¿Tienes alergia a los ácaros del polvo doméstico?. Si es así, echa un vistazo a las eficaces e imprescindibles medidas que hay que tomar para deshacerse de ellos.

Alergia al polvo doméstico:  Los ácaros.

A pesar de que ya en 1921 se reconoció por primera vez el papel del polvo doméstico en la  ritinis o el asma de tipo alérgico, no fue hasta finales de los años cincuenta cuando se logró identificar un gran número de alérgenos en el polvo doméstico, incluidos derivados dérmicos de animales, insectos y hongos.  Finalmente, en 1967 dos investigadores holandeses descubrieron que la actividad alergénica en las muestras de polvo obtenido en viviendas de Holanda se debía, fundamentalmente, a la presencia de un ácaro.

¿Qué son los ácaros?

Los ácaros son arácnidos diminutos, en su mayoría invisibles al ojo humano, que se encuentran distribuidos por todo el mundo al haber conseguido adaptarse a vivir en todos los medios.  Solo 25 especies, de las más de 40.000 conocidas, se relacionan con enfermedades alérgicas para el ser humano.

Pero no son los propios ácaros los causantes del problema, sino sus residuos fecales los que poseen ese gran poder alergénico

Dónde viven los ácaros del polvo

En general, en viviendas y almacenes, siendo el principal factor ambiental para su desarrollo el calor (entre 25 y 35 grados centígrados) y la humedad relativa.

Conviven con el ser humano, dado que se alimentan de las descamaciones dérmicas que perdemos (en torno a 1 gramo al día) o de la de los animales de compañía.

Según la Dra. Teresa Carrillo, especialista en alergología,  en el interior de las viviendas los ácaros  se sitúan en sábanas, almohadas, alfombras, cortinas, muebles blandos, peluches y colchones. Pero son los sofás y sobre todo los colchones su microhábitat preferido, puesto que  la profundidad de su relleno retiene la humedad, proporcionándoles los tres factores que necesitan para su óptimo desarrollo: calor y humedad (procedente de la transpiración del que duerme) y comida (escamas de piel humana).  Los valores necesarios para proporcionar unas condiciones favorables a su desarrollo se alcanzan fácilmente en los colchones mientras están ocupados un promedio de ocho horas al día.

Este tiempo puede ser mayor si la cama se hace de modo inmediato, sin ventilación previa, lo que puede permitir que la temperatura y humedad idónea se mantengan durante muchas más horas (incluso 16).

Cuáles son los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo doméstico

Los síntomas de alergia a ácaros son de tipo respiratorio: rinitis y asma.  La rinitis se manifiesta mediante episodios matutinos, al levantarse de la cama, con estornudos consecutivos, picor y goteo nasal y congestión intensa.  Estos síntomas suelen dismunir al salir de casa y vuelven a repuntar al acostarse o cuando se realiza una exposición al polvo.

Aproximadamente un 30% de estos pacientes, según la Dra. Carrillo, puede presentar también asma que se manifiestan en forma de tos, opresión torácica, sibilancias e intolerancia al ejercicio físico o a la risa. También se ha sugerido que los ácaros pueden desempeñar un papel importante en la dermatitis atópica y sus  exacerbaciones.  Los síntomas se mantienen durante todo el año, aunque pueden incrementarse  en primavera y en otoño

Por otra parte, los ácaros son capaces también de contaminar determinados alimentos elaborados con harinas enriquecidas utilizadas para rebozados o repostería y producir cuadros de anafilaxia, la manifestación más grave de la alergia.

Los alérgenos de los ácaros pasan al polvo doméstico a través del aire (al barrer, pasar el aspirador o sacudir la ropa de cama), pudiéndose encontrarse por centenares en cada gramo de polvo próximos al sofá o la cama,  actuando entonces como fuente crónica y acumulativa de alérgenos que causan inflamación bronquial.

Son eficaces las fundas antiácaros para colchones y almohadas?

Dado que los colchones suelen ser el principal alojamiento de los ácaros, una de las medidas más recomendadas por los expertos es el uso de fundas antiácaros.  Sin embargo, dos estudios publicados en   ‘The New England Journal of Medicine’ de investigaciones realizadas en el Reino Unido y Países Bajos para constatar su eficacia, revelan que el uso de fundas no sirve de mucho ni en pacientes asmáticos ni en quienes padecen rinitis alérgica.  Si bien es cierto que estas fundas reducen las concentraciones de los principales alérgenos del ácaro, lo cierto es que no sirve para aliviar la gravedad de su patología, sus síntomas diarios o su calidad de vida.

