es bastante improbable. Lo más normal es que dejar de fumar requiera una firme decisión, un compromiso y una serie de pasos previos, al menos ese es nuestro punto de vista.

Prueba a sentarte delante del ordenador y a reflexionar sobre algunos asuntos:

    • Averigua qué hace el tabaco en tu cuerpo: No se trata tanto de castigarte viendo cómo deteriora tu organismo, sino de informarte sobre el efecto que ejerce en ti, en tus células y, muy especialmente en tus neuronas. No nos vamos a alargar aquí hablándote de cómo la nicotina desplaza a la serotonina (neurotransmisor de la felicidad), de cómo la nicotina tiene un efecto placentero muy superior y de cómo todo este delicado y deteriorado sistema se va al traste cuando se deja de fumar. Conociendo lo que ocurre en tu cuerpo entenderás que no eres idiota, sino que eres víctima del monstruo de la adicción y tendrás más herramientas para poner fin a esta esclavitud. Para poder derrotar al enemigo, es necesario conocerlo primero. Investiga el efecto de la nicotina en las neuronas, por favor, es muy revelador.
    • Reflexiona sobre lo que significa para ti el tabaco: A modo de ejemplo, te sugerimos que leas nuestro reportaje ¡Quiero dejar de fumar! donde analizamos algunos mitos sobre el tabaco y las carencias que podría estar supliendo en realidad. Tómalo de ejemplo y realiza tu propio análisis. Quizá ello te descubra algunos aspectos de tu vida que requieran ser saneados antes de dejar de fumar.

Paso 3: Pon fecha y que sea en luna nueva

Elige una fecha no demasiado inmediata, para que te de tiempo de cambiar el estado mental, hacerte a la idea y reforzar una actitud mental positiva. Nuestro consejo es que sean, más o menos, tres semanas o un mes desde ahora.

Intenta que esa fecha coincida con luna nueva y que el día anterior a dejarlo puedas tomártelo libre. Si te resulta imposible tomarte en el trabajo un día libre justo el día antes de luna nueva, procura que ese día libre esté lo más cerca posible de la luna nueva. La luna nueva es un momento perfecto para “eliminar” cosas. Por ejemplo, si quieres dejar una relación, dejar de fumar, hacer ayuno o desintoxicar el organismo o cualquier cosa que implique desprenderte de algo, entonces la luna nueva es el mejor momento y el que te proporcionará más opciones de éxito.

Paso 4: Prepárate

Para dejar de fumar hay muchas opciones y seguro que no todas son igual de efectivas para todo el mundo. Por ejemplo, si eres una persona con mucha fuerza de voluntad quizá te cueste menos dejar de fumar poco a poco, reduciendo el tabaco, aunque hay menos gente que lo consigue con este método.

Casi todos los métodos recomiendan siempre dejarlo de golpe (este es el procedimiento que nosotras te recomendamos).

A lo largo de esas semanas o ese mes antes de elegir el día ve preparándote con algunas acciones como estas:

    • Comunica a todo el mundo que vas a dejar de fumar (es normal sentir desconfianza, temor o vergüenza de no conseguirlo, no te preocupes, le pasa a todo el mundo. No obstante, hazlo, dilo a todo el mundo).
    • No fumes menos, al contrario, fuma más. Si te privas del tabaco a medias lo único que conseguirás es reforzar la idea de placer cada vez que te enciendes un cigarro. Nuestro consejo es que fumes más, incluso, y que des caladas más rápidas para hacer más consciente el sabor asqueroso del tabaco, para generar en tu mente sinapsis (conexiones neuronales) que relacionen el tabaco con el desagrado en lugar de con el placer. ¡Hártate del tabaco! Si durante los días previos a dejar de fumar muchas mucho, tendrás más ganas de dejarlo y lo afrontarás con más ilusión (al menos esa es nuestra experiencia).
    • Elabora una lista o haz un cartel con todas las cosas estupendas que vas a conseguir cuando dejes de fumar: tu libertad, más dinero, tu salud, tu autoestima, y un larguísimo etc. Puedes regocijarte en un largo escrito o hacer un cartel con fotos, dibujos, etc y colgarlo en el centro de tu salón para inspirarte cada día.
    • Afronta el miedo y la inseguridad. Deja que el miedo se instale en ti. No quieras no tener miedo. Es normal que tengas mucho miedo, miedo a cómo te sentirás, miedo al fracaso, miedo a todo. No quieras eliminarlo, mirarlo de frente es el primer paso para superarlo. Simplemente déjalo estar y sigue con tu plan.

