En Mauritania las mujeres se someten a verdaderas atrocidades inflándose a comida porque los hombres las prefieren gordas; las mujeres jirafa en Birmania deforman su cuello con collares porque es tradición; en China se destrozan los pies como símbolo de sensualidad… ¿Y aquí? Pues aquí más de lo mismo.

¿Belleza o Tortura? Agredir el Cuerpo no es Higiénico ni Bello

Nos echamos las manos a la cabeza pensando en algunas tradiciones espantosas de culturas muy diferentes a la nuestra,  y, sin embargo, estamos completamente ciegos y ciegas para discernir que en nuestra sociedad, incitados principalmente por la publicidad comercial, sometemos a nuestro cuerpo a verdaderas torturas y atrocidades en nombre de la higiene y la belleza sin cuestionar absolutamente nada.

Quizá este artículo te parezca algo revolucionario de más, pero te rogamos que, aunque sigas haciendo lo mismo, simplemente lo leas y te plantees por un momento si lo que te vamos a decir es de sentido común.

Torturarse para ser aceptada

Cualquiera de nosotras estará de acuerdo en que la ablación del clítoris es una verdadera atrocidad. Nos parece realmente increíble que se sigan practicando en el mundo torturas físicas semejantes y, más todavía, que sean las propias mujeres quieres quieran someterse (o someter a sus hijas) a a tamaña brutalidad.

¿Sabéis por qué lo hacen? ¿Creéis que lo hacen simplemente porque les divierte muchísimo sufrir dolor o que los sufran sus hijas? No, lo hacen porque no les queda otro remedio; lo hacen porque tienen miedo de enfrentarse a un sistema patriarcal establecido desde hace cientos de años; los hacen porque están convencidas de que así serán mucho más atractivas a sus maridos, lo hacen porque es la única forma de ser aceptadas en la sociedad en la que viven.

 

¿No se os ha ocurrido pensar que aquí, en nuestra avanzada sociedad, ocurre algo muy parecido? Sí, es cierto, menos agresivo y doloroso gracias a los avances en medicina. Pero, cuando las mujeres nos sometemos a las operaciones estéticas y otras muchas cosas, ¿Por qué lo hacemos? ¿Porque nos divierte muchísimo entrar al quirófano? ¿Por que nos produce un inmenso placer que nos corten el pecho o un trozo de pierna? ¿Porque nos resulta verdaderamente gratificante ese delicioso tirón de cera en las inglés? No, lo hacemos exactamente por lo mismo, para ser aceptadas en la sociedad en la que vivimos.

Quizá estés pensando que si te operas es por ti, porque quieres, porque deseas estar más guapa; que si te depilas las inglés del todo es porque te sientes mejor. Son exactamente los mismos motivos que tienen las mujeres africanas. Simplemente sienten vergüenza de su clítoris y sus labios genitales, piensan que es una deformación y están convencidas de ello. Mahoma decía: “Cuando amputes los genitales a una mujer no cortes demasiado de su miembro, para que tenga la cara más luminosa y sea más amistosa con su marido”.

¡Qué exageración! ¡No Compares!

No, claro. Por supuesto que no es lo mismo. Lo nuestro duele un poco menos:

    • Sesiones de estética: Peelings químicos que provocan quemaduras, inyecciones de no sé qué cosa que provocan moretones durante varios días, silicona dentro del pecho o los labios, rodajas de grasa extirpadas, injertos de pelo o pelucas para tapar la alopecia androgénica, tirones de cera… prácticas todas ellas tan hermosas como los pies de loto en china. 
    • La delgadez: Los terribles efectos de la publicidad en las adolescentes (y no adolescentes) que provocan anorexia y bulimia, más suicidios de los que pensamos y profundas depresiones en muchas mujeres por no adaptarse al canon de belleza de nuestra sociedad; dietas peligrosas y sesiones carísimas de cavitación 10  que, cada vez que practicamos estamos contribuyendo a perpetuar una “tradición” tan cuerda y respetable como la tradición Leblouh en Mauritania, según la cual las mujeres son enviadas a campamentos para engordar kilos y kilos y obligadas a comer ingentes cantidades de alimentos, entre vómito y vómito, porque allí las mujeres obesas resultan tremendamente atractivas a los maridos. 
    • El maquillaje:  Maquillajes tóxicos, pintalabios con altísimo niveles de plomo, titanio y aluminio que acaban dentro de la boca, pintauñas repletitos de formaldehído, tintes para el cabello con sustancias sospechosas de producir cáncer de vejiga (y prohibidas en unos países sí y en otro no) y un largo etc día tras día, año tras año…. nos quedan genial! ¡Estamos guapísimas! Exactamente lo mismo que piensan las mujeres jirafa cuando se ponen docenas de collares deformando su cuello.

Higiene y Enfermedades

Hace unos cientos de años las epidemias arrasaban el planeta principalmente debido a las malas condiciones de higiene. Pero esas condiciones de higiene se referían, sobre todo, al agua contaminada, a los alimentos infectados y las condiciones de salubridad en la relación entre los animales y las personas. Las epidemias no tenían nada que ver con depilarse las inglés hasta la vagina o con el olor del sobaco.