Entonces, ¿cómo combatir la alergia a los ácaros?

La clave está en utilizar una serie de estrategias  que permitan reducir los niveles de exposición a los alérgenos, incluida la  limpieza profunda y el control ambiental del hogar.  Por supuesto puede añadirse el uso de fundas antiácaros como una medida más.

Se ha demostrado que cuanto más sensible es la persona a los ácaros, más se va a beneficiar con estas medidas de control ambiental, si bien, para que sean efectivas, deben aplicarse de forma muy estricta.

Medidas eficaces frente a la alergia a los ácaros  

      • Prescindir de moquetas y alfombras. Si quieres mantenerlas, tendrás que realizar una limpieza frecuente y
      • Eliminar del dormitorio todos los elementos que puedan acumular polvo, especialmente cortinas, peluches y otros elementos decorativos. O bien utiliza cortinas fácilmente lavables a más de 50º y lávalas con frecuencia.
      • Ventilar diariamente la casa un mínimo de 15 minutos, en especial los dormitorios, abriendo puertas y ventanas para que el aire se renueve.
      • Dejar ventilar la cama, sin hacerla, durante al menos 1 hora.
      • Aspirar el somier y el colchón una vez a la semana y ventilar el colchón al menos una vez al mes.
      • Utilizar fundas antiácaros que, como hemos visto, reducen las concentraciones de alérgenos.
      • Para evitar que las partículas de polvo queden suspendidas en el aire:
        • En lugar de barrer, utilizar aspiradoras, mejor las de alta eficacia.
        • Limpia el polvo con un trapo húmedo y un aspirador con el filtro adecuado, en lugar de utilizar la bayeta de polvo habitual
        • Aspire las entradas de aire acondicionado cada 2 ó 3 meses.
        • Tras las aspiraciones, ventile la habitación
      • También el colchón y la almohada deben aspirarse durante 10 minutos una vez al mes y, si te es posible, conviene exponerlos al sol durante 30 minutos un par de veces al año.
      • Lavar con agua caliente (a más de 55º C) al menos una vez a la semana las sábanas. El resto de ropa de cama, como colchas, edredones o mantas conviene hacerlo una vez al mes (o, como mínimo, cada dos meses.
      • y el resto de ropa de cama.
      • Realizar una limpieza periódica de sofás, sillones y sillas con acolchados
      • Prestar especial atención a los problemas de humedad que se detecten y repararlos.
      • Reducir la humedad relativa en toda la casa, o al menos en el dormitorio, por debajo del 50% a través de una buena ventilación o del uso regular de aparatos deshumificadores. El uso del aire acondicionado también resulta útil a estos efectos.
      • Si es posible, no dejes entrar a los animales en los dormitorios</ul>

Uso de aceites esenciales como acaricidas naturales.

Hay que tener en cuenta, tanto para los acaricidas de tipo insecticida que existentes en  el mercado, como para los aceites esenciales que indicamos a continuación, que no es el ácaro el que provoca la alergia, sino sus residuos fecales, por lo que el uso de estos productos debe ir acompañado siempre de las medidas de higiene indicadas en el punto anterior.

        • Difundir en el ambiente, a modo de ambientador y mezclados con agua, un complejo de aceites esenciales, entre los que pueden estar el eucalipto, lavanda, menta piperita, limón y pino albar.  Debes agitar bien la mezcla siempre antes de usarlo, puesto que el agua y el aceite no se mezclan.
        • Humedecer el trapo del polvo con aceite esencial de Lavanda y/o citronela, que, además, desinfecta.
        • Puede realizarse una desinfección mensual en el dormitorio y en el salón de la siguiente forma:
          • Pasar el aspirador, incluyendo sofá, colchones y almohadones.
          • Pulverizar en el ambiente, sobre la cama y sofá y en los rincones, una mezcla de alcohol con aceites esenciales de limón, orégano, tomillo, lavanda, árbol del té, citronela, canela y clavo.
          • Cerrar la habitación durante una hora, al menos
          • Volver a pasar el aspirador

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