Paso 5: Las ayudas externas

No escatimes a la hora de buscar ayuda para dejar de fumar. Existen numerosas terapias, desde la farmacológica a la psicoterapéutica, hipnosis, acupuntura, etc.

Elige una con la que te identifiques. Nosotras, personalmente, somos partidarias incluso de la farmacológica. Somos bastante contrarias a tomar medicamentos químicos y favorecer a las farmacéuticas, pero ser completamente radical sería un absurdo. Existen pastillas para dejar de fumar que, realmente, ayudan.

Ahí va una propuesta:

    • Tratamiento farmacológico (se empieza una semana antes de dejar de fumar). Por supuesto, consulta con tu profesional de la medicina sobre la conveniencia o no de tomar las pastillas.
    • Acupuntura, flores de Bach, masajes, etc… para tranquilizar las semanas anteriores y posteriores a dejar de fumar.

Paso 6: Leer el famoso librito el día de antes

Bien, la propuesta que te hacemos es que, el día antes de dejar de fumar, te tomes el día libre como te decíamos antes.

Te sugerimos que, ese día, fumes todo lo que quieras, es más, te hartes de fumar y te lo tomes completamente para ti: date un baño, ve a dar un paseo y, sobre todo, lee el famoso libro “Dejar de fumar es fácil si se sabe cómo”.

Nuestro consejo es que lo empieces y lo acabes en el mismo día porque te dará mucha fuerza. Es un libro realmente motivador y perfecto para ofrecerte el coraje que se necesita para dejar de fumar.

Paso 7: El último cigarrillo

Puesto que por la noche es el momento en el que se pasan más horas sin fumar y la mañana el momento de mayor mono, te proponemos que te fumes tu último cigarrillo, el día elegido, después de haber desayunado y fumado lo que suelas fumar.

Por ejemplo, supongamos que con el café te fumas 1 cigarrillo, 2 o 3 o los que sean. Pues bien, hazlo como todos los días y luego tómate unos momentos para hacer la ceremonia.

Siéntate en un lugar donde no haya nadie, donde puedas estar en soledad y concéntrate mientras te fumas tu último cigarro. Fúmalo tan rápido como puedas, inspirando profundamente, absorbiendo todas las sustancias tóxicas. Es la única manera de no engañarte sobre lo que significa el tabaco. Como lo fumamos poco a poco, no percibimos lo que es en realidad. Pero si lo fumamos profusamente, la verdad se revela dura y espantosamente. Es decir, no te lo fumes con placer, fúmalo como lo que es, una droga asquerosa que te está quitando la vida y que no te aporta nada en absoluto.

Paso 8: Acepta la pérdida

En el mismo momento en que apagues el cigarrillo pueden ocurrir dos cosas, que vayas a vomitar (porque el efecto de fumar un cigarrillo rápido es terrible) o que simplemente te sientas mal.

Lo que sí ocurrirá seguro es que sentirás bastante vértigo, miedo y sobre todo, un vacío terrible… ¿Y ahora qué? Pues ahora nada. Nuestro consejo es que simplemente lo aceptes. No quieras estar bien, no quieras no pensar en el tabaco, no quieras llevar una vida igual que llevabas antes sin acordarte del tabaco porque la pérdida y la adaptación es parte del proceso.