Ya no vivimos en la edad media. Todas esas cuestiones están más que superadas. Es más, hoy en día enfermamos precisamente gracias a los productos tóxicos que se utilizan para “limpiarnos” de agentes patógenos y que, además de matar a los bichitos, también nos hacen enfermar a nosotros. El cloro del agua, las sustancias cancerígenas en los productos de limpieza e higiene, los aditivos en los productos alimentarios, etc.

¡No es para tanto!

¿NO es para tanto? Ahí van un par de datos que dan que pensar:

    • La Sociedad Española de Oncología Médica asegura (publicado por El País) que una de cada dos (UNA DE CADA DOS!!!) personas que nace en nuestro país padecerá cáncer en algún momento de su vida. Hace tan solo unos pocos años eran una de cada tres. Hace unos cuantos años más era un porcentaje bajísimo de la población.
    • Un fabuloso estudio realizado por la Universidad Complutense concluye que la mujer, en relación con el hombre y según la edad, puede cuadriplicar los índices de depresión. Menos de 45 años, 180 mujeres por cada 100 hombres; entre los 45 y los 60, 220 mujeres por cada 100 hombres; mayores de 60, 420 por cada 100 hombres.

Alarmismo y Conspiración

No se trata de alarmismo ni de planes conspiratorios. Se trata simplemente de sentido común. Vivir en nuestra avanzada civilización es maravilloso; disponer de avances tecnológicos es maravilloso, poder votar es maravilloso, pero se puede vivir con las mismas ventajas y, a la vez, evitar riesgos, sufrimientos y agresiones completamente innecesarios.

Es decir, vivimos en una sociedad maravillosa y avanzada, pero está en nuestras manos hacer que evolucione todavía más y sea aún más maravillosa.

La verdadera belleza

Según nuestra opinión, la verdadera belleza es:

    • Adorar cada rincón de mi cuerpo que me permite experimentar el milagro de la vida.
    • Cuidar y mimar el interior y el exterior de mi cuerpo con sustancias naturales que me bañen con su perfume y sus propiedades medicinales; darme masajes que me relajen el alma con aceites de plantas que me transmitan su belleza.
    • Darme baños de barro, de sal, de arena… para exfoliar mi piel y cuidarla con los regalos de la naturaleza.
    • Quererme primero a mí, adorarme, saber vivir conmigo misma primero y luego elegir a un compañero que adore todo lo que soy, mis virtudes y mis defectos, que me respete; un compañero de vida que aprecie la belleza de mi cuerpo tal y como es y la belleza de mi corazón, mi valentía, mi generosidad, mi cariño, mi genio; hacer el amor por amor y con amor.
    • Lucir con orgullo y gratitud mi piel tal y como es a través del paso de los años y las experiencias, que no es sino señal de que sigo viva.

La verdadera higiene

Según nuestra opinión, la verdadera higiene es:

    • Dejar que mi cuerpo desarrolle sus sistema inmunológico que es un verdadero milagro. Ya vivimos en una sociedad patológicamente limpia, no hace falta limpiarla más. No hace falta la lejía por todas partes, no pasa nada por comer con las manos cuando nos apetece, no pasa nada por pegarle un bocado a una manzana ecológica recién cogida del árbol aunque no esté impoluta, no pasa nada por dejar que nuestros hijos e hijas jueguen en el barro.
    • Comer alimentos ecológicos libres de pesticidas y aditivos.
    • Limpiar mi cuerpo y mi casa con sustancias naturales que no me envenenen.
    • Dejar que mi cuerpo expulse los fluidos que necesita expulsar sin repulsión ni vergüenza (lo necesita!!). No pasa nada si al final del día me huele la axila… es normal! es humano! es BIO!! Es mucho más sensato dejar que salga el sudor que impedirlo con aluminio, solo por oler bien y no avergonzarme ante los demás. Consulta el peligro de los desodorantes.
    • Agradecer mi menstruación porque es imprescindible para que mi cuerpo funcione y genere las hormonas que tiene que producir; porque gracias a ella puedo dar vida; porque, lejos de ocultarla o enfadarme cuando me viene, puedo darme permiso para descansar el máximo posible de horas, haciéndole saber a todo el mundo que no estoy disponible esos días (al menos algunos ratos). Consulta tampones tóxicos.
    • Adornar mi cabello o mi cuerpo con elementos que me sanen en lugar de agredirme.

No queremos decir con esto que solo las mujeres sufrimos estas torturas; es cierto que cada vez más la cosa se va igualando para todos. Tanto hombres como mujeres tenemos el derecho y el deber de vivir con libertad, adorando lo que somos y lo que hacemos, proporcionándonos felicidad y alegría, amando nuestros cuerpos y nuestras mentes, nuestro entorno, nuestra vida, nuestras costumbres y nuestro planeta :)

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