Por contra, sí es importante que recuerdes que la paciencia y la tolerancia te darán el éxito. Los primeros días no pararás de pensar en el tabaco, pero poco a poco, cada vez pensarás menos y llegará un día en que serás capaz de hacer tu vida exactamente igual que antes pero sin fumar y sin acordarte del tabaco para nada…. ¿No es maravilloso?

Nuestro consejo es que si te entra ansiedad, si empiezas a sufrir mucho, no intentes controlarlo ni eliminar esa ansiedad, porque eso te generará más ansiedad. Deja que se quede, acéptala, piensa que no duele, es solo una sensación mental. Deja que te acompañe y acéptala como parte del proceso. Si dejas de ejercer resistencia, poco a poco se aburrirá y desaparecerá de tu mente.

Paso 9: Trucos durante el proceso

Seguramente te parecerá que te decimos todo lo contrario de lo que se suele aconsejar, pero bueno, en base a nuestra experiencia, nos parece lo más acertado. En cualquier caso échale un vistazo y sigue los consejos si te parecen oportunos.

    • Ponte a dieta a la vez

      Sí, parece terrible, pero nada más lejos. Si dejas de fumar y empiezas a descontrolar tu alimentación y a engordar, esa será una excusa perfecta para volver de fumar. Comer bien es lo más fácil del mundo; lejos de ser una tortura es maravilloso. Nuestro consejo es que, puesto que dejar de fumar es un acto de amor a ti, empieces a cuidarte en todo, con coherencia. Por ejemplo, come bien, haz deporte, regálate masajes, etc.

    • No cambies las costumbres

      Muchos manuales dicen que conviene cambiar las costumbres para no relacionar el tabaco con nada. Eso es imposible. Hagas lo que hagas te acordarás del tabaco porque llevas toda la vida haciendo de todo y fumando a la vez. Pero encima, si cambias las costumbres, especialmente las que te gustan, te parecerá un castigo doble en lugar de un fabuloso regalo que es lo que es. Por ejemplo, si desayunas café, tómate ese delicioso café y, aunque los primeros días sea raro, enseguida te darás cuenta de que puedes seguir disfrutando de ese delicioso café que te encanta sin fumar. Y así, con todo. Eso sí, antes situaciones de riesgo (como una boda, salir por la noche, una fiesta, un momento de crisis, etc), es importante que te prepares psicológicamente para no caer. Visualízate en esa situación siendo capaz de decir no, sin sufrir.

    • No busques sustitutos

      Tarde o temprano tendrás que aceptar el hecho de que has dejado de fumar. Sustituir el tabaco por chicles, caramelos, parches, etc, es, según nuestra experiencia, una forma de potenciar la añoranza del tabaco… acabarás pensando que “era mucho más chulo fumar“. No busques sustitutos, acepta que has dejado de fumar, acepta el vacío, explóralo… se pasa en seguida, de verdad.

    • No vuelvas a dar una calada jamás en la vida

      Si nunca has dejado de fumar, es posible que te toque caer en este error. Lo escuchamos mil veces, pero todos caemos. Una calada no es una calada, son miles de cigarrillos. Puede que tardes un mes en dar otra, o dos. Luego tardarás tres semanas porque pensarás que no ha pasado nada. Luego el tiempo se irá reduciendo y, el día menos pensado, comprarás de nuevo el paquete. Suena a consejo de madre pesada, pero es la cruda realidad. Aún así, si te ocurre, no habrás perdido; habrás ganado experiencia y para la próxima vez sabrás lo que no tienes que hacer.

Dejar de fumar puede ser una experiencia terriblemente difícil o relativamente incómoda. Dejar de fumar no es plato de buen gusto para nadie, pero dependiendo de tu actitud mental puede convertirse en un infierno o incluso en un reto personal que, sin ser exactamente placentero, sí refuerce tu autoestima y motivación personal.

Para nosotras, la clave está en aceptar. Aceptar la pérdida, llorar lo que tengas que llorar, sentir la ansiedad que toque sentir, y dejar que poco a poco se vaya desvaneciendo.

¡Suerte!